Te explicamos qué es la avaricia y en qué se diferencia de la codicia. Además, algunos ejemplos y los otros pecados capitales.

¿Qué es la avaricia?
La avaricia es el deseo excesivo de acumular bienes, riquezas u objetos de valor, más allá de lo necesario para vivir. Se orienta a conservar lo obtenido para uno mismo, por lo que se considera una forma de egoísmo, y suele estar vinculada a la codicia.
Desde un enfoque psicológico y social, la avaricia se asocia con una preocupación constante por lo material y con la tendencia a priorizar los intereses propios por encima de los ajenos.
Desde una perspectiva moral, se considera un rasgo negativo, asociado con un deseo insaciable de poseer.
Etimología de “avaricia”
El término “avaricia” proviene del latín avaritia, derivado de avarus, que significa “codicioso” o “ansioso por poseer”.
Puntos clave
- La avaricia es el deseo desmedido por acumular y conservar riquezas u objetos de valor.
- Puede entenderse desde un enfoque psicológico o como un problema moral.
- Algunos ejemplos incluyen negarse a ayudar a otros, aunque se tengan los recursos para hacerlo; acaparar bienes esenciales o acumular objetos que no se utilizan.
- La avaricia se centra principalmente en conservar lo que ya se posee; en cambio, la codicia impulsa a buscar siempre más, sin hallar satisfacción.
- Ver además: Antivalores
Enfoques sobre la avaricia
La avaricia puede analizarse desde distintos enfoques, entre los que se encuentran:
- Enfoque psicológico. Desde este enfoque, la avaricia se entiende como una inclinación a aferrarse a lo que se tiene, motivada por la búsqueda de seguridad o por un fuerte apego a lo material.
- Enfoque moral. Desde este enfoque, la avaricia se considera una forma de egoísmo desmesurado, que puede llevar a conductas dañinas, como la deslealtad, la traición, la corrupción, el robo o el fraude.
- Enfoque religioso. En el catolicismo, la avaricia se considera un vicio contrario a la virtud de la generosidad. En el budismo, se interpreta como un apego erróneo a los deseos materiales, considerado como una fuente de sufrimiento.
A lo largo de la historia, la avaricia ha sido representada mediante símbolos y personajes, como el lobo hambriento, imagen de la voracidad insaciable; Mammón, figura bíblica que personifica la adoración del dinero; o el rey Midas, cuyo toque convertía todo en oro. En la cultura moderna, se asocia a figuras como el usurero o el magnate obsesionado con el dinero, representado por Ebenezer Scrooge en Cuento de Navidad (1843), de Charles Dickens.
- Más en: Defectos de una persona
Ejemplos de avaricia
La avaricia puede expresarse de diversas maneras. Algunos ejemplos son:
- Negarse a ayudar a alguien en necesidad, aunque se tengan los medios para hacerlo.
- Acaparar bienes esenciales sin considerar las necesidades de los demás.
- Guardar dinero sin permitirse disfrutar de él o gastar en bienestar.
- Evitar pérdidas mínimas, aunque eso cause grandes perjuicios a otros.
Diferencias entre avaricia y codicia
La avaricia y la codicia son conceptos cercanos, ya que ambos se relacionan con el deseo excesivo. Sin embargo, no significan lo mismo.
La avaricia se centra en acumular y preservar lo que ya se tiene. En cambio, la codicia impulsa a obtener siempre más; se trata de un deseo que nunca se satisface y tiende a renovarse constantemente. Por eso, la codicia también se describe como “el amor a la riqueza por la riqueza misma”.
En la tradición cristiana, la avaricia se considera un pecado capital. Aunque en la vida cotidiana ambos términos suelen confundirse, la avaricia y la codicia señalan matices distintos del deseo desmedido.
- Más en: Codicia
Otros pecados capitales
Además de la avaricia, la tradición cristiana reconoce otros seis pecados capitales:
- Soberbia. Implica creerse superior a los demás y tener un amor desmedido por uno mismo. Se considera el pecado más grave, ya que se entiende como el origen de los demás.
- Ira. Consiste en un sentimiento incontrolable de rabia o enfado que puede derivar en odio y en actos de violencia.
- Envidia. Expresa el deseo por lo que tienen los demás y supone sufrir por la felicidad ajena o, en algunos casos, alegrarse del mal ajeno.
- Lujuria. Se manifiesta como un deseo sexual desmedido, que no respeta límites ni considera consecuencias.
- Gula. Se relaciona con el consumo excesivo de comida, bebida o sustancias sin relación con una necesidad real que lo justifique.
- Pereza. Se refiere al abandono de responsabilidades, a la desatención del propio bienestar y a la falta de voluntad para cumplir con las obligaciones.
Referencias
- Delany, J. (1907). Avarice. The Catholic Encyclopedia. https://www.newadvent.org
- Real Academia Española. (2024). Avaricia. Diccionario de la lengua española. https://dle.rae.es
- The Editors of Encyclopaedia Britannica. (s. f.). Seven deadly sins. Encyclopedia Britannica. https://www.britannica.com
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