Concepto de conflicto

El concepto ‘conflicto’ hace referencia a la manifestación de intereses opuestos, en forma de disputa. Tiene muchos sinónimos: pelea, discrepancia, desavenencia, separación, todos con una valoración negativa a priori. Vale la pena detenerse en que el conflicto es una construcción social diferente a la violencia, que puede involucrarla, así como puede no hacerlo. El conflicto, como se dijo, supone una divergencia en los intereses de dos partes necesarias con respecto a un mismo fin, por lo que para su resolución deberán seguramente aceptar que ninguno de los dos objetivos podrá satisfacerse completamente.

La psicología ha estudiado al conflicto en muchos de sus aspectos. En primer lugar, se lo puede analizar de un modo intrapersonal, hablando de las contradicciones o de las situaciones individuales que se atraviesan sin poder tomar fácilmente una decisión. Se trata de interpretaciones diferentes del mismo hecho que realiza el cerebro humano, que muchas veces apunta a satisfacer un objetivo resignando algo emocional, o a cumplir con un interés teniendo una percepción negativa. Por ejemplo, podrá aparecer si a una persona le ofrecen un mejor trabajo en un lugar que no conoce, pero se siente muy cómodo en el que ya tiene, y consideraría una traición dejarlo por esa causa. Las personas están constantemente atravesadas por conflictos individuales, y la incertidumbre o la falta de capacidad de resolución pueden derivar en angustia o depresión.

Las relaciones humanas conllevan indefectiblemente diversos conflictos. Desde el nacimiento, los seres humanos van conviviendo y adaptándose dentro de la familia o los círculos más íntimos, donde adquieren algunos primeros principios y valores personales. Al tiempo que las personas salen a círculos periféricos y se encuentran con gente nueva, probablemente esos valores comiencen a ser cuestionados (sobre la base de que todas las personas somos diferentes), y se plantean así los distintos conflictos interpersonales. Este conflicto entre partes puede ser unilateral (una persona que tiene una queja o disputa con otras), bilateral (dos partes que quieren algo, cada una de la otra) o multilateral (un grupo de varias personas que se encuentra fracturado a través del conflicto). No se puede establecer un ‘manual’ para la resolución de los conflictos, ya que cada uno de ellos tiene una dinámica particular: cada uno tiene sus individuos, sus problemas y su proceso de resolución. La resolución vendrá cuando las personas tengan una actitud cooperativa.

La sociología, ciencia del comportamiento de las sociedades globalmente, estudia una cantidad de conflictos entendidos desde otra perspectiva: cuando estos proceden de la propia estructura de la sociedad. Las desigualdades económicas, los abusos de autoridad y los desencuentros entre los grupos resultan los motivos más determinantes de estos casos. La teoría marxista, por ejemplo, entiende que la raza humana desde su existencia se encuentra en conflicto social. Uno de los ejemplos más claros que podríamos citar es el del sindicato y el patrón: los trabajadores de una empresa (que necesitan trabajar, para sostener a sus familias) se organizan colectivamente y expresan sus demandas a un empleador, que necesita tenerlos trabajando para obtener la renta que busca. El beneficio que obtenga uno será perjuicio para el otro. Este ejemplo es tan ilustrativo que se lo llama conflicto colectivo, aun cuando sea la primera mesa de negociación. Muchas veces derivan en huelgas o despidos y la resolución solo puede llegar a partir de mediaciones externas. Los conflictos también pueden ser entre países, y a menudo las disputas por intereses territoriales atraviesan a la gente que los habita. En el mejor de los casos, se resuelven mediante tratados o acuerdos, pero lamentablemente, muchas veces desembocan en guerras.

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