Concepto de
Idioma

Te explicamos qué es un idioma, por qué es un hecho social y diversos ejemplos. Además, diferencias con los dialectos y con la lengua.

idioma
Los idiomas se encuentran en un constante proceso de cambio.

¿Qué es un idioma?

Un idioma o lengua es el código lingüístico empleado por un pueblo o una nación para comunicarse, y que refleja de algún modo su historia cultural y su concepción del mundo. Es decir, el idioma es un modo específico de asociar ciertos referentes reales (concretos como una piedra, y abstractos como las ideas) a un signo lingüístico (a una serie fija y establecida de sonidos) que es compartida por un grupo o una comunidad humana.

Hasta donde sabemos, la capacidad de construir idiomas es única del ser humano. Los animales son capaces de comunicarse, desde luego, pero no de construir signos lingüísticos con los que representar la realidad.

Por ejemplo, un perro puede gruñirle a otro para advertirle que está listo para defenderse, pero no puede asociar un gruñido diferente para cada razón específica por la que desea que el otro se aleje, ni puede enseñar dicho código a otros perros y establecer una conducta común.

Visto así, todo idioma es un hecho social: es necesariamente compartido por un grupo de hablantes, que aprenden a temprana edad este código y lo materializan en un habla específica, o sea, en una forma específica de hablarlo. Así, a las distintas formas de hablar un mismo idioma, se las conoce como dialectos. Los idiomas sin hablantes se denominan “lenguas muertas”.

En el mundo existen alrededor de 7.000 idiomas diferentes, a pesar de que muchos se han perdido a lo largo de la historia. De acuerdo a lo establecido por Ferdinand de Saussure (1857-1913), padre de la lingüística estructural, al ser toda lengua un código social, mental y establecido por convención y por tradición, se encuentra siempre en un constante proceso de cambio y modificación.

Por lo tanto, con el paso del tiempo nuevas palabras se crean, otras viejas se desechan, se incorporan nuevos giros y modos de uso, dialectos surgen y desaparecen, e incluso, a largo plazo, idiomas enteros nacen y mueren.

Por eso los especialistas clasifican las lenguas existentes y pasadas de acuerdo a su proveniencia y a sus tendencias formales o estructurales, en un conjunto de familias a lo largo del tiempo. Por ejemplo, los idiomas romances son descendientes del latín, y presentan ciertas semejanzas en forma y en fondo.

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Idiomas y dialectos

Dado que el idioma es un código, un patrón mental de pronunciación y asociación de referentes, existe únicamente en nuestras cabezas, es decir, el idioma es un modelo mental, abstracto, inseparable del pensamiento mismo. En cambio, sus formas de materialización, o sea, sus formas de enunciación y pronunciación, pueden ser muy distintas, sin por ello romper el sistema de reglas propio del idioma.

Cada una de las formas concretas de materialización de un idioma es un dialecto, sobre todo cuando la variación se produce en comunidades geográficamente apartadas. Por ejemplo, el idioma español posee diferentes realizaciones: el español peninsular hablado únicamente en España, el español rioplatense hablado en Argentina y Uruguay, el español caribeño con sus influencias canarias y africanas, etcétera.

En cambio, cuando la variación se produce dentro de una misma sociedad, pero en diferentes estratos sociales, se llama sociolecto. Es decir, los hablantes de estratos bajos de la sociedad tienden a emplear el idioma de un modo diferente al de las clases medias y las clases altas.

Debemos notar, sin embargo, que para poder hablar de dialecto o de sociolecto debemos estar en presencia de manifestaciones diferentes de un mismo idioma, y no de dos idiomas distintos, aunque uno presente dominio (por razones políticas o históricas) por encima del otro. El vasco, el gallego y el catalán, por ejemplo, no son dialectos del español, sino lenguas con una historia totalmente independiente.

En ocasiones, los dialectos pueden llegar a diferir tanto entre sí, que se tornan mutuamente incomprensibles, como ocurre en Italia con los dialectos regionales. De continuar los dialectos de una lengua en una trayectoria histórica que los diferencie cada vez más, con el pasar del tiempo pueden convertirse en lenguas distintas, como ocurrió con el latín de la antigüedad, cuyos dialectos se convirtieron en lenguas independientes.

Diferencias entre lengua e idioma

En principio, los términos lengua e idioma son sinónimos, o sea, significan exactamente lo mismo. Sin embargo, pueden presentar cierto margen de distancia en cuanto a su uso: el primero de ambos suele preferirse en los discursos académicos, especialmente en el área de la lingüística, y fue el escogido por Saussure para establecer su clásica dicotomía (o sea, un par de opuestos complementarios) de lengua/habla.

En cambio, el término idioma posee mayores connotaciones políticas, y por eso suele preferirse en los discursos nacionalistas o en los debates políticos, y se lo suele emplear a la hora de referirse a los valores patrios tradicionales.

Ejemplos de idiomas

No es difícil pensar en ejemplos de idiomas, como son:

  • Inglés (británico y americano).
  • Español (peninsular y latinoamericano).
  • Chino (mandarín, cantonés y sus demás variedades).
  • Ruso.
  • Francés.
  • Alemán.
  • Italiano.
  • Griego.
  • Árabe.
  • Sueco.
  • Armenio.
  • Polaco.
  • Náhuatl.
  • Quechua.
  • Vasco.
  • Hausa.
  • Catalán.
  • Húngaro.
  • Serbio.
  • Checo.
  • Xhosa.
  • Suajili.
  • Maya.
  • Gaélico escocés.
  • Hindi.
  • Japonés.
  • Noruego.
  • Rumano.
  • Búlgaro.

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Referencias:

Última edición: 3 de octubre de 2020. Cómo citar: "Idioma". Autor: María Estela Raffino. De: Argentina. Para: Concepto.de. Disponible en: https://concepto.de/idioma/. Consultado: 03 de diciembre de 2020.

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