Texto académico

Te explicamos qué es un texto académico, sus características y la estructura que debe tener. Además, los tipos que existen y ejemplos.

Los textos académicos son producto de estudios e investigaciones especializadas.

¿Qué es un texto académico?

Un texto académico es un escrito producido en el contexto de la educación y la investigación universitaria. Sus autores suelen ser docentes, catedráticos y profesionales provenientes de las distintas ramas del saber científico y humanístico, vinculados con instituciones de enseñanza superior o de producción de saberes especializados.

El propósito de este tipo de textos es transmitir y fomentar el conocimiento, a través del análisis, la comprobación, el cuestionamiento o la justificación de ciertas ideas, datos y suposiciones. Por eso, deben responder a rigurosos estándares de escritura y presentación de la información, exigidos por la comunidad académica para garantizar la transparencia, precisión y validez de sus contenidos.

Son ejemplos de textos académicos las tesis y monografías universitarias, los ensayos académicos, los artículos publicados en revistas especializadas, los informes de investigación y otros documentos similares. 

Características de los textos académicos

Si bien los textos académicos pueden tener diferentes extensiones y formatos, comparten ciertos rasgos esenciales:

1. Se originan y consumen dentro de la comunidad académica

Los textos académicos provienen y están destinados a un público minoritario: son fruto de experiencias académicas y de investigación que se originan dentro de una comunidad especializada, y a la vez son consumidos por un lector dotado de una formación en el área. Además, los textos académicos tienen siempre un autor o autores identificables, asociados a algún tipo de institución investigativa, como institutos, universidades o incluso empresas tecnológicas.

2. Utilizan un registro formal y especializado

El tipo de escritura empleada en los textos académicos es formal y especializada. En ella se privilegian la objetividad y la imparcialidad, y no hay lugar para las subjetividades, las opiniones o los puntos de vista personales. Además, se utiliza un lenguaje técnico, en el que son frecuentes los neologismos, los tecnicismos y los conceptos especializados. Esto se debe a que sus lectores necesariamente cuentan con una formación académica, sin la cual sería imposible comprender el contenido transmitido.

3. Comunican los resultados de alguna investigación

El propósito fundamental de los textos académicos es hacer circular el conocimiento. Esto significa que en ellos se pueden hallar los resultados de diferentes indagaciones, investigaciones, exploraciones, reflexiones, lecturas o experimentos. El contenido de un texto académico es siempre algún tipo de exposición razonada, es decir, una combinación de información y de argumentos lógicos que la demuestran, la sostienen o que le permiten al lector comprobar el método empleado y las conclusiones obtenidas.

4. Dialogan con otros textos

Ningún texto académico existe en solitario. Todos dialogan con la tradición investigativa de la disciplina a la que pertenecen, es decir, el conjunto de las investigaciones previas consultadas, que se exponen en su apartado bibliográfico. De hecho, es frecuente hallar en este tipo de textos citas bibliográficas, paráfrasis y otras formas de referenciar los distintos materiales consultados durante la investigación.

5. Utilizan una metodología concreta

La presentación del contenido de los textos académicos es casi tan importante como la  información ofrecida, ya que la comunidad especializada exige el uso de ciertos estándares metodológicos, como las normas APA (de la American Psychological Association) o las MLA (de la Modern Languages Association) para unificar la manera en que se citan y refieren otros textos y materiales. Con ello, se busca construir un modo de manejo de la información que permita la comunicación entre especialistas de distintas latitudes, culturas e incluso idiomas.

Ver también: Marco metodológico

6. Se sustentan en argumentos lógicos y verificables

Las conclusiones presentadas en un texto académico han de ser siempre sustentadas con argumentos, demostraciones, deducciones o, en todo caso, hipótesis razonables. Esto se debe a que el contenido de este tipo de textos se considera científico, es decir, fruto del uso riguroso, ordenado y lógico de la razón, y no producto de la libre especulación o la creatividad. El lector, por ende, debe poder verificar el razonamiento desarrollado en el texto y comprender cómo se llegó a las conclusiones presentadas.

Ver además: Método científico

Estructura de un texto académico

Los textos académicos no comparten una única manera de escribirse y pueden diferir significativamente unos de otros. Una monografía, por ejemplo, será mucho más extensa y compleja que un informe experimental e involucrará diferentes tipos de contenidos. Sin embargo, los textos académicos se suelen organizar, a grandes rasgos, en cuatro partes fundamentales: introducción, desarrollo, conclusiones y bibliografía.

  • Introducción. Es el segmento inicial del texto, en el que se brinda al lector una perspectiva general del tema que será abordado más adelante. En este apartado debe figurar toda la información necesaria para la comprensión y contextualización del contenido del artículo, así como las salvedades y consideraciones previas que deban ser tomadas en cuenta.
  • Desarrollo. Es el grueso del contenido del texto, o sea, el conjunto más sustancial de la información ofrecida. Deben formar parte de él los razonamientos, reflexiones y deducciones centrales del escrito, así como los eventos y resultados obtenidos.
  • Conclusiones. Es el segmento de cierre del texto, en el que se repasa lo expuesto y se ofrece al lector una interpretación o comprensión final. Las conclusiones deben abordar los resultados presentados, no solo para resumirlos y brindar un vistazo panorámico, sino para explicar sus posibles implicaciones y su importancia de cara a futuros trabajos o a la disciplina general dentro de la cual se inscribe la investigación.
  • Bibliografía. Es el apartado de referencia del texto, en el que se ofrece al lector una lista ordenada y exhaustiva de los materiales consultados, los textos mencionados y todo aquello que haga falta para demostrar de dónde provienen las citas y las ideas que no sean propias. La bibliografía es un segmento clave para darle autoridad y transparencia al texto, y en ningún caso puede ser omitida.

Dependiendo del género, los textos académicos pueden contar además con dos secciones opcionales:

  • Resumen o abstract. Es un apartado inicial muy breve en el que se ofrece un vistazo rápido de los aspectos más relevantes de lo contenido en el escrito.
  • Anexos. Es una sección de tablas, índices, fotografías y otros materiales de apoyo a los que se hace referencia en el texto.

Tipos de textos académicos

Existen distintos géneros en los que se pueden presentar los textos académicos, es decir, muchas formas de redacción, conocidas como géneros académicos. Cada uno tiene sus propias consideraciones, no solo formales, sino también metodológicas y editoriales. Los principales géneros académicos son:

  • Artículos académicos o papers. Son piezas breves firmadas por los autores, en las que se expone ante la comunidad académica el resultado de algún experimento, análisis o investigación. Normalmente se publican en revistas universitarias especializadas.
  • Informes técnicos. Son reportes o descripciones exhaustivas de algún proceso docente, de investigación, de experimentación o incluso administrativo, por lo general para ser presentado ante una comisión o un supervisor universitario.
  • Monografías. Son textos expositivos y de largo aliento, en los que se expone un conjunto de conocimientos especializados, a la manera de un libro o una tesis de grado o doctoral.
  • Actas académicas. Son documentos de registro de algún evento, reunión o congreso ocurrido en el seno de la comunidad académica, del cual se desea dejar constancia o evidencia para el futuro.
  • Manuales. Son textos instructivos a través de los cuales el lector puede guiarse para emprender una investigación, redactar un texto académico o aprender a realizar algún tipo de experimento. Dependiendo de su contenido, pueden ser manuales técnicos, metodológicos, experimentales, entre otros.

Asimismo, según el propósito que persigue un texto académico dentro de la comunidad especializada, se puede diferenciar entre:

  • Textos instructivos. Son aquellos que educan al lector en la manera en que se realizan determinadas prácticas, procedimientos o metodologías. Por ejemplo: manuales de metodología o guías experimentales.
  • Textos informativos. Son aquellos que dan a conocer hipótesis, conceptos, fórmulas y otras informaciones de origen científico e investigativo. Por ejemplo: artículos científicos o actas de congresos.
  • Textos formativos. Son aquellos que fundamentan, justifican, razonan o demuestran alguna teoría, interpretación o resultado propio de la disciplina a la que pertenecen. Por ejemplo: tesis de grado o informes de laboratorio.

¿Cómo hacer un texto académico?

Para redactar un texto académico, puede ser útil seguir de manera ordenada una serie de  pasos:

1. Escoger el tema

El punto de partida en la redacción de un texto académico (así como de toda investigación) pasa por escoger el tema que se abordará. El tema adecuado debe ser de interés para el investigador, pero también de relevancia dentro de su campo. A su vez, debe estar correctamente delimitado, es decir, tiene que ser lo más específico posible. Un tema demasiado amplio y general no solo será imposible de cubrir, sino que dejará al lector con dudas respecto al método empleado y la pertinencia del escrito.

2. Realizar una investigación

Dado que casi no existen temas que no hayan sido abordados antes por algún investigador, se deben consultar las fuentes disponibles sobre el tema, para saber qué se ha dicho y cuáles son las perspectivas usuales al respecto. Este paso es vital para contar con las bases teóricas apropiadas y para la correcta elaboración de la bibliografía. De hecho, en esta instancia conviene ir extrayendo citas y referencias que serán útiles más adelante.

3. Escoger una metodología

Los aspectos metodológicos son importantes para la elaboración del texto, ya que definen cómo se desarrollará la investigación y cómo se organizará la información. Por lo general, las instancias ante las cuales se presenta un texto académico (una revista, un comité de evaluación de tesis, entre otros) determinan el sistema metodológico que se debe emplear.

Ver también: Métodos de investigación

4. Redactar el contenido

Una vez establecidos los parámetros teóricos y metodológicos, se puede avanzar con la redacción del texto, de acuerdo con el esquema de sus cuatro partes: introducción, desarrollo, conclusiones y bibliografía. La escritura debe ser siempre objetiva y con un registro formal, empleando la tercera persona o el plural de la primera, de modo de transmitir la mayor impersonalidad posible.

5. Elaborar la bibliografía

Luego de culminar el desarrollo del texto, puede iniciarse la redacción del apartado bibliográfico. En esta lista de referencias deben figurar todos los textos consultados, así como los materiales audiovisuales o de cualquier otra índole que hayan sido relevantes en la investigación. La bibliografía, además, debe construirse de acuerdo con el estilo metodológico escogido para citar.

Ejemplos de textos académicos

Algunos ejemplos de textos académicos reales son los siguientes:

Sigue con:

Referencias

  • Lobato-Osorio, L. (2019). El novel sujeto lector ante el texto académico: El difícil paso de la comprensión general a la especializada. En Revista Electrónica Educare, 23(2).
  • Martín Sánchez, T. (2015). La escritura académica: pautas. Actas del XII Encuentro práctico de ELE (EPELE): Español para fines específicos. Instituto Cervantes. https://cvc.cervantes.es/
  • Vázquez, G. (Coord.). (2001). Guía didáctica del discurso académico escrito. ¿Cómo se escribe una monografía?. Edinumen.
  • Vidal-Moscoso, D. y Manríquez-López, L. (2016). El docente como mediador de la comprensión lectora en universitarios. Revista de la Educación Superior, 45(177), 95-118. https://www.scielo.org.mx/

¿Cómo citar?

Citar la fuente original de donde tomamos información sirve para dar crédito a los autores correspondientes y evitar incurrir en plagio. Además, permite a los lectores acceder a las fuentes originales utilizadas en un texto para verificar o ampliar información en caso de que lo necesiten.

Para citar de manera adecuada, recomendamos hacerlo según las normas APA, que es una forma estandarizada internacionalmente y utilizada por instituciones académicas y de investigación de primer nivel.

"Texto académico". Autor: Gilberto Farías. De: Argentina. Para: Concepto.de. Disponible en: https://concepto.de/texto-academico/. Última edición: 30 de mayo de 2024. Consultado: 16 junio, 2024

Sobre el autor

Última edición: 30 mayo, 2024
Revisado por Gilberto Farías
Licenciado en Letras (Universidad Central de Venezuela)

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