Telégrafo

Te explicamos qué es el telégrafo, cómo funciona y por qué fue tan importante. Además, te contamos su historia y qué es el código morse.

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La telegrafía fue la primera forma de comunicación eléctrica de la historia.

¿Qué es el telégrafo?

El telégrafo es un aparato que permite la transmisión de información a distancia, empleando para ello señales eléctricas transmitidas a través de cables o de ondas de radio, y un sistema de codificación, como el código morse, que permite traducir dichas señales en palabras. La telegrafía, creada entre los siglos XVIII y XIX, fue la primera forma de comunicación eléctrica de la historia.

En principio, existieron distintas formas de telegrafía a lo largo del tiempo, pero el término “telégrafo” se reserva para el telégrafo eléctrico, una invención de mediados del siglo XIX que constituyó durante casi 100 años la principal forma de comunicación a distancia del mundo.

Por su parte, el término “telégrafo” está compuesto por las voces griegas tele (“distancia”, “lejos”) y graphos (“escritura”). Se empleó inicialmente en el siglo XVIII para nombrar un sistema de comunicación óptica desarrollado en Francia, que operaba mediante torres de luz a la manera de los semáforos.

El telégrafo revolucionó los métodos empleados en la época para comunicarse a lo largo de grandes distancias, motivó una gran expansión del cableado eléctrico en las principales naciones industrializadas e inauguró un sector laboral especializado (los telegrafistas) en torno a este tipo de aparatos y a la electricidad (ingenieros eléctricos). Se trató de una de las grandes invenciones asociadas a la Revolución Industrial del siglo XIX.

Ver además: Medios de comunicación

La invención del telégrafo

La invención del telégrafo se produjo gracias a la acumulación de saberes científicos y tecnológicos que tuvo lugar en Europa y Estados Unidos entre los siglos XVIII y XIX, especialmente en el área de la electricidad. Particularmente importantes fueron los aportes previos del científico italiano Alessandro Volta (1745-1827), del británico Michel Faraday (1791-1867) y del estadounidense Joseph Henry (1797-1878).

La idea propiamente dicha de la comunicación telegráfica fue una invención del matemático y físico francés André-Marie Ampère (1775-1836), quien intentó crear un sistema de transmisión de impulsos eléctricos empleando una serie de galvanómetros, pero sin lograr superar la barrera de los 61 metros de distancia. Hizo falta la invención del electroimán y del relé, en la década de 1830, para que Joseph Henry crease una versión mejorada, con el propósito de usarlo en largos tendidos de cable.

Al mismo tiempo, en la Rusia zarista, el diplomático y científico ruso Pavel Schilling (1786-1837) inventó un telégrafo que operaba con un tablero similar al de un piano, y con el cual logró transmitir impulsos eléctricos a lo largo de un cableado de 5 km de distancia. Este invento impulsó en Rusia un primer cableado subterráneo y submarino experimental, pero el proyecto fue abandonado en 1837 tras la muerte del científico.

Otros intentos de construir un telégrafo fueron llevados adelante por los alemanes Carl Friedrich Gauss (1777-1855) y Wilhelm Eduard Weber (1804-1891), quienes instalaron un tendido eléctrico de 1200 metros sobre los tejados de la ciudad de Gotinga y lograron transmitir la electricidad desde la universidad en la que trabajaban hasta el observatorio astronómico de la ciudad. Por su parte, del otro lado del Atlántico, el estadounidense David Alter (1807-1881) tuvo experiencias similares en Elderton, Pensilvania, un año antes de que Samuel Morse patentara su famoso telégrafo eléctrico.

Fue después de 1836 que el estadounidense Samuel Morse (1791-1872) diseñó un artefacto que, entre otras cosas, consistía en un lápiz electrificado, capaz de pintar sobre un caballete una línea recta en ausencia de corriente eléctrica y una línea ondulante cuando había corriente.

Pero luego de mejorar el artefacto en colaboración con su colega Alfred Vail (1807-1859), Morse finalmente ideó un sistema de representación gráfica que mediante puntos y líneas podía reflejar los impulsos eléctricos y traducirse a letras. El famoso código morse nació de esa manera.

El 24 de mayo de 1844, Morse y Vail lograron una demostración pública de su sistema telegráfico, enviando un primer mensaje desde Washington, D. C., hasta el ferrocarril B&O en Baltimore. Este primer mensaje consistió en “What hath God wrought?” (“¿Qué nos ha traído Dios?”), del libro de los Números del Antiguo Testamento bíblico.

A partir de entonces, el telégrafo Morse-Vail tuvo un rotundo éxito en las décadas siguientes, y sirvió de inspiración a los futuros telégrafos desarrollados a lo largo del siglo XIX, y cuyo punto final fue la invención y popularización del teletipo a inicios del siglo XX.

¿Cómo funciona el telégrafo?

El funcionamiento general del telégrafo eléctrico requiere de:

  • Un artefacto emisor que emite los pulsos eléctricos.
  • Un artefacto receptor, que los recibe.

Para que esto ocurra, el emisor cuenta con un interruptor (llamado “manipulador”), que al cerrar permite la circulación de corriente de una batería eléctrica hasta la línea de transmisión (alámbrica o inalámbrica) y el electroimán del otro lado. Este último, al activarse, atrae una pieza metálica acabada en un punzón, de manera tal que el papel se deslice sobre un rodillo y se hagan puntos y líneas gracias al movimiento de un cilindro lleno de tinta.

Así, la duración de la presión del interruptor en el emisor se traduce en la continuidad de una línea del otro lado: si se presiona rápidamente, se traza un punto; si se presiona más largamente, se traza una línea. Un conjunto de estos símbolos puede, posteriormente, traducirse en caracteres alfanuméricos para obtener un mensaje breve.

Importancia del telégrafo

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El telégrafo permitió superar las fronteras e inaugurar la comunicación instantánea.

El telégrafo fue un invento revolucionario en el siglo XIX, que permitió por primera vez en la historia la comunicación recíproca, rápida y eficaz a lo largo de grandes distancias. La posibilidad de enviar y recibir mensajes rápidamente, casi sin demora en el retorno, permitió la coordinación de recursos a lo largo de grandes distancias, lo cual fue clave para el comercio internacional y el traslado de mercaderías, especialmente a través de trenes y barcos.

Esto, además, permitió acercar las distintas regiones de los países, superar las fronteras e inaugurar la comunicación instantánea: una persona podía comunicar una emergencia y recibir de inmediato una respuesta, lo cual habría sido imposible mediante el correo postal.

La posibilidad de enviar mensajes sin demora y durante las 24 horas del día brindó una mayor independencia y eficiencia al sector militar, ya que la inteligencia podía enviarse velozmente a la conducción del ejército. Esto a su vez convirtió las oficinas telegráficas en un blanco militar importante durante los conflictos del siglo XX.

Por último, la popularización del telégrafo reafirmó la importancia de la electricidad y la ingeniería eléctrica en el mundo moderno, y les abrió paso a nuevas formas de tecnología, tanto en el sector de las telecomunicaciones como en otras áreas de la ingeniería y de la física.

El código morse

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El código morse debe su nombre a su inventor, el estadounidense Samuel Morse.

El código morse debe su nombre a su inventor, el estadounidense Samuel Morse, y surgió como un lenguaje formal para la transmisión de impulsos eléctricos, que distingue entre dos signos fundamentales: el punto (.) y la línea (-), cada uno de los cuales se corresponde con un margen de duración del impulso eléctrico: breve y largo. Así, reconociendo la duración del impulso transmitido, los aparatos de telegrafía podían recibir mensajes en código que posteriormente eran traducidos a lenguaje verbal.

Para esto último, el código morse cuenta con un alfabeto: a cada letra y número le corresponde una combinación específica de impulsos cortos y largos, de la siguiente manera:

A . – (punto, línea)                                           1 . – – – – (punto, línea, línea, línea, línea)

B – . . . (línea, punto, punto, punto)                 2 . .- – – (punto, punto, línea, línea, línea)

C – . -. (línea, punto, línea, punto)                    3 . . . – – (punto, punto, punto, línea, línea)

D – . . (línea, punto, punto)                              4 …. – (punto, punto, punto, punto, línea)

E . (punto)                                                       5 ….. (punto, punto, punto, punto, punto)

De esta manera, un mensaje como “CADA 1” (o sea, “cada uno”) puede traducirse en código morse de la siguiente forma: -.-. .- -.. .- .—-.

Más en: Código morse

El fin de la telegrafía

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BSNL utilizó la última red telegráfica hasta 2013, y hoy ofrece servicios de telefonía móvil.

La telegrafía estuvo en boga en el mundo entero hasta finales del siglo XX, cuando fue desplazada por mecanismos de comunicación más efectivos y sencillos. La invención en 1985 de la mensajería móvil de texto y posteriormente de la mensajería por internet, hizo la telegrafía completamente obsoleta. La última red telegráfica del mundo se clausuró en 2013: la empresa estatal india Bharat Sanchar Nigam Limited. Sin embargo, ya hacía décadas que la telegrafía se usaba minoritariamente.

Sigue con: Proceso de comunicación

Referencias

¿Cómo citar?

"Telégrafo". Autor: Equipo editorial, Etecé. De: Argentina. Para: Concepto.de. Disponible en: https://concepto.de/telegrafo/. Última edición: 31 de octubre de 2022. Consultado: 12 de abril de 2024

Sobre el autor

Última edición: 31 octubre, 2022

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