Concepto de
Solubilidad

Te explicamos qué es la solubilidad en química y qué factores la afectan. Además, qué es el producto de solubilidad y diversos ejemplos.

solubilidad cafe leche
La solubilidad es la capacidad de una sustancia de disolverse en otra.

¿Qué es la solubilidad?

En química, la solubilidad es la capacidad de un cuerpo o de una sustancia determinada (llamada soluto) de disolverse en un medio determinado (llamado solvente); es decir, es la cantidad máxima de un soluto que un solvente puede recibir en determinadas condiciones ambientales.

La solubilidad en ese caso se expresa mediante unidades de concentración, como la molaridad, por ejemplo.

Sin embargo, la solubilidad no es una característica universal de todas las sustancias. Algunas se disuelven con facilidad, otras más difícilmente y algunas, simplemente, no se disuelven.

Todo depende también de cuáles sean las sustancias que estemos mezclando. El agua, referida comúnmente como el solvente universal, no puede disolver del todo al aceite, por ejemplo.

Pero incluso cuando un solvente logra disolver un soluto, lo hace hasta cierto punto. Un solvente está saturado cuando llega a la cantidad máxima de soluto que puede disolver, o sea, cuando ha agotado sus capacidades de recibir soluto.

Por otro lado, mediante prácticas de laboratorio, es posible dar con las condiciones específicas para incrementar aún más la cantidad de soluto en este solvente. En este caso se denomina sobresaturado.

Ver también: Soluto y solvente

Factores que afectan la solubilidad

solubilidad sal temperatura
Es posible alterar el factor de disolución de una mezcla aumentando la temperatura.

En principio, la solubilidad de una sustancia depende de con cuál otra la estemos mezclando. A grandes rasgos, las sustancias se clasifican en:

  • Hidrosolubles. Son aquellas que pueden disolverse más fácilmente (o del todo) en agua.
  • Liposolubles. Aquellas que pueden disolverse más fácilmente en aceites.

El factor de solubilidad es la cantidad de soluto que se puede disolver en una cantidad determinada de solvente. Depende, a nivel molecular, de las fuerzas de interacción entre las distintas partículas (la polaridad) de las sustancias, entre otras cosas. De allí que se afirme que “lo semejante disuelve a lo semejante”.

Sin embargo, alterando las condiciones de temperatura (para los líquidos) y/o presión (para los gases) a la que ocurre una disolución, o incluso añadiendo sustancias catalizadoras específicas, es posible alterar el factor de disolución de una mezcla.

Por ejemplo, un vaso de agua disuelve una cantidad determinada de sal, hasta que el exceso empieza a precipitarse en el fondo. Pero si calentamos dicho vaso de agua, notaremos cómo el exceso empieza a desaparecer, aumentando así la solubilidad del solvente.

Producto de solubilidad

Cuando hablamos de producto de solubilidad o producto iónico (abreviado Ksol o Ks), nos referimos al producto de las concentraciones de los iones que forman un compuesto, o sea, a la solubilidad específica de un compuesto iónico. Esto se expresa con la siguiente fórmula:

Ksol = [Cn+]m . [Am-]n

Donde el signo C representa al catión, A al anión, y n y m a sus respectivos índices estequiométricos. El resultado de dicha operación arrojará un valor que, cuanto más bajo sea, menos solubilidad indicará en el compuesto estudiado.

Ejemplos de solubilidad

solubilidad gas gaseosa liquido
En las bebidas, el gas está disuelto hasta que las abrimos.
  • Sal disuelta en agua. La sal común (cloruro de sodio, NaCl) se disuelve fácilmente en agua, conforme a una tasa de 360 gramos por cada litro, siempre y cuando el agua se encuentre a 20 °C. Si incrementamos la temperatura del solvente, como dijimos antes, la cantidad de sal que podemos disolver aumentará.
  • Bebidas gaseosas. Las gaseosas enlatadas o embotelladas que consumimos a diario posen una cantidad de dióxido carbónico (CO2) gaseoso disuelto en su interior, y por eso poseen su característico burbujeo. Para conseguirlo, las industrias sobresaturan la mezcla a condiciones de presión muy alta. Por eso, cuando las destapamos, la presión se equilibra y comienza una fuga de gases.
  • Soluciones yodadas. A menudo usamos disoluciones de yodo para curar heridas superficiales, las cuales no pueden fabricarse con agua, pues el yodo no es soluble en ella. Por eso emplean alcohol, cuya tasa de solubilidad mejora y permite producir la mezcla.
  • Café con leche. Para preparar un café con leche, agregamos la leche a la infusión, observando en su cambio de colores cómo se mezclan. Esto se hace siempre con el café caliente, ya que la tasa de solubilidad de ambas sustancias aumenta con la temperatura. Si esperamos a que las sustancias se enfríen, en cambio, notaremos la formación de nata en la superficie, puesto que la solución se ha saturado más rápidamente.

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Referencias:

Última edición: 9 de septiembre de 2020. Cómo citar: "Solubilidad". Autor: María Estela Raffino. De: Argentina. Para: Concepto.de. Disponible en: https://concepto.de/solubilidad/. Consultado: 02 de diciembre de 2020.