Concepto de territorio

La palabra territorio proviene del latín territorium, y puede ser definida en primera instancia como una porción del planeta. Desde el enfoque geográfico hay una variada utilización del término, pero casi siempre prima la idea de un espacio que constituye un paisaje, que contiene casi siempre un ecosistema, y que está en constante relación con los grupos sociales que lo habitan. El territorio, que perdura a los diferentes momentos históricos, a las contradicciones del desarrollo humano y a las diferentes posturas que se tiene sobre la utilización del espacio, es de algún modo producto de todo aquello que haya acontecido sobre él. Se le llaman tierras vírgenes a los territorios que, dentro de esa definición, no hayan sido modificados por el ser humano. Todos estos factores determinan la territorialidad del espacio, haciendo las veces de mensajes que quedan marcados en el lugar.

Sin embargo, el derecho político ha tomado otra idea para el concepto de territorio: dentro de los elementos imprescindibles en la constitución de un Estado, se destaca por ser el espacio físico donde se ejerce la soberanía. En muchos casos el territorio perteneciente a un país está compuesto por una única unidad que establece sus límites políticos, y en otros casos parte de su territorio está inconexo, no limita específicamente entre sí. Esto se debe a cuestiones políticas, entre las que se encuentran las disputas permanentes de tierras que existieron entre los países (que determinaron guerras), el colonialismo y el imperialismo, pero también en muchos casos los consensos internacionales (como es el caso de la Antártida, que pertenece a los doce países firmantes del tratado antártico). Para esta noción política que lo entiende como el lugar donde se legisla, incluso es parte del territorio una cantidad de extensión acuática próxima a las costas (200 millas). Dentro de un mismo país, el territorio suele suborganizarse en Estados, principados o ciudades determinadas, que van organizándose según jerarquías en relación dependiente hacia el Estado central. Justamente, en el caso de la Argentina, se denominaron ‘territorios nacionales’ a las partes del país que durante un lapso histórico no contaron con gobernación local competente, sino que sus autoridades eran emanadas directamente del Estado nacional. Actualmente no hay ninguna porción del territorio argentino en esas condiciones, siendo Tierra del Fuego la provincia que más recientemente adquirió su categoría (1990).

Por último, debe decirse que dentro de la constitución de cada Estado se encuentra la forma de organizar la propiedad de su territorio: la mayoría de los Estados capitalistas lo organizan con una convivencia de las tierras públicas con las privadas (pertenecientes a personas físicas o jurídicas). Resulta de vital importancia esta distribución, ya que dentro del territorio se incluye la topografía, la hidrología, la flora, la fauna y los recursos naturales renovables y no renovables.

Por extensión, el término “territorio” también se emplea en ocasiones en sentido figurado, como sinónimo de “área de actividad” o “ámbito”. Ejemplo: “Siempre fue difícil penetrar en el territorio de sus afectos”. 

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