Ensayo académico

Te explicamos qué es un ensayo académico, cuáles son sus características y las partes que lo conforman. Además, te contamos cómo escribir un ensayo académico con ejemplos.

Los ensayos académicos son propios del contexto científico y universitario.

¿Qué es un ensayo académico?

Un ensayo académico es un escrito, normalmente de tipo expositivo-argumentativo, donde el autor expresa, demuestra o justifica sus puntos de vista respecto de un tema de investigación, para que otras personas interesadas en el asunto puedan revisarlos y cotejarlos. El lector ideal de estos textos es alguien dotado de formación académica y/o conocimientos especializados en el tema abordado.

El autor de un ensayo académico debe presentar la información de manera precisa, ordenada y objetiva, exponiendo sus argumentos de forma lógica para sustentar o defender su punto de vista. Esto implica responder a ciertos estándares metodológicos o formales y recurrir a una bibliografía teórica que avale sus hipótesis o sus conclusiones.

Dicho de otro modo, el ensayo académico es un tipo de ensayo riguroso y formal, que se produce de acuerdo con reglas y exigencias muy precisas. En ello se distingue del ensayo literario, que suele ser una reflexión libre y subjetiva sobre un asunto de interés para el autor.

Los textos académicos son propios del contexto científico y universitario, ya que se trata de comunidades que trabajan en torno a un conjunto de saberes muy especializados. Las tesis y tesinas, las monografías, los artículos científicos y los trabajos de investigación universitarios son algunos ejemplos posibles de ensayos académicos, aunque existen diferencias de extensión, abordaje y propósito entre ellos. 

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Características de un ensayo académico

Un ensayo académico se caracteriza por lo siguiente:

  • Es un texto expositivoargumentativo, redactado en un estilo formal y riguroso.
  • Es propio de un ámbito académico, científico o universitario.
  • Aborda un tema de interés para el investigador, de un modo objetivo, preciso y lógico, es decir, sin dar cabida a las opiniones y las subjetividades del autor.
  • Su destinatario suele ser una persona con formación especializada en el tema abordado.
  • Expone y sostiene sus argumentos de manera racional, y para ello acude a otras investigaciones, a reflexiones de otros autores o a resultados obtenidos empíricamente.
  • Su extensión es variable: puede ser relativamente breve (como un artículo) o larga (como un libro).
  • Señala clara y debidamente qué ideas son propias y cuáles provienen de otro autor que se ha consultado.
  • Se publica habitualmente en revistas especializadas, libros técnicos y otras publicaciones dirigidas a un público entendido en el tema.
  • Puede tener uno o más autores, o un autor principal y distintos colaboradores.
  • Generalmente, se redacta en tercera persona o en primera del plural.
  • Suele contar con tres partes: una introducción, un desarrollo y unas conclusiones, que van acompañadas de una sección de referencias bibliográficas. Además, se puede agregar una bibliografía, para incluir los textos consultados que no hayan sido citados, y diversos anexos, si fueran necesarios.
  • Puede emplearse para abordar temáticas de muy distinto tipo: ciencias naturales, ciencias sociales, ciencias formales, ciencias humanas, entre otras.

Partes de un ensayo académico

Un ensayo académico se compone de varios segmentos, que pueden presentarse por separado, claramente identificados con subtítulos, o bien de manera continua, sin una división evidente. Las partes de un ensayo académico son la introducción, el desarrollo, las conclusiones, las referencias bibliográficas y la bibliografía.

Introducción

Se trata del segmento inicial del ensayo, donde se ofrece al lector información que se requerirá para comprender el resto del texto. Habitualmente, este segmento va de los aspectos más generales del tema a los más específicos, para así delimitar el área de interés que se abordará a continuación, es decir, el recorte de la realidad que será objeto de estudio.

La estructura y el contenido de la introducción dependen de la naturaleza de la investigación y de lo que el autor considere necesario exponer, pero no debería superar en extensión al desarrollo, que es la parte central del ensayo.

En la introducción de un ensayo académico es posible encontrar:

  • Un recorrido histórico o contextual del tema abordado.
  • Una explicación respecto a la importancia del asunto que se va a abordar, ya sea para la comunidad académica, para el campo de estudios o para la vida en general.
  • Una exposición del problema que el ensayo se propone analizar, esto es, las preguntas que intenta responder o las hipótesis que busca confirmar.
  • Un resumen de los antecedentes de importancia para la investigación, es decir, de los ensayos y escritos previos que abordan el mismo tema.
  • Una presentación de los conceptos centrales de la investigación, las palabras clave y los enfoques particulares del autor, por ejemplo, si tiene alguna discrepancia respecto a un concepto o si acuña en la investigación algún término propio.
  • Un adelanto de la organización del desarrollo de la investigación, aclarando cómo debe leerse o qué consideraciones hace falta tener en cuenta al hacerlo. Esto resulta particularmente importante si el ensayo presenta una estructura o escritura inusual.

Desarrollo

Se trata del cuerpo del ensayo, es decir, el apartado central donde se ofrecen los datos y las informaciones más relevantes. En general, consiste en la confrontación entre las ideas recopiladas de la bibliografía y las propuestas por el autor del ensayo, ya sea para confirmarlas, refutarlas, contraponerlas o sintetizarlas.

La extensión de este segmento puede ser variable, así como su estructura, aunque lo habitual es que la información se ofrezca de manera organizada, en bloques temáticos o argumentales anunciados dentro del texto por subtítulos.

En el desarrollo de un ensayo académico es posible encontrar:

  • Argumentaciones y exposiciones del autor respecto al objeto de estudio, presentadas de manera organizada, clara y objetiva.
  • Ejemplos, comparaciones, definiciones y datos estadísticos que soporten un argumento o un conjunto de argumentos.
  • Descripciones meticulosas de experimentos, encuestas y otros mecanismos de recolección de datos aplicados por el investigador o por sus fuentes.
  • Citas textuales y paráfrasis de las fuentes consultadas, siempre acompañadas de sus respectivas referencias bibliográficas.
  • Cuadros, tablas, gráficos y otros elementos de apoyo a las ideas expuestas en el texto que se consideren necesarios.

Conclusiones

Se trata del cierre del ensayo, esto es, su parte final, en donde se ofrece al lector una perspectiva englobadora de todo lo expuesto en la introducción y el desarrollo, con el fin de destacar las ideas más relevantes o de guiar el discurso hacia las deducciones o reflexiones deseadas.

Dicho de otro modo, este apartado final permite al lector recapitular e interpretar la información de los segmentos anteriores, para así comprender cabalmente lo propuesto por el autor del ensayo. Esta parte, además, debería dar respuesta a los interrogantes planteados al inicio.

En las conclusiones de un ensayo académico es posible encontrar:

  • Una síntesis o un repaso de las ideas expuestas a lo largo del texto.
  • Una o varias respuestas posibles a las preguntas planteadas en la introducción, o incluso nuevas preguntas relevantes surgidas a partir del análisis.
  • Una presentación de las posibles aplicaciones de los resultados obtenidos, o de la significación que pueden tener dentro del campo de estudio o de la vida cotidiana.
  • Una propuesta de reflexiones o investigaciones futuras que puedan ampliar la comprensión del tema de estudio.

Referencias bibliográficas

Las referencias bibliográficas son un apartado de vital importancia para los ensayos académicos, ya que allí se ofrece un listado de los materiales que se citaron a lo largo del texto. Se deben presentar todas las fuentes con la información necesaria para que el lector tenga la posibilidad de identificarlas y recuperarlas. Se suelen colocar en hoja aparte, en orden alfabético y con sangría francesa.

Las referencias bibliográficas de un ensayo académico deben contener:

  • Una entrada por cada fuente bibliográfica consultada (libro, artículo, revista o publicación electrónica), detallando la información requerida según el modelo de citación que se elija (por ejemplo, las normas APA). Usualmente, se trata de:
    Nombre del autor o los autores
    Año de publicación
    Título de la obra (y de la publicación o sitio web en que aparece, si aplica)
    Editorial
    Volumen y número (si aplica)
    Rango de páginas citadas (si aplica)
  • Una entrada por cada fuente no bibliográfica consultada (filmación, grabación, declaración o contenido multimedia), detallando la información requerida según el modelo de citación que se use.

Bibliografía

La bibliografía brinda una lista de los textos y recursos que se han empleado en la investigación, con sus referencias completas. Se trata de aquellos materiales que han sido consultados para la realización del ensayo y que no se han citado en el texto. Estas fuentes se presentan con el mismo formato que el de las referencias bibliográficas.

¿Cómo hacer un ensayo académico?

El procedimiento de redacción de un ensayo académico puede ser complejo, dado que se trata de un documento que requiere cierta rigurosidad y el manejo de algún estilo metodológico. Sin embargo, este proceso se puede resumir en los siguientes pasos:

1. Selección del tema. La redacción de un ensayo académico parte de la selección del tema de investigación, el cual debe ser de suficiente interés para el investigador como para plantearse alguna hipótesis al respecto. El tema, además, debe ser acotado y específico, dado que resulta imposible abordar cuestiones generales o muy amplias a través de una sola investigación.

Por ejemplo: un estudiante desea abordar las diferencias entre el arte oriental y el arte occidental. El tema es inmensamente amplio, así que se decide por una única idea que plantea una diferencia fundamental: la noción de originalidad en la obra de arte. De este modo, elige contrastar las nociones de lo original en el arte en Europa (como representante de Occidente) y en China (como representante de Oriente), específicamente en el arte tradicional, no en lo contemporáneo.

2. Revisión de antecedentes. El siguiente paso es consultar las fuentes disponibles sobre el tema, para saber quiénes lo han abordado y de qué manera. Por lo general, esto implica una revisión de bibliografía universitaria y la toma de notas sobre los libros, artículos, revistas y todo tipo de documentos que puedan resultar útiles para redactar el ensayo. Con este fin, también pueden utilizarse palabras clave. Además, deben considerarse tanto textos que aborden el tema directamente como aquellos que, sin hacerlo, ofrezcan algún tipo de aporte a la investigación.

Por ejemplo: para abordar la relación entre el arte europeo y el arte chino, el estudiante acude a bibliografía sobre ambas tradiciones, y en particular a textos que trabajen la idea de lo original en el arte. Además, revisa las tesis de grado y los artículos en bases de datos especializadas que pueden servir de guía en el camino.

3. Planteamiento del ensayo. Una vez realizada la investigación documental, se deben organizar los textos en función del punto de vista que tendrá el ensayo y se deben extraer las citas necesarias para sustentarlo. Con este conjunto de citas, datos e incluso gráficos recopilados, se puede entonces diseñar el esquema general del escrito. Este esquema deberá reflejar los apartados del ensayo, yendo de lo más general a lo más específico: qué temas se abordarán en la introducción, qué información se expondrá en el desarrollo y cuáles podrían ser, a grandes rasgos, las conclusiones.

Por ejemplo: una vez que ha extraído las citas y los datos específicos respecto a las dos tradiciones, el estudiante se plantea un esquema general para el ensayo, que podría ser como el siguiente:

  • En la introducción explicará a grandes rasgos las diferencias culturales entre Oriente y Occidente, y de dónde proviene dicha distinción.
  • En el desarrollo, se adentrará en el tema del arte y en las distintas caracterizaciones de cada tradición, para realizar un marco general de diferencias. Entre ellas, se centrará en lo referente a la noción de originalidad en el arte.
  • En las conclusiones, repasará los puntos esenciales de lo expuesto y reflexionará sobre la importancia de entender esta diferencia entre las consideraciones de lo original en el arte de Occidente y de Oriente.

4. Redacción del ensayo. En esta etapa se debe escribir el texto de acuerdo con lo establecido en el esquema general del ensayo. El texto deberá ser conciso, lógico y formal, y se acudirá a las citas textuales y al material de apoyo cuando sea necesario. Para ello, es importante elegir un modelo de citación (APA, MLA, entre otros).

Por ejemplo: el estudiante inicia la redacción del ensayo planificado empleando el esquema metodológico APA y reproduciendo fragmentos de los artículos consultados respecto al arte. Expone su hipótesis y desarrolla sus argumentos, que muestran las diferencias que existen entre Occidente y Oriente en relación con la idea de originalidad en la obra de arte. Cuando le resulta necesario, introduce imágenes, como reproducciones de cuadros o fotografías de estatuas.

5. Revisión del ensayo. Una vez concluida la redacción, conviene revisar lo escrito en busca de errores gramaticales u ortográficos, fallos metodológicos o formas en que se pueda mejorar el resultado final.

Ejemplos de ensayo académico

El siguiente es un ejemplo ficcional de ensayo académico, de acuerdo con lo establecido en el apartado anterior.

  • Título. Refleja el asunto abordado en el ensayo, de modo que el lector sepa rápidamente de qué se trata el texto que leerá a continuación.

La originalidad en el arte en Oriente y Occidente: una comparación entre China y Europa.

  • Introducción. Se plantea el tema y se exponen los datos generales necesarios para abordarlo, como el origen de la diferenciación entre Oriente y Occidente.

La separación entre Oriente y Occidente ha jugado un rol central en el estudio de las tradiciones culturales del mundo desde que, en el siglo XVI, el término Oriente apareciera por primera vez en la Biblia de Martín Lutero. Desde entonces, el mundo occidental se ha definido a sí mismo en contraposición con ese “resto del mundo”, con el que ha tenido una relación ambivalente, que oscila entre la admiración y el colonialismo.

Esta distinción ha sido objeto de numerosas críticas y reelaboraciones, entre las que se destaca la conocida obra ensayística de Edward Said. Este autor sostiene que “Oriente” y “lo oriental” son términos heredados de las antiguas culturas expansionistas del Mediterráneo, como la Grecia clásica o el Imperio romano, para quienes todos los habitantes de las regiones asiáticas o africanas podían ser descritos de manera más o menos homogénea. Sin embargo, como afirma Said:

El orientalismo era, en última instancia, una visión política de la realidad cuya estructura acentuaba la diferencia entre lo familiar (Europa, Occidente, “nosotros”) y lo extraño (Oriente, el Este, “ellos”). Esta visión, en cierto sentido, creó y luego sirvió a los dos mundos así concebidos (2002, p. 73).

Esto quiere decir que la división entre Oriente y Occidente, si bien es arbitraria, acabó influenciando la manera en que se transmitían las ideas entre regiones culturales tan importantes en la historia de la humanidad como fueron la China milenaria y la Europa renacentista.

  • Desarrollo. Se plantean las diferencias entre Oriente y Occidente, específicamente en lo que atañe al arte y a la noción de originalidad.

La separación entre Oriente y Occidente, así, no solo se estableció a lo largo del tiempo como una diferencia de carácter o de personalidad, sino también como una discrepancia en la visión del mundo. Según Luis Racionero, “el hombre oriental fue hacia adentro, el occidental hacia fuera: Oriente inventó la introspección del yoga, Occidente la nave aeroespacial: unos llegan a estados de conciencia remotos, otros a la luna” (2006, p. 10).

De este modo, la historia asignó a Oriente el lugar de la mística, la superstición, el ocultismo y la sabiduría milenaria, hermética, a menudo inaccesible para la mentalidad extranjera; mientras que a Occidente se le reservó el lugar de la lógica, el raciocinio, la ciencia y, sobre todo, la originalidad.

La palabra original, que para los pueblos antiguos simplemente remitía al comienzo (del latín originalis), curiosamente comparte etimología con la palabra oriente, que designaba el punto de salida del sol, es decir, el origen del día (ad orientem solem, “sol naciente”). Este concepto, sin embargo, sufrió un importante cambio durante el Renacimiento europeo, en el que se incorporó al mundo del arte y de la producción como calidad de lo verdadero, lo genuino, lo genial, valorado muy por encima de la reproducción, la copia o el plagio.

En cambio, según lo explica Byung-Chul Han, en China se conservó hasta el presente una idea distinta en torno al valor del arte, pues se lo considera un asunto social, una forma de comunicación. Los grandes pintores chinos eran, ante todo, imitadores de sus maestros, cuyos cuadros reproducían para demostrar las propias cualidades, aunque en ocasiones les incorporaran rasgos propios: modificaciones y cambios sutiles que alejaban al cuadro de su original y generaban una obra nueva, original en sí misma.

Como explica Han, esta diferencia entre la noción de la obra original y la copia o la falsificación da lugar a episodios singulares entre China y Europa:

En el año 1956, en el Museo Cernuschi de París, dedicado al arte asiático, se celebró una exposición de las grandes obras del arte chino. No tardó en hacerse manifiesto que en realidad los cuadros eran falsificaciones. La cuestión es que el falsificador era nada más y nada menos que el pintor más importante del siglo XX, Zhang Daquian […] considerado el Picasso chino. […] La mayoría de estos cuadros antiguos no eran, bajo ningún aspecto, falsificaciones, sino reproducciones de pinturas desaparecidas que solo se habían transmitido literariamente (Han, 2023, pp. 37-38).

  • Conclusión. Se retoman los elementos iniciales del asunto y se los vuelve a pensar a la luz de lo expuesto en el desarrollo. Se ofrecen al lector las ideas finales.

La separación entre Oriente y Occidente, como se ha visto, es fuente de rupturas, enfrentamientos y malas traducciones, en buena medida porque los valores occidentales se han asumido como universales en la contemporaneidad. Esto último se ha puesto en evidencia durante las últimas décadas, conforme las antiguas colonias europeas (como India, China, Malasia o Nigeria) han asumido un rol más activo en la cultura del mundo.

Sin embargo, la idea de lo original y lo falso, y por lo tanto, lo valioso y lo que no tiene valor, son distintas en las culturas occidental y oriental. Esto demuestra que la concepción del valor del arte es relativa: no todo el mundo entiende una obra artística del mismo modo ni se puede diferenciar objetivamente el arte de lo que no lo es.

En el marco de un mundo globalizado, este tipo de dilemas se harán cada vez más comunes y más importantes, dado que el tránsito de personas, obras de arte y, sobre todo, de dinero, obliga a Oriente y a Occidente a hablar una lengua común.

  • Referencias bibliográficas. Se presenta una lista de los textos citados en el ensayo en orden alfabético, ofreciendo al lector la información necesaria en caso de que desee consultar las fuentes originales.

Han, B. (2023). Shanzhai. El arte de la falsificación y la deconstrucción en China. (Trad. Paula Kuffer).Caja Negra.

Racionero, L. (2006). Oriente y Occidente. Anagrama.

Said, E. (2002). El orientalismo. (Trads. Cristóbal Pera, Enrique Benito Soler y Maria Luisa Fuentes). Debate.

  • Bibliografía. Se presentan las fuentes que han sido consultadas para la elaboración del ensayo y que no han sido citadas.

Cabañas, P. y Trujillo, A. (Coords.). (2012). La creación artística como puente entre Oriente y Occidente. Sobre la investigación del Arte Asiático en países de habla hispana. Grupo de Investigación ASIA y Grupo de Investigación Complutense Arte de Asia.

Maurel-Indart, H. (2014). Sobre el plagio. Fondo de Cultura Económica. 

Más ejemplos de ensayos académicos

El siguiente es un listado de algunos ensayos académicos reales que también pueden servir de ejemplo:

Referencias

  • De la Torre Aguilar, R. (2005). Guía didáctica para la elaboración de un ensayo académico. Universidad Anáhuac del Sur.
  • Franco, A. (2007). Escribir en la universidad: reflexiones y estrategias sobre el proceso de composición escrita de textos académicos. Universidad del Valle.
  • Rodríguez Ávila, Y. (2007). El ensayo académico: algunos apuntes para su estudio. Sapiens (8)1, 147-159.

¿Cómo citar?

"Ensayo académico". Autor: Gilberto Farías. De: Argentina. Para: Concepto.de. Disponible en: https://concepto.de/ensayo-academico/. Última edición: 6 de diciembre de 2023. Consultado: 23 de abril de 2024

Sobre el autor

Última edición: 6 diciembre, 2023
Revisado por Gilberto Farías
Licenciado en Letras (Universidad Central de Venezuela)

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