Concepto de
Óxidos Metálicos

Te explicamos qué son los óxidos metálicos, cómo se obtienen, se nombran y para qué se usan. Además, qué son los óxidos no metálicos.

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Los óxidos metálicos surgen de la reacción de un metal con el oxígeno del aire o el agua.
  1. ¿Qué son los óxidos metálicos?

En química, se llama óxidos básicos u óxidos metálicos a un tipo de compuestos moleculares binarios. Su fórmula básica puede expresarse de la siguiente manera:

X2On

Donde X es el elemento metálico y n es la valencia de dicho metal. Es decir que están formados por un átomo de oxígeno (O) con valencia -2 y  un átomo de un elemento metálico cualquiera. Debido a esta composición se llaman óxidos metálicos.

También se los llama óxidos básicos porque reaccionan con agua formando hidróxidos, también conocidos como bases. Este tipo de compuestos son bastante comunes en la vida cotidiana ya que los elementos químicos más abundantes en la tabla periódica son, justamente, los metálicos.

Los óxidos metálicos retienen algunas de las propiedades del elemento metálico, como ser buenos conductores de la electricidad y el calor, o tener elevados puntos de fusión. Además, se presentan en los tres estados de agregación de la materia.

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  1. ¿Cómo se obtienen los óxidos metálicos?

Los óxidos metálicos, como hemos dicho antes, se obtienen cuando se hace reaccionar un metal cualquiera con el oxígeno, por ejemplo, el presente en el agua o en el aire. Es lo que ocurre con los metales que vemos oxidarse a diario. Dicha relación suele expresarse en la siguiente fórmula:

Oxígeno (O) + Elemento Metálico (X) = Óxido básico o metálico.

  1. Nomenclatura de los óxidos metálicos

A la hora de nombrar los óxidos básicos, de acuerdo con la IUPAC y la nomenclatura tradicional, debemos observar los números de oxidación o valencias de cada elemento involucrado. Así, se usará en la formulación del nombre el prefijo que represente el número de oxidación del elemento. Por ejemplo:

  • Cuando el elemento tiene un único número de oxidación, como el galio (Ga), se nombrará óxido de X, en este caso óxido de galio.
  • Cuando el elemento tiene dos números de oxidación, como el plomo (Pb), se nombrará dependiendo de la valencia usada por el metal: se usará el sufijo –oso (menor valencia) o –ico (mayor valencia), en este caso: óxido plumboso y óxido plúmbico.
  • Cuando el elemento tiene tres números de oxidación, como el cromo (Cr), se empleará un método similar: con la mayor valencia se usará el sufijo –ico, para la intermedia el sufijo –oso y para la menor valencia el sufijo –oso y se antecederá del prefijo hipo-, de la siguiente manera: óxido crómico, óxido cromoso y óxido hipocrómico.
  • Cuando el elemento tiene cuatro números de oxidación, como el manganeso (Mn), se empleará un método semejante pero más complejo: con la mayor valencia se usará el prefijo per- y el sufijo –ico; con la segunda valencia (de mayor a menor) se usará el sufijo –ico; con la tercera valencia se usará el sufijo –oso; y con la valencia más baja el prefijo hipo- y el sufijo –oso. De la siguiente manera: óxido permangánico, óxido mangánico, óxido manganoso, óxido hipomagnanoso.

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  1. Usos de los óxidos metálicos

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El óxido de plomo se utiliza en la fabricación del vidrio y el cristal.

Los óxidos metálicos poseen una gigantesca aplicación en la vida cotidiana, en la fabricación de diversas sustancias químicas. Algunos ejemplos de ello son:

  • Óxido de magnesio para la preparación de medicamentos destinados al estómago, y en la fabricación de antídotos para intoxicaciones.
  • Óxido de zinc para la fabricación de pinturas, colorantes y pigmentos de teñido.
  • Óxido de aluminio para aleaciones de enorme dureza y otros metales de uso industrial.
  • Óxido de plomo en la fabricación del vidrio.
  1. Importancia de los óxidos metálicos

Los óxidos metálicos son sumamente importantes para el ser humano y las industrias contemporáneas, ya que sirven de aditamento en muchos compuestos de aplicación cotidiana.

Además, son la materia prima en laboratorios químicos para la obtención de bases y otros compuestos, ya que su abundancia los hace mucho más fáciles de obtener y manipular.

  1. Ejemplos de óxidos metálicos

Algunos ejemplos adicionales de óxidos metálicos son:

  • Óxido de sodio (Na2O)
  • Óxido de potasio (K2O)
  • Óxido de calcio (CaO)
  • Óxido cúprico (CuO)
  • Óxido ferroso (FeO)
  • Óxido de plomo (PbO)
  • Óxido de aluminio (AlO3)
  1. Óxidos no metálicos

Los óxidos no metálicos, o sea, aquellos en que el oxígeno se junta con un elemento no metálico, se conocen como anhídridos. El más común de ellos es el dióxido de carbono (CO2) que expulsamos en la respiración y que las plantas consumen para realizar la fotosíntesis.

Estos compuestos son muy importantes en la bioquímica. A diferencia de los metálicos no son buenos conductores de la electricidad y el calor. Cuando se los hace reaccionar con agua se obtienen ácidos.

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Referencias:

Última edición: 23 de julio de 2019. Cómo citar: "Óxidos Metálicos". Autor: María Estela Raffino. De: Argentina. Para: Concepto.de. Disponible en: https://concepto.de/oxidos-metalicos/. Consultado: 16 de octubre de 2019.