Valores cívicos

Descubre qué son los valores cívicos: su significado, ejemplos clave, su importancia en la educación y cómo fortalecen la sociedad.

Los valores cívicos construyen un entorno confiable y ordenado.

¿Qué son los valores cívicos?

Los valores cívicos son aquellas normas de conducta que contribuyen a la creación de una sociedad deseable. Dicho de otro modo, se trata de los valores de convivencia que guían el comportamiento de los individuos en una comunidad para mejorar las relaciones humanas y construir un entorno confiable y ordenado.

Por ejemplo,la cortesía es un valor cívico que permite a los ciudadanos relacionarse de un modo respetuoso, pues establece fórmulas y protocolos para saludar, despedirse, pedir un favor o interrumpir a alguien, entre otras cosas, de manera que no resulte incómodo u ofensivo para los demás y que permita el mutuo entendimiento.

Estos valores se llaman “cívicos” porque tienen que ver con el bienestar común, es decir, con la vida civilizada. Esta palabra proviene del término latino civis, que significa “ciudadano”, por lo que a menudo se los conoce también como “valores ciudadanos” o “valores urbanos”.

Cuando faltan o se incumplen los valores cívicos, las personas se comportan de un modo que resulta molesto o intolerable para los demás. Es por ello que estos valores se transmiten de generación en generación y se enseñan a temprana edad. Este aprendizaje se conoce como formación ciudadana.

Los valores cívicos no son necesariamente universales, sino que están socialmente determinados. Esto significa que pueden variar con el tiempo y pueden ser más o menos distintos, dependiendo de dónde se encuentre la persona o a qué cultura pertenezca. Aun así, todas las sociedades humanas se rigen por valores cívicos o ciudadanos de algún tipo.

Ver también: Ciudadanía

Tipos de valores cívicos

A grandes rasgos, los valores cívicos pueden clasificarse en dos categorías: los valores individuales y los valores colectivos.

  • Valores cívicos individuales. Son aquellos que dependen del individuo y se ponen en práctica en su conducta particular. Por ejemplo, una persona puede actuar con respeto y recibir, a cambio, un trato irrespetuoso.
  • Valores cívicos colectivos. Son aquellos que dependen de la sociedad y se ponen en práctica de manera colectiva. En muchas ocasiones, deben ser necesariamente recíprocos. Por ejemplo, la cooperación requiere de al menos dos individuos para poder darse.

Ver también: Tipos de valores

Ejemplos de valores cívicos

Los siguientes son algunos ejemplos de valores cívicos:

La libertad

La libertad es la posibilidad de decidir sobre el propio destino sin ser forzado o coaccionado de manera física, mental o social por otras personas. Una persona libre puede tomar sus propias decisiones en función de sus deseos, sus aspiraciones y su modelo de vida.

Por ejemplo, la libertad individual permite que una persona decida por cuenta propia si desea aceptar o no un trabajo, o que se mueva sin restricciones por el espacio público de la ciudad.

La tolerancia

La tolerancia es la capacidad de aceptar al otro tal y como es. Este valor consiste en ser pacientes con las ideas, preferencias, creencias, comportamientos o decisiones de los demás. Así, una persona tolerante acepta las diferencias y reconoce la individualidad de los otros, sin por ello sacrificar la propia manera de pensar.

Por ejemplo, la tolerancia se pone en práctica cuando dos personas de distintas religiones o creencias políticas conviven e incluso dialogan sin que sus diferencias los conduzcan a la violencia o al odio.

La cortesía o el respeto

La cortesía es el cuidado de las formas de expresión y de la conducta para no ofender o hacer sentir incómodas a otras personas. Alguien cortés o respetuoso se dirige a los demás con consideración y comedimiento, evitando ser grosero o abusar de la confianza.

Por ejemplo, la cortesía dicta que al llegar a una tienda, el cliente debe saludar a los presentes antes de pedir ser atendido.

La honestidad

La honestidad es el compromiso de las personas con la verdad, o lo que es igual, el rechazo a la mentira y la falsedad. Una persona honesta habitualmente dice la verdad, es transparente respecto de sus intenciones y no engaña a los demás.

Por ejemplo, la honestidad hace que si una persona encuentra una billetera tirada en la calle, busque la manera de devolvérsela a su dueño.

La responsabilidad

Una persona responsable cumple con sus compromisos y obligaciones.

La responsabilidad es la capacidad de cumplir con los compromisos que se han asumido y, en relación con esto, hacerse cargo de los propios errores. Una persona responsable cumple con la palabra dada y asume sus equivocaciones sin ocultar sus culpas o achacárselas a otros.

Por ejemplo, la responsabilidad de un conductor implica que si choca accidentalmente un automóvil estacionado en la calle, no se marche sin dejarle al dueño sus datos, para así luego resarcir el daño causado a un bien ajeno.

La solidaridad

La solidaridad es la capacidad de ayudar a otros de manera desinteresada, es decir, sin obtener por ello una ganancia. Una persona solidaria es aquella que suele prestar asistencia a quien la necesita, incluso cuando se trata de desconocidos.

Por ejemplo, la solidaridad es lo que lleva a una persona a pagarle el pasaje de autobús a otra que ha perdido su billetera, para que así pueda regresar a casa.

La igualdad

La igualdad como valor consiste en tratar y pensar a todas las personas como iguales, es decir, como individuos dotados de los mismos derechos y que ameritan la misma exacta consideración. Una persona igualitaria, por lo tanto, es aquella que no realiza distinciones en su valoración de los demás a partir de su sexo, etnia, orientación sexual o nacionalidad.

Por ejemplo, la igualdad se pone de manifiesto cuando varios aspirantes para un trabajo o un cargo público son juzgados con la misma vara, es decir, son evaluados a partir de sus capacidades y su preparación, sin tomar en cuenta otros aspectos no laborales como su color de piel, su religión o su orientación sexual.

La justicia

La justicia es la voluntad de dar a cada quien lo que merece. Esto puede significar distintas cosas, como defender los derechos ajenos o respetar la ley, sin importar si ello va en contra de los propios intereses. Así, una persona justa es aquella que se apega al principio de la equidad, es decir, que trata de que cada quien reciba siempre lo que le corresponde de acuerdo con su esfuerzo o sus derechos.

Por ejemplo, la justicia se aplica cuando a un delincuente se lo sanciona de manera adecuada y proporcionada al delito que ha cometido. También cuando a distintos individuos se les da un pago que se corresponde con el esfuerzo que han realizado en un trabajo.

La cooperación

Cooperar implica saber trabajar en equipo.

La cooperación es la capacidad de sumarse a una iniciativa común y anteponer el bienestar compartido al individual. Cooperar implica saber trabajar en equipo, saber negociar, y además requiere un margen de compromiso. Una persona cooperadora es aquella que facilita las iniciativas comunes, es decir, que facilita el trabajo colectivo y que sabe actuar en equipo.

Por ejemplo, la cooperación se produce cuando los vecinos de un edificio se ponen de acuerdo para enfrentar un gasto imprevisto, haciendo cada uno un esfuerzo en pro de resolver un problema que afecta a todos.

La moderación

La moderación o la mesura es la capacidad para entender y acatar los límites, ya sean los que imponen las leyes o simplemente las necesidades de los demás. Una persona moderada es aquella que sabe cuándo detenerse y que, por ende, no se extralimita en el goce de sus derechos y no causa con ello malestar a los demás.

Por ejemplo, la moderación hace que una persona que realiza una fiesta en su casa controle el volumen de la música para no incomodar a los vecinos y que entienda cuál es una buena hora para dar por terminada la reunión, de modo de no entorpecer el sueño de quienes viven alrededor.

La participación social

La participación social es el compromiso que los individuos tienen respecto al conjunto de la sociedad, sus procesos de decisión y el ejercicio de la política. Una persona que participa socialmente es aquella que se involucra  en eventos importantes de carácter público, como votaciones, elecciones, encuestas, entre otros.

Por ejemplo, la participación social hace que los ciudadanos de algunos países, al terminar el bachillerato, presten servicio a la comunidad para retribuir lo que se ha invertido en su educación.

La conciencia ecológica

La conciencia ecológica es el respeto por la naturaleza y el medio ambiente, y la comprensión de que las actividades humanas tienen un necesario impacto en los ecosistemas. Una persona dotada de consciencia ecológica es aquella que intenta minimizar el daño que causa al medio ambiente, a través de acciones como el reciclaje, la reutilización o la reducción del consumo.

Por ejemplo, la conciencia ecológica lleva a reducir la cantidad de desechos que se producen o a separar la basura entre reciclable y no reciclable, así como apagar la luz cuando no se usa y no desperdiciar el agua.

Importancia de los valores cívicos

Los valores cívicos son fundamentales para cualquier comunidad, dado que guían el comportamiento hacia el bienestar común. La puesta en práctica de estos valores no solo garantiza una convivencia ordenada y amable, sino que le permite a la sociedad conducirse a sí misma de la mejor manera posible.

Por ejemplo, una sociedad que pone en práctica la tolerancia y que valora la diversidad podrá hacer frente de un modo más respetuoso y organizado a la inmigración, mientras que una sociedad intolerante será más propensa a las soluciones radicales y a la violencia.

Asimismo, los valores cívicos propician el sentido de pertenencia en los individuos y reafirman los lazos de una comunidad a través del fortalecimiento del respeto mutuo. Esto disminuye los conflictos y propicia resoluciones más sencillas.

De este modo, la formación ciudadana es fundamental para la vida en comunidad, y es por eso que distintas instituciones se ocupan de ella, desde la familia y el hogar hasta la escuela y las ordenanzas cívicas del Estado.

Sigue con: Valores morales

Referencias

  • García, G. y Torrijos, E. (2003). Vivir con valores. Cómo fomentar los principios en los niños. Quarzo.
  • De Montijo Iturbe, L. F. y Flores Escobar, M. A. (2001). Formación Cívica y Ética 2. Editorial Progreso.
  • Vaillant, D. (2008). Educación, socialización y formación de valores cívicos.  Instituto Fernando Henrique Cardoso (iFHC) y Corporación de Estudios para Latinoamérica (CIEPLAN).

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"Valores cívicos". Autor: Equipo editorial, Etecé. De: Argentina. Para: Concepto.de. Disponible en: https://concepto.de/valores-civicos/. Última edición: 28 de febrero de 2024. Consultado: 19 julio, 2024

Sobre el autor

Última edición: 28 febrero, 2024

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