Imaginación

Te explicamos qué es la imaginación, cómo se estimula y su relación con la creatividad. Además, qué tipos de imaginación existen.

La imaginación construye representaciones en ausencia de estímulos externos reales.

¿Qué es la imaginación?

La imaginación es la capacidad individual de idear o concebir mentalmente una imagen o impresión que puede o no corresponderse con la realidad. Dicho de otro modo, se trata de un proceso abstracto y creativo que construye representaciones de lo que perciben los sentidos, pero en ausencia de estímulos externos reales. Por ejemplo, una persona puede imaginarse el sonido de un instrumento musical, sin que esto signifique que esté sonando en realidad o que haya sonado hace poco.

En este sentido, la imaginación tiene que ver con el recuerdo y la memoria, ya que las cosas que se imaginan tienen de alguna manera algo que ver con la realidad previa (incluso cuando se reconfigura lo real libremente, como en la fantasía). De hecho, la imaginación puede ser una herramienta para interpretar o comprender la realidad, a través de la conceptualización de teorías.

La palabra “imaginación” proviene del latín imaginatio (“representación”, “imagen” o “ilusión”) y este a su vez del vocablo imago (“retrato”, “semejanza” o “apariencia”). Muchos de estos sentidos y asociaciones siguen vigentes, ya que se puede utilizar el término “imaginación” o el verbo “imaginar” para referirse tanto a los pensamientos creativos como a las fantasías e ilusiones personales (por ejemplo: “yo no dije eso, debes haberlo imaginado”).

En numerosas actividades humanas se utiliza la imaginación: desde la ciencia y la investigación, hasta la literatura y la creación artística, y es por esto que desde tiempos antiguos ha sido objeto de estudio de distintas disciplinas y perspectivas filosóficas. Mientras que su estudio científico, por parte de la neurología y la psicología, se remonta al siglo XX.

Ver además: Habilidades del pensamiento

Tipos de imaginación

Comúnmente se distinguen dos tipos de imaginación, dependiendo del modo en que cada una funciona: la imaginación reproductiva y la imaginación creativa.

La imaginación reproductiva consiste en la construcción de imágenes mentales a partir de hechos y experiencias pasadas, es decir, acudiendo a la memoria como materia prima para formar nuevas imágenes y relatos mentales.

La imaginación creativa consiste en la creación de imágenes mentales que no tienen que ver directamente con algún recuerdo o rememoración, sino que se formula a través de caminos originales, insospechados. Este tipo de imaginación, a su vez, puede clasificarse en:

  • Imaginación positiva, cuando conduce a estados emocionales y anímicos de alta energía, por ejemplo, cuando brinda la solución a un dilema o un punto de vista novedoso respecto a algo.
  • Imaginación negativa, cuando conduce a estados emocionales y anímicos de baja energía, por ejemplo, cuando recreamos problemas o sufrimientos que nos conducen a un estado de impotencia o dolor.

Importancia de la imaginación

La imaginación es un mecanismo fundamental del ser humano para lidiar con la realidad, que le permite construir puntos de vista novedosos y así abordar los problemas de un modo diferente, compartir experiencias de una manera peculiar, o reflexionar sobre su propia existencia, su pasado y su futuro. El deseo, las creencias, la suposición y la memoria son elementos fuertemente conectados con la imaginación.

A pesar de que no la comprendamos perfectamente todavía, la imaginación es muy valorada en nuestras sociedades, ya que constituye una fuente inagotable de ideas y representaciones, a la que todos los individuos son capaces de acceder, de una u otra manera, y en mayor o menor medida.

Imaginación y creatividad

Si la imaginación es la capacidad de concebir mentalmente ideas, imágenes y puntos de vista diferentes, la creatividad es la capacidad de dar forma real a los contenidos que crea la imaginación, a través de la aplicación de técnicas y procedimientos diferentes.

Una persona creativa, por ende, suele tener una gran imaginación, lo cual no significa que pase el día entero soñando, sino que puede imaginar formas nuevas en que utilizar sus talentos o herramientas. Por ejemplo, una persona puede aprender a hacer cerámica para reproducir los patrones aprendidos, o para indagar formas nuevas y crear toda una galería propia de estatuas.

En el lenguaje ordinario, “imaginación” y “creatividad” pueden usarse como sinónimos, pero lo cierto es que el primer término se refiere más a las abstracciones mentales y el segundo a su aplicación en un método o procedimiento determinado.

Más en: Creatividad

¿Cómo se estimula la imaginación?

Para estimular la imaginación pueden aplicarse diferentes métodos, como son:

  • Leer más y ver más cine. Dado que la imaginación es una forma creativa de reproducción mental, es importante suministrarle contenido que utilizar a modo de materia prima. Así, mientras más se lea, más filmes se vean y más contacto se tenga con la creatividad ajena, más se fomentará la propia imaginación. Ir al museo, leer una novela o ir al cine son buenos ejemplos.
  • Tener experiencias novedosas. Otra forma de suministrar combustible a la imaginación es a través de experiencias nuevas que salgan de lo ordinario o que resulten retadoras, como inscribirse en un taller de pintura o visitar una ciudad desconocida.
  • Dedicar tiempo a la meditación. La meditación, en sus distintas formas y métodos, es un buen camino para reconectar con los contenidos mentales que en el día a día pasan desapercibidos. A través de ella es posible reconectar con el recuerdo y explorar de un modo más profundo las experiencias que se han tenido.
  • Aburrirse activamente. En una época de tantas distracciones y entretenimientos como la contemporánea, el valor creativo del aburrimiento ha sido a menudo olvidado. El ocio activo, es decir, el no hacer nada y dedicarse a pensar y mirar el mundo, es una manera idónea para estimular la imaginación. No se trata de quedarse acostado mirando el techo, sino de salir a dar un paseo o sentarse un rato a mirar por el balcón.
  • Entregarse a la curiosidad. La curiosidad es una gran aliada de la imaginación, y a menudo las personas más creativas e imaginativas son, asimismo, personas ávidas de saber más sobre asuntos poco útiles de la realidad. A veces simplemente se necesita incursionar en un terreno del saber que nos resulte ajeno, para descubrir la pasión por el saber y el comprender, y así traer a la imaginación nuevos contenidos. Por ejemplo, se puede ver un documental, leer un libro técnico o asistir a una conferencia sobre asuntos ajenos a los usuales.

Sigue con: Pensamiento creativo

Referencias

¿Cómo citar?

"Imaginación". Autor: Equipo editorial, Etecé. De: Argentina. Para: Concepto.de. Disponible en: https://concepto.de/imaginacion/. Última edición: 24 de enero de 2024. Consultado: 14 de abril de 2024

Sobre el autor

Última edición: 24 enero, 2024

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