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Concepto de Prejuicio


Un prejuicio es un pensamiento negativo que alguien emite sobre una persona, cosa o situación sin tener verdadero conocimiento sobre eso. Esta actitud es una muestra de rechazo. Un prejuicio muy común es decir que las modelos no son muy inteligentes.

¿Qué es el prejuicio?

El origen etimológico de este término se le atribuye al griego praeiudicium, que podemos interpretar como un juicio previo.

El prejuicio es algo normal en el ser humano, que siempre tiende a hacer suposiciones sobre algo que no conoce o sobre lo que teme, por lo que crea una ilusión acerca de algo y la difunde, pretendiendo que la gente también la crea.

Podríamos afirmar que a lo largo de la historia hubo varios prejuicios conocidos, como cuando se realizó el descubrimiento de América por parte de Cristobal Colón y sus seguidores crearon ideas erradas acerca de los nativos americanos y sus costumbres. Ésos eran prejuicios, ya que elaboraron un estereotipo sobre algo que no conocían, ni tenían certeza alguna.

La elaboración del prejuicio ha evolucionado conforme ha cambiado la sociedad. Antes, por ejemplo, se creía en brujas y se las quemaba en la hoguera, ahora se piensa que las mujeres rubias son tontas, también se presupone que todos los hombres gays tienden a ser más bien femeninos o que quieren convertirse en mujeres.

Prejuicio

(Tener prejuicios es discriminar.)

Por otro lado, se puede afirmar que una persona que tiene prejuicios puede no querer conocer la realidad para que las evidencias no le demuestren que está equivocada. Cuando hay un prejuicio hay discriminación, la persona que prejuzga se siente superior a alguien y lo señala por sus características físicas o de personalidad. La emisión de estos pensamientos está ligada a experiencias pasadas o a ideales que se le fijaron durante su crianza.

Hay prejuicios que pueden ser buenos para nosotros, como por ejemplo que la gente presuponga que somos inteligentes o “come libros” por determinadas características, aunque en su mayoría son negativos y hablan mal de las personas.

Esto claramente es negativo para nuestras vidas. Por ejemplo, si en nuestro trabajo nos dicen que nos van a trasladar a algún país del Medio Oriente y nosotros pensamos en cuestiones como los conflictos armados, sus reglas estrictas y todos los detalles de la cultura que se nos ocurran, lo más probable es que terminemos rechazando la oportunidad porque todo eso que pensamos nos genera un miedo que no podemos evitar sentir.

Es muy probable que ciertas personas tengan prejuicios porque sus padres o abuelos se los han transmitido. Bien sabemos que los niños no distinguen lo bueno de lo malo hasta cierta edad, y hasta ese momento van absorbiendo todo lo que sus padres (o quienes los sustituyan) hacen, porque son su modelo a seguir. Por ejemplo, puede ser que un niño crezca siendo un racista, ya que sus padres son unos discriminadores y xenófobos.

El prejuicio es algo que se debe a la falta de educación, por lo tanto sería importante que se les enseñe a los niños en la escuela a derribarlos y, por sobre todas las cosas, que se les enseñe todo lo necesario para que no les falte cultura general y así directamente nunca emitan comentarios de ese tipo. Por ejemplo, en América Latina es muy común que se tengan prejuicios en cuanto a las diferencias culturales, como sucede en Estados Unidos con los inmigrantes, se suele pensar que son narcotraficantes, ladrones, etcétera.

Al momento de emitir un prejuicio, nadie se pone a pensar en cómo se siente la persona que está siendo etiquetada. El prejuicio tiene en parte que ver con la falta de empatía, uno juzga porque no tiene ni la más mínima idea de cómo son las cosas del otro lado del muro, y porque cree que lo que piensa es correcto, y quizás sólo ha visto o escuchado un caso que respalda lo que él piensa. Se destaca la falta de empatía porque se habla sin pensar ni un solo minuto en cómo se sentirá una persona que responda a las características de mi prejuicio.

Por ejemplo, “las mujeres lesbianas se visten como trabajadores de la construcción” es una total mentira, la generalización es un prejuicio y es estereotipar. No sólo está mal, sino que además habla muy mal de la persona que lo emite. No está mal que cada quien dé su opinión, lo que sí está mal es que uno hable sin conocimiento de causa, que hable “sólo porque tiene una boca”, diría el refrán.

La persona que cae dentro del estereotipo y que sufre los prejuicios, generalmente sufre por dentro porque no puede negociar un pensamiento con quien emite ese mensaje, se siente depresivo y acumula ira porque lo tratan de algo que no es o que quizás ni siquiera conozca. Veamos otro ejemplo: Se supone que los habitantes de España son personas ignorantes, brutas, torpes. El mundo así los ve; sin embargo, no tiene porqué ser así y, de hecho, no lo es.


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