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Concepto de Observación


En esta ocasión, hablaremos del concepto de observación. Tanto los animales como las personas hacen uso de la observación, pero hay grandes diferencias en cuanto a las formas y a las herramientas que unos y otros utilizan.

La observación es un proceso en el cual se obtiene información mediante el uso de los sentidos. Proviene del latín observatĭo. La Real Academia Española define este término como el acto de observar, que a su vez se entiende como “examinar atentamente“, “mirar con atención o recato”. Tanto los animales como las personas “observamos”. Por ejemplo, un puma observa a su presa detenidamente, se mueve con sigilo, trata de encontrar la mejor forma de atacarlo y así poder acabar con él. Los gatos, por ejemplo, son animales muy curiosos que tienden a observar todo lo que los rodea.

La observación en los seres humanos

Los seres humanos realizan observaciones, pero son un poco más complejas que las realizadas por los animales. A pesar de no poseer sentidos desarrollados de una manera excepcional, los seres humanos realizan observaciones más completas y complejas (si se encuentran sistematizadas, no siempre es así). Para estos fines, nos valemos de variadas herramientas que amplían las posibilidades de observación que nos ofrecen los sentidos; este es el caso de los astrónomos quienes utilizan telescopios para estudiar estrellas y cuerpos celestes.

Observación

(Observación a través de un telescopio.)

La observación en la ciencia

La observación es también uno de los primeros y principales pasos a la hora de utilizar el método científico. El método científico es el conjunto de reglas y preceptos metodológicos que orientan la conducta de un investigador para garantizar un correcto desarrollo de la misma. Es un consenso de la comunidad científica y tiene como fin diferenciar lo que es científico de lo que no lo es, separar las “verdades” de las “creencias”.

El lugar otorgado a la observación fue crucial durante los auges del positivismo (esta corriente filosófica afirma que el único conocimiento válido es aquel que se adquiere a través de los sentidos). Se creía que el hombre se “enfrentaba” a una realidad externa a él, en la cual era un mero observador. Con el correr del tiempo, se demostró que esta visión del sentido común no es así debido que nuestra observación está guiada por la experiencia, y lo que entendemos que observamos se encuentra mediado por esto mismo. Esto es tan sólo una parte de un gran debate epistemológico sobre qué se encuentra primero, si la observación o la teoría (algo así como el famoso dilema del huevo y la gallina).



Por último, el término “observación” en muchos casos excede a la observación presencial y directa. Podemos encontrar un ejemplo de esto en las ciencias sociales y humanas. Por ejemplo, las estadísticas son muestras “observables” aunque el investigador no haya tenido contacto directo con lo encuestado (por lo general, esta tarea se encuentra a cargo de empleados que se dedican a hacer las encuestas) pero sin embargo, éste hablará de su “observación”.

La observación en la cotidianidad

Si nos apartamos de la esfera científica, en el uso normal de la lengua decimos que realizamos una “observación” cuando remarcamos algo que consideramos importante o, a su vez, un error. Es poner un enfoque mayor en algún detalle puntual para poder así sustraer sus características más destacadas o también sus ventajas y desventajas.

En conclusión, el mundo no sería lo mismo si la capacidad de observar no existiera tanto en el ambiente científico o como en la vida cotidiana.


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