Concepto de
Satélites Artificiales

Te explicamos qué son los satélites artificiales, para qué sirven, cómo funcionan y qué tipos existen. Además, los satélites naturales.

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Los satélites artificiales son máquinas que orbitan el planeta.
  1. ¿Qué es un satélite artificial?

En astronomía, los satélites son los objetos que orbitan a los planetas. Estos pueden ser satélites naturales, compuestos de rocas, minerales y otros elementos, como nuestra Luna; o pueden ser satélites artificiales, es decir, máquinas construidas por el hombre que orbitan el planeta Tierra.

Los satélites artificiales forman parte importante de nuestras vidas, permitiéndonos diversas labores cotidianas y científicas. Por ejemplo, cumplen diversas funciones de telecomunicaciones. Por otro lado, fragmentos de los mismas que constituyen la llamada “basura espacial”.

El primero en ser puesto en órbita fue el Sputnik 1, arrojado a la atmósfera por la extinta Unión Soviética en 1957. Así se inauguró formalmente la llamada “Carrera espacial”, una extensión de la Guerra Fría (1947-1991) entre Estados Unidos y la URSS en el campo científico astronómico.

Al primer satélite prosiguieron el Sputnik 2 y 3. En el segundo fue abordo el primer ser vivo en orbitar el planeta (y en morir en órbita, pues no se hicieron planes para su retorno): una perra callejera rusa llamada Laika. Desde entonces, numerosos países han colocado en órbita cientos de satélites artificiales.

Los satélites artificiales tienen un tiempo de vida útil, después del cual cesan sus funciones. En algunos casos permanecen en órbita, deteriorándose paulatinamente hasta devenir basura espacial, parte de los fragmentos metálicos que rodean nuestro planeta. En otros casos sucumben a la gravedad y se desintegran en el roce contra la atmósfera.

  1. Tipos de satélites artificiales

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Los satélites de reconocimiento son utilizados con fines militares y de seguridad.

A grandes rasgos, los satélites artificiales se clasifican en dos:

  • Satélites de observación, para labores astronómicas o de geolocalización,
  • Satélites de telecomunicaciones.

Sin embargo, de acuerdo a su función específica pueden distinguirse varios subtipos:

  • Satélites de comunicaciones. Empleados en labores de telefonía, radio, televisión, etc.
  • Satélites meteorológicos. En observación constante del clima, de las condiciones atmosféricas y otros detalles importantes de cartografía sin fines militares.
  • Satélites de navegación. Necesarios para la geolocalización y el GPS.
  • Satélites de reconocimiento. Llamados también satélites espía, se emplean con fines militares o de inteligencia.
  • Satélites astronómicos. Sirven como telescopios en órbita para observar regiones del espacio exterior sin la intromisión de la atmósfera.
  • Estaciones espaciales. Estructuras de mayor tamaño y complejidad que los simples satélites, que permiten la vida en el espacio a los seres humanos y conducir allí experimentos científicos.
  1. ¿Para qué sirven los satélites artificiales?

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Los satélites permiten observar de forma más global fenómenos como los huracanes.

Antes hemos hablado de las funciones específicas de los satélites, o sea, las labores a las que pueden dedicar sus recursos. Sin embargo, la función esencial de los satélites puede explicarse mediante el interés de los seres humanos por tener un mejor punto de vista de nuestro planeta y del espacio exterior, que desde el suelo.

Esto permite no sólo una perspectiva más global del planeta, lo cual es clave en un mundo de economía e intereses globalizados, sino además para poder superar las distorsiones propias de la atmósfera terrestre y echar un ojo hacia afuera.

Por otro lado, los satélites se han pensado como artefactos de guerra desde sus inicios, ya que podrían equiparse con armamento extraatmosférico que permita atacar a los rivales desde posiciones inalcanzables en la frontera con el espacio.

Igualmente, pensando en fines menos destructivos, se ha propuesto el diseño y construcción de satélites captadores de energía solar, que pudieran servir como gigantescos paneles solares en el espacio y suplir de energía constante y casi gratuita a la Tierra.

  1. ¿Cómo funcionan los satélites artificiales?

Los satélites artificiales deben ser puestos en órbita mediante algún tipo de lanzamiento espacial, que una vez alcanzada la región de la atmósfera deseada, abandona al artefacto para siempre. Aunque hay cientos de órbitas posibles, generalmente los satélites se ubican en tres tipos de trayectorias:

  • Órbita baja terrestre (Low Earth Orbit). Entre los 700 y los 1400 km de altura, con un período orbital de 80 a 150 minutos.
  • Órbita media terrestre (Medium Earth Orbit). Entre los 9000 y los 20.000 km de altura, con un período orbital de 10 a 14 horas.
  • Órbita alta terrestre (High Earth Orbit). A una altura de 37.786 km sobre el ecuador terrestre, con un período orbital de 24 horas sobre el mismo lugar del planeta.

Una vez en órbita, los satélites despliegan sus paneles solares, lo cual les permite captar energía del Sol para enviar y recibir información e instrucciones desde la Tierra, empleando para esto último antenas microondas.

  1. Satélites artificiales de la Tierra

En la actualidad, nuestro planeta está siendo orbitado por más de 5.600 satélites artificiales de distinta naturaleza, así como por 21.000 fragmentos satelitales de más de 10 centímetros, unos 500.000 de alrededor de un centímetro y más de mil millones de partículas de tamaño a un centímetro.

Todo esto último compone la llamada “basura espacial” y representa un verdadero peligro para futuras misiones espaciales y futuros satélites. Esta basura espacial va desde guantes de astronautas hasta telescopios rotos y fragmentos de naves en desuso, tuercas, tornillos, fragmentos de materia, etc.

A través del sitio web http://stuffin.space puede observarse en tiempo real todos los satélites y la basura espacial del planeta.

  1. Satélites naturales

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Los anillos de Saturno están formados por numerosos satélites naturales.

A diferencia de los satélites artificiales, los naturales nacieron junto con el cuerpo astronómico que orbitan (generalmente planetas) o llegaron a quedar atrapados en su órbita como consecuencia de algún tipo de fenómeno cósmico o astronómico.

El caso más obvio de los satélites naturales es nuestra Luna, pero existen muchos más en otros planetas del Sistema Solar. Algunos son semejantes en tamaño y forma al nuestro, y otros consisten en rocas de forma diversa o conjuntos de asteroides que conforman “anillos” en torno al planeta, como pasa con Saturno.

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Referencias:

Última edición: 22 de julio de 2019. Cómo citar: "Satélites Artificiales". Autor: María Estela Raffino. De: Argentina. Para: Concepto.de. Disponible en: https://concepto.de/satelites-artificiales/. Consultado: 11 de noviembre de 2019.