Concepto de Falacia


Falacia es un engaño o mentira dañina destinada a una persona sin que ésta se entere de eso. Se puede usar una falacia para conseguir algo muy difícil de obtener con la verdad. Se utiliza, a pesar de que dañar sea el fin, para conseguir un beneficio.

¿Qué es una falacia?

Al referirnos al término de falacia, estamos hablando de una mentira o engaño que, al ser utilizada, puede resultar dañina para otra persona, sin que el afectado se entere de la misma. Se puede hacer uso de este recurso de engaño para llegar a conseguir algo que sabemos que es muy difícil sin recurrir al uso de la mentira. Sin embargo, a pesar de que al que lo ejecute no le preocupa causar daño en el otro, este no es el fin principal, sino que busca conseguir algo que lo pueda llegar a beneficiar en cierto punto.

Este término deriva del latín fallacia que, al igual que su término definitivo utilizado en la actualidad en el idioma español, significa engaño o mentira. Apuntando a las ciencias, a lo que la lógica respecta, también hace uso de esta terminología para referirse a argumentos que buscan defender conceptos que no son verdaderos.

Falacia

(Una falacia es una mentira, un engaño)

Ahora bien, se puede ejemplificar el concepto de falacia, nombrando algunas de ellas:

Una manera de falacia es la descalificación de la opinión de alguien, argumentando características, ciertas o no, que no tengan relación con su punto de opinión. Por ejemplo: “No le hagan caso, no es creíble, todos sabemos que es homosexual”. O la descalificación se puede dar basándose en la posición que ocupa la persona y no en los argumentos que presenta para dar su opinión. Un ejemplo de esto es: “Por supuesto que va a estar en contra de eliminar a los alumnos del directorio del colegio, si es un alumno”.

Por último, una manera muy usada de descalificar al contrincante es actuando antes de que éste dé su opinión, dejándolo indefenso y con su punto de vista invalidado desde el inicio. Por ejemplo: “No hagamos caso, él es periodista y todos sabemos que los periodistas cambian los hechos para tener más llegada y así vender más periódicos”. Se manifiesta que el que sostiene el punto de vista es un mentiroso.

Intentar apelar a la ignorancia es una manera de hacer uso de la falacia. Simplemente es querer argumentar a favor o en contra de algún punto, enunciando solamente que nadie ha logrado demostrar lo contrario. Por ejemplo: “Los fantasmas son reales porque nadie ha logrado demostrar que no existen”.

Ahora, si hablamos de apelar a la autoridad, también es válido dentro de los ejemplos de falacia. Ésta se lleva a cabo cuando, a la hora de defender o defenestrar un argumento, se tergiversa la intención de las palabras y se hace uso de la cita de alguna persona, la cual no tiene absolutamente nada que ver con el tema que se ha de tratar o con ese ámbito del conocimiento. También se puede hacer uso o abuso de del nombre de alguna persona famosa o prestigiosa o bien, recurrir a la opinión generalizada. Por ejemplo: “La mayoría de los vecinos están de acuerdo con el arreglo de las calles”. Pero hay que tener en cuenta que la opinión generalizada no justifica que la opinión sea la acertada o tenga lógica.

Recurrir a la misericordia es utilizado cuando se encuentran sin argumentos para defender su punto de vista e intentan recurrir a la bondad de los oyentes. Se recurre a los sentimientos para forzar al contrincante, pero no para contemplar las razones de un argumento, sino para sustituirlas.

Utilizando amenazas o amedrentamientos directos se lograr recurrir al temor para lograr aceptación a nuestros débiles argumentos. Por ejemplo: “Alumnos, supongo que todos estarán de acuerdo conmigo, a menos que no quieran aprobar el examen”.

El uso de preguntas complejas puede ser utilizado para confundir a la otra persona. Por ejemplo: “¿Cómo hizo para hacer trampa en el examen, sin que el profesor se diera cuenta?”. Quien expone la pregunta da por seguro que el alumno hizo trampa sin determinar si eso es cierto o no.

Otro ejemplo de falacia es la utilización de un evento como causa de algo que sucedió inmediatamente después, sin ser la razón verdadera del suceso. Por ejemplo: “El jueves no fui a clases y el viernes no fue el profesor, todo porque no fui yo”.

Intentar justificar y fortalecer nuestros argumentos apelando a razones que son equivalentes al mismo es una falacia. Decir, por ejemplo: “Es imposible que Juan no me ame, porque es algo que no puede suceder”. Intentamos fortalecer un argumento con el mismo argumento.

Por último, podemos determinar otro uso de falacia que es sumamente común de oír. La afirmación de un argumento con una afirmación que poco tiene que ver con la argumentación en sí e intentando darle fuerza de esta manera. Por ejemplo: “Yo creo que los atletas deben ser parte del torneo, pero estoy de acuerdo con los estatutos que establece el director del evento, que plantea que sólo deben participar dos equipos de cada ciudad.


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