Te explicamos qué es el equilibrio ecológico, sus características y factores que lo interrumpen. Además, te contamos el origen del concepto.

¿Qué es el equilibrio ecológico?
El equilibrio ecológico es el estado de estabilidad dinámica que se mantiene en un ecosistema cuando las interacciones entre los organismos vivos y su entorno físico se desarrollan de manera armónica. Esto no implica que el ecosistema sea estático, sino que posee mecanismos de autorregulación que le permiten recuperarse frente a perturbaciones moderadas.
Aunque los ecosistemas están en constante cambio debido a procesos naturales como los nacimientos, las muertes o las migraciones de distintas especies, estos cambios suelen producirse dentro de ciertos márgenes que permiten la preservación de las funciones y relaciones del sistema.
De este modo, el equilibrio ecológico posibilita la reproducción y conservación de las especies, así como el funcionamiento sostenible del sistema natural. Por ejemplo, un crecimiento poblacional inesperado por un número inusual de nacimientos suele ser regulado por los depredadores naturales de esa especie, de modo tal que no llega a producirse una sobrepoblación.
La alteración del equilibrio ecológico puede ocurrir por causas naturales, como incendios o sequías, pero en muchos casos está relacionada con actividades humanas, como la deforestación, la contaminación o la sobreexplotación de recursos.
Cuando se rompe el equilibrio ecológico, pueden producirse consecuencias como la pérdida de biodiversidad y la degradación del suelo o el deterioro de la calidad del agua y el aire.
Críticas al concepto: El concepto de equilibrio ecológico ha recibido críticas, en particular desde enfoques más recientes de la ecología y las ciencias ambientales. Una de las principales es que el término no refleja con precisión la complejidad y variabilidad de los sistemas naturales. Los ecosistemas están en constante cambio debido a factores tanto internos como externos, y muchas veces no regresan a un estado anterior tras una perturbación, sino que evolucionan hacia nuevas formas de organización.
- Ver además: Medio ambiente
Características del equilibrio ecológico
Las principales características del equilibrio ecológico son:
- Comprende un ciclo o un conjunto de ciclos que tienden al equilibrio, en los que participan los seres vivos y su entorno físico-químico.
- Las alteraciones radicales, esto es, muy rápidas, masivas o destructivas, no pueden ser compensadas y producen desbalances.
- Su principal fuente de perturbación son las actividades humanas.
- Es indispensable para todas las especies, ya que, directa o indirectamente, todas están conectadas entre sí y dependen unas de otras en su entorno.
- En la actualidad es un concepto revisado y discutido, y muchas veces se lo reemplaza por el de resiliencia ecológica.
Factores que interrumpen el equilibrio ecológico
Los factores que interrumpen o destruyen el equilibrio ecológico se pueden agrupar en dos tipos: los de origen humano y los de origen natural.
- Factores de origen humano. Son consecuencia de la actividad del ser humano. Entre ellos, figuran:
- La extracción de materias primas y minerales a través de la minería, la agricultura y la deforestación.
- La presencia en los ecosistemas de sustancias contaminantes que la naturaleza tarda mucho en procesar y descomponer.
- El consumo energético, que requiere de la combustión de materiales contaminantes para la atmósfera.
- La introducción de especies invasoras.
- La sobreexplotación de los recursos naturales.
- Los incendios forestales.
- Factores de origen natural. No se desprenden de la actividad humana, sino que son fruto de eventos naturales catastróficos. Entre ellos, figuran:
- Las erupciones de volcanes, que arrojan materiales tóxicos a la atmósfera, los mares y los suelos.
- Los terremotos y otros desastres naturales, capaces de alterar drásticamente el relieve y los biomas, y destruir ecosistemas enteros.
Origen del concepto de equilibrio ecológico
La idea de que la naturaleza se rige por un balance propio e inmutable es muy antigua. Se puede rastrear hasta la Antigüedad clásica grecorromana y la religión estoica, que comprendían el mundo como un orden superior que el ser humano debía replicar.
Filósofos e historiadores como el griego Heródoto (484-425 a. C.) o el romano Cicerón (106-43 a. C.) fueron muy entusiastas de esta perspectiva y vieron en ella una evidencia de la sabiduría de la creación.
Inicialmente, la idea de equilibrio ecológico se limitaba a la relación de dependencia recíproca entre depredadores y presas (la cadena alimenticia). Con este sentido surgió en el siglo XX, cuando la ecología daba sus primeros pasos como disciplina científica. Sin embargo, con el tiempo se extendió al resto de las relaciones naturales.
Luego, se convirtió en la perspectiva más popular para pensar la relación entre el ser humano y la naturaleza. Así, conservar regiones en estado natural pasó a ser el mejor método de preservación, y la intervención y contaminación humanas comenzaron a comprenderse como una ruptura del balance natural.
A partir de los años 1970 y 1980, la noción de equilibrio ecológico fue revisada y criticada. Algunos ecólogos propusieron el concepto de resiliencia en lugar de equilibrio, para destacar que los ecosistemas no siempre retornan a un estado anterior, sino que pueden reorganizarse y adoptar nuevas configuraciones.
Importancia del equilibrio ecológico: A pesar de las críticas al concepto de equilibrio ecológico, la idea es una referencia para comprender que los ecosistemas necesitan cierto grado de estabilidad para funcionar adecuadamente. Aunque la naturaleza está en constante cambio, muchas especies dependen de entornos relativamente estables para alimentarse, reproducirse y desarrollarse.
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Referencias
- Foro Ambiental. (2019). Equilibrio ecológico. https://www.foroambiental.com.mx/
- Root, T. (2019) El “equilibrio natural”, un concepto antiguo pero erróneo. National Geographic. https://www.nationalgeographic.es/
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