Concepto de densidad

El término densidad proviene del campo de la física y la química, en los que específicamente alude a la relación que existe entre la masa de una sustancia (o de un cuerpo) y su volumen. Se trata, pues, de una propiedad intrínseca, ya que no depende de la cantidad de sustancia que se considere. Esta propiedad, que habitualmente se expresa en kilogramo por metro cúbico (kg/m3) o gramo por centímetro cúbico (g/cm3), varía en mayor o menor medida en función de la presión y la temperatura, y también con los cambios de estado. Típicamente, los gases tienen menor densidad que los líquidos por presentar sus partículas menos cohesionadas, y estos a su vez menos que los sólidos. Aunque existen excepciones, por lo general al aumentar la temperatura disminuye la densidad. La densidad antes definida es la densidad absoluta; la densidad relativa es la densidad de una sustancia en relación con otra, la densidad aparente es la que caracteriza a los materiales porosos, como el suelo.

La densidad del agua es de 1 g/cm3; la del plomo, por ejemplo, es bastante mayor: 11,35 g/cm3. Precisamente es por esto que en el lenguaje coloquial, sobre todo entre los jóvenes, se usa el término “denso” (e incluso, “plomo”) para calificar a una persona pesada, cargosa, o a una situación compleja, problemática, se la tilda de “densa” (atmósfera densa, conversación densa, etc.).

Como se ve, el término adquiere diversos significados según el contexto. En el ámbito de la demografía, un concepto importante es el de densidad poblacional, que se refiere al número de habitantes por kilómetro cuadrado. China e India son ejemplos de países  con muy elevada densidad poblacional, en tanto que los países nórdicos y Oceanía tienen baja densidad poblacional. Las áreas de gran densidad poblacional a menudo se asocian con problemáticas de vivienda, de contaminación del aire, de insuficiente infraestructura de servicios públicos, entre otros.

Otro parámetro físico es la densidad óptica, que constituye la absorción de un elemento óptico a una longitud de onda dada por unidad de distancia. Este dato sirve para valorar contenido de células, calidad de humos generados por distintas sustancias, potencia de un láser, filtros, etc. La densidad de corriente eléctrica, por otra parte, es la relación que existe entre la intensidad de corriente eléctrica que circula por un conductor por unidad de tiempo y por unidad de sección transversal. La densidad de flujo magnético (también denominad “inducción magnética es el flujo magnético que causa una carga eléctrica en movimiento por cada unidad de área normal a la dirección del flujo.

En el campo de la medicina, se presta particular atención a la densidad mineral ósea, que es la medida de la cantidad de minerales por unidad de superficie. Habitualmente se expresa en g/cm2 y se establece para ciertos huesos de manera específica, como el fémur o la columna lumbar. Una baja densidad mineral ósea puede desencadenar osteoporosis, enfermedad en la que los huesos se encuentran con una muy baja proporción de minerales (fundamentalmente de calcio), por lo que se tornan demasiado porosos y, por ende, frágiles y quebradizos, aumentando así el riesgo de las personas a sufrir fracturas.


Derechos Reservados

© Se permite la total o parcial reproducción del contenido, siempre y cuando se reconozca y se enlace a este artículo como la fuente de información utilizada.




Artículos Relacionados: