Odio

Te explicamos qué es el odio y en qué se diferencia de la ira y del rencor. Además, te contamos cómo se relaciona con el perdón.

Un hombre dirige una mirada de odio
El odio atenta contra el diálogo y puede conducir a la enemistad y la violencia.

¿Qué es el odio?

El odio es un sentimiento de intensa antipatía hacia algo o alguien, a quien se le desea el mal y se le profesa un desagrado sostenido en el tiempo. Se describe normalmente como lo opuesto al amor, y es un sentimiento que a menudo conduce a la rabia, la enemistad e incluso la violencia.

La palabra odio proviene del latín odium, empleada por los antiguos romanos para todo aquello que resultara desagradable o reprobable en exceso, y comparte sus raíces con la palabra “enojar”, proveniente de inodiare (o sea, “provocar el odio”).

Existen distintas causas por las cuales el odio llega a producirse: la envidia, el resentimiento, la asociación con causas contrarias a la propia, o simplemente la necesidad de buscar un chivo expiatorio para los propios padecimientos. Del modo que sea, las personas que sienten odio a menudo incurren en conductas, pensamientos o sentimientos coléricos, de violento desagrado hacia aquello que odian.

Numerosas culturas ancestrales han alertado sobre el rol dañino del odio, la forma en la que atenta contra el diálogo y el entendimiento, empujando más bien a la gente hacia la destrucción del otro. Además, odiar requiere de la inversión de una importante cantidad de energía y atención en aquello que se odia, dado que se trata de un sentimiento obsesivo, que una vez surgido es difícil de combatir.

A lo largo de la historia, el odio ha sido el causante de numerosas tragedias, guerras y persecuciones, especialmente cuando es inducido por motivos ideológicos, es decir, políticos y/o religiosos. El odio entre los pueblos puede ser tan duradero que generaciones enteras crecen dispuestas a agredir y ser agredidas por personas desconocidas pero asociadas a una condición odiada: una religión, una etnia, un género, entre otras.

Así, por ejemplo, la misoginia es el odio generalizado a las mujeres, mientras que el antisemitismo es el odio hacia las personas de ascendencia judía.

Ver además: Misantropía

Diferencias entre odio e ira

Si bien el odio es un sentimiento intenso de desprecio que puede llevarnos a desear mal a otro, su naturaleza es muy diferente de la ira o la rabia. En primer lugar porque el odio es un sentimiento generalmente consciente y duradero, que puede abarcar toda una vida o incluso generaciones enteras.

En cambio, la rabia o la ira son emociones de tipo explosivo, que pueden surgir en un momento y desaparecer al siguiente, y que sirven para manifestar un dolor, un desagrado o la necesidad de defenderse, bajo un esquema muy primario de huida o defensa que está inscrito en el cerebro humano.

En cambio, el odio no necesariamente va acompañado de un estallido de rabia. Por el contrario, con el paso del tiempo el odio se torna frío y maquiavélico, lo cual es mucho más peligroso, ya que una persona que odia puede invertir tiempo y razonamiento en hacerle daño a quien odia. Mientras que una persona rabiosa seguramente se disculpará al término de su rabia, y verá las cosas de un modo más manejable, menos dramático. Una persona que odia puede actuar y expresar su odio de un modo cruel, pero plenamente racional.

Más en: Ira

Diferencias entre odio y rencor

El rencor o resentimiento puede ser a menudo entendido como un precursor mínimo del odio, es decir, como una forma muy débil y pasajera de odio. Especialmente al referirse al resentimiento, término que tiene connotaciones más livianas y a corto plazo, mientras que el rencor tiende a ser algo más duradero. En general, no obstante, rencor y resentimiento se manejan como términos sinónimos.

El resentimiento es un sentimiento cercano a la rabia, fruto usualmente de considerarse agredido, violentado u ofendido por otro sin que tuviera razón, o de un modo que no le correspondía. Suele sentirse resentimiento por las personas que nos lastiman y, en algunos casos, con el tiempo este resentimiento puede crecer y convertirse en rencor, y así dar paso justamente al odio.

El odio y el perdón

Un grupo de manifestantes sostiene carteles y pide justicia en las calles
No todo puede perdonarse, y en esos casos es necesario que se reconozca que alguien actuó mal.

El perdón es una de las maneras de liberarse de emociones prolongadas y dañinas como el odio y el rencor. Especialmente en situaciones en las que se considera haber sido dañado injustamente, pues el orgullo y la convicción de tener la razón pueden hacer que una simple molestia perdure en el tiempo y cobre profundidad hasta devenir en odio.

En estos casos, la clave para desactivar el odio radica en la generosidad y el reconocimiento del otro como un sujeto falible, humano, que es capaz de arrepentirse de los daños que causa. Así, perdonar implica no solo tratar de olvidar el daño recibido y el sufrimiento que eso causó, sino también asumir con humildad lo inútil que resulta aferrarse al desprecio y la rabia, pues lo hecho, hecho está.

Naturalmente, no todo puede perdonarse y no a todos es posible perdonarlos. Es por esto que muchas veces en vez de perdón y reconciliación, el odio requiere de justicia para resolverse, es decir, del reconocimiento de parte del otro de que actuó mal, o de parte de un tercero que juzga. Incluso en esos momentos, la renuncia al odio y la aceptación de lo ocurrido puede resultar de gran alivio, pues en ocasiones la gente necesita perdonarse a sí misma, no solo a los demás.

Sigue con: Irritabilidad

Referencias

¿Cómo citar?

"Odio". Autor: Equipo editorial, Etecé. De: Argentina. Para: Concepto.de. Disponible en: https://concepto.de/odio/. Última edición: 2 de marzo de 2024. Consultado: 18 de abril de 2024

Sobre el autor

Última edición: 2 marzo, 2024

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