Concepto de
Analogía

Te explicamos qué es la analogía, su uso en la argumentación, clasificación y ejemplos. Además, analogía en el derecho y la biología.

analogia oveja negra
La metáfora de la oveja negra propone una analogía entre un grupo humano y un rebaño.
  1. ¿Qué es una analogía?

La analogía es un tipo de razonamiento o de mecanismo expresivo del lenguaje. Consiste en la comparación o puesta en relación de diversos referentes: objetos, razones o ideas, para señalar características generales y particulares en común, para así justificar la existencia de una propiedad en uno de ellos.

Esto es, dicho más fácilmente, que una analogía es una forma de comparación de un referente con otro u otros que le resultan semejantes, mas no idénticos, para así poder atribuirle algunas características determinadas por el conjunto. El término proviene del griego antiguo ana-, “reiteración” y logos, “palabra” o “pensamiento”.

El razonamiento de la analogía puede representarse mediante una fórmula general que sería “A es a B como C es a D”. La metáfora, el símil, la homología y la comparación son figuras retóricas que pueden considerarse como analogías.

La analogía como procedimiento es utilizada habitualmente en distintas áreas del pensamiento, desde el lenguaje y la lógica formal, hasta el derecho, la filosofía e incluso áreas más específicas, como la biología, en donde se designa a eventos específicos con el mismo término.

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  1. Tipos de analogía

Las analogías pueden clasificarse de acuerdo a su funcionamiento lógico interno, de la siguiente manera:

  • Analogía simétrica. Aquellas en las cuales los referentes comparados pueden intercambiarse sin alterar las relaciones entre ellos. O sea, en las que A, B, C y D son intercambiables porque la relación se mantiene idéntica.
  • Analogía asimétrica. Aquellas en las cuales los referentes comparados no pueden intercambiarse, dado que su orden de aparición designa una relación específica. O sea, que A es a B, como C a D, y no B es a A, como C a D.
  • Analogía de causa y efecto. Conocidas también como analogías de asociación, suponen un vínculo específico, de causalidad, entre los referentes. Es decir, A ocasiona B, como C ocasiona D.
  • Analogía por reciprocidad. Implica, en la relación entre los referentes, una necesidad estricta y recíproca entre ellos, es decir que para que exista uno, debe existir el otro, recíprocamente. O sea, A requiere absolutamente de B, como D requiere absolutamente de C.
  • Analogía de clasificación. Aquellas que funcionan en base a reunir, en el mismo conjunto de cosas, a los referentes vinculados. O sea, A y B están en un mismo conjunto, así como B y C están en otro similar.
  • Analogía comparativa. Aquellas que al cotejar referentes, buscan destacar una propiedad percibible. Suelen usar nexos y símiles (“como”, “tal como”, “del mismo modo que”, etc.). O sea, A es de tal manera, como lo es B.
  • Analogía matemática. Aquellas que existen únicamente entre cifras, elementos numéricos y proporciones matemáticas, dado lo cual los referentes pueden tener valores desiguales.
  1. Ejemplos de analogías

analogia peso
La analogía permite comparar los sentimientos de culpa con una pesada carga.

A continuación, detallamos algunos ejemplos de analogías en la lengua:

  • Las alas son a las piernas lo que los pájaros son a la gente.
  • Conductor es a automóvil como piloto a avión y maquinista a locotomora.
  • Un pintor pinta un cuadro como un poeta compone un poema.
  • El sol es el alimento de las plantas.
  • La piedra es pesada como una consciencia culposa.
  • La noche era oscura al igual que la muerte.
  • Somos los guerreros espartanos de este club de lectura.
  • María es la Márgaret Thatcher del amor.
  1. Argumentación por analogía

Si bien hasta aquí hemos visto la analogía como una figura retórica, o sea, un uso particular del lenguaje para alcanzar mayores niveles expresivos, también es cierto que existe un tipo de razonamiento analógico, que consiste en pasar de lo conocido a lo desconocido a través de una comparación entre referentes.

Así se da origen a cuatro formas (principales) argumentativas basadas en el principio de la analogía:

  • Interpolación. Se basa en la evaluación de todas las situaciones posibles de un escenario supuesto o imaginario y de las repercusiones de cada una, y luego se traslada a la situación analizada. Por ejemplo, supongamos que un hombre tiene dos posibles amantes, y se niega a decidirse por alguna. Entonces un amigo lo aconseja y le dice “quien asa dos conejos, alguno se le quema”. La situación imaginaria sirve entonces para pensar la real.
  • Extrapolación. Este procedimiento es muy empleado en la resolución de problemas y en la docencia, ya que forma parte del Método científico. Consiste en partir de la suposición de que los elementos de un escenario continuarán aconteciendo hacia el futuro, permitiendo así suponer un nuevo conjunto de reglas que nos permitirían, de ser ciertas, llegar a una nueva conclusión. Por ejemplo, supongamos que una persona está indecisa respecto a quién votar entre dos candidatos. Un amigo la aconseja y le pide que imagine lo que ocurriría si el candidato A ganara, y luego qué ocurriría si el candidato B ganara. De ambos escenarios extraen juntos conclusiones nuevas que sirven para determinar el voto.
  • Reducción al absurdo. Su nombre proviene del latín Reductio ad absurdum y sirve para demostrar la validez de proposiciones categóricas. Consiste en suponer la negación hipotética de la validez de la premisa, para luego obtener mediante inferencias lógicas una conclusión ilógica o falaz. Por ejemplo, supongamos que un niño piensa que la Tierra es plana, y su maestro le ayuda a demostrar que no lo es. Para ello, le pide que suponga que la Tierra no es redonda, y cómo por lo tanto sería posible llegar al borde, o sería posible observar el Sol desde cualquier punto del planeta. Al constatar lo absurdo de dichas consecuencias lógicas, el niño debe aceptar que es más probable que la Tierra sea redonda.
  • Modelización. Especialmente importante para el Método científico, la modelización consiste, como su nombre lo sugiere, en la elaboración de un modelo hipotético de la realidad, cuyos resultados podrán ser análogos a los de la realidad, o sea, podrán pensarse en términos analógicos a lo real. Esto, por ejemplo, ocurre con los modelos matemáticos de comportamiento económico, que intentan predecir las fluctuaciones del mercado mundial o de determinadas divisas.
  1. Analogía en derecho

En diversas ramas del Derecho la analogía juega un rol importante a la hora de argumentar respecto de la resolución de un dilema. En otras, en cambio, como el Derecho penal, las analogías se encuentran proscritas por el Principio de la legalidad, que dicta que “no existe delito ni pena sin ley previa”.

Del modo que sea, la analogía en el derecho supone que debe haber una semejanza entre el caso previsto y el no previsto, para evitar una diferencia radical entre ambos, ya que la ley debe ser aplicada sin vacíos legales.

Esto quiere decir que, dado un caso pasado que fuera resuelto de alguna manera, el mismo veredicto podría aplicarse a un nuevo caso diferente, siempre que guarden las suficientes semejanzas.

  1. Analogía en biología

En el campo de la biología y en particular la evolución, se conoce como analogía a la semejanza superficial entre dos o más estructuras orgánicas que presentan sin embargo orígenes diferentes. Es decir, comparten rasgos esenciales pero no provienen de un origen común inmediato.

Un ejemplo son las alas de una mariposa, un murciélago y un ave, ya que en los tres casos sirven para volar, pero surgieron en momentos evolutivos radicalmente distintos. Así, estos organismos tienen todos alas, pero no por ello están emparentados evolutivamente, ni se los puede agrupar de esa manera.

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Referencias:

Última edición: 4 de diciembre de 2019. Cómo citar: "Analogía". Autor: María Estela Raffino. De: Argentina. Para: Concepto.de. Disponible en: https://concepto.de/analogia/. Consultado: 05 de diciembre de 2019.