Cursiva

Te explicamos qué es la letra cursiva, cómo fue su historia y cuándo se usa. Además, por qué hoy se le dice «cursiva» a la letra itálica.

Un manuscrito español del siglo dieciséis está escrito en cursiva.
La letra cursiva es un tipo de escritura diseñado para escribir más rápidamente.

¿Qué es la letra cursiva?

La letra cursiva, también llamada letra de carta o letra corrida, es un estilo de escritura cuyas letras se inclinan notoriamente hacia adelante y a menudo encadenan el trazo de una con la siguiente, imitando así la escritura manual. Originalmente, se conocía con este nombre a la letra manuscrita sin alzar la punta del lápiz del papel.

El término “cursiva” proviene del latín currere (“correr”), lo cual indica que es un tipo de escritura diseñado para escribir más rápidamente, “de corrido”, sin hacer pausas ni interrupciones al trazar los caracteres. En este sentido, las letras cursivas se oponen a las letras redondas o caligráficas, hechas con más detenimiento y cuidado, y también llamadas letras “de molde” o “de palo”. Por lo tanto:

Diferencia entre la letra redonda y cursiva.

Sin embargo, con el desarrollo de la imprenta y la popularización de la lectura, y más aún con la masificación de la computadora, el término “cursivas” adquirió un nuevo sentido, reservado hasta entonces para las llamadas bastardillas o itálicas, que son letras redondas pero levemente inclinadas para recordar a la escritura de corrido. Así:

Diferencias entre la letra redonda, cursiva e itálica.

Por lo tanto, hoy en día, los términos cursivas, bastardillas e itálicas son prácticamente sinónimos.

Ver además: Grafema

Origen e historia de la letra cursiva

La escritura cursiva es, en un sentido estricto, la escritura manual que siempre ha existido. Su inclinación hacia la derecha se debe a que la mayor parte de los seres humanos son diestros y por lo tanto al escribir inclinan levemente el texto al mover la mano. Además, al escribir sin alzar la punta del utensilio del papel, en sus comienzos, se corría menos riesgo de goteos y manchones, y se ahorraba al mismo tiempo algo de tinta, sobre todo cuando aún no existía la imprenta.

Este tipo de escritura, lógicamente, era difícil de reproducir mediante artefactos mecánicos. Sin embargo, para dar la impresión de la misma agilidad, rapidez e informalidad, el impresor italiano Francesco Griffo (1460-1518) creó un estilo impreso que se asemejaba mucho a los trazos manuales, y que pasó a llamarse en su honor letra grifa o también letra aldina en honor a Aldo Manuzio (1449-1515), el humanista e impresor que le había encargado el diseño de este tipo de letras impresas.

El primer libro en la historia en imprimirse con la letra grifa o aldina fue un libro en verso de las obras del poeta romano Virgilio (70-19 a. C.), publicado en 1501. La asociación de este estilo tipográfico con la literatura y la cultura italiana fue la causante de que se empezara a conocer como letras itálicas (o sea, de Italia). Algo similar ocurrió con las letras redondas, conocidas durante mucho tiempo como “romanas” (de allí el nombre de ciertas tipografías contemporáneas, como Times New Roman).

Sin embargo, a partir del siglo XVI la tendencia entre impresores fue a usar la letra redonda, más fácil de leer y más ahorrativa en espacio y tinta. Así, se relegó la itálica o grifa para usos especiales y complementarios, como notas marginales o para lograr efectos decorativos, sobre todo en las portadas de los libros. El nombre “bastardilla” o “letra bastarda”, por otro lado, provino de España en esa misma época, pues se consideraba que este estilo de escritura, propio del Barroco, imitaba defectuosamente a la escritura típica del Renacimiento.

Con el tiempo, para este mismo uso se fue imponiendo la letra redonda, pero levemente inclinada hacia la derecha, casi un guiño a la letra cursiva original. A este nuevo estilo tipográfico se le otorgó el nombre de itálica o cursiva, especialmente después de que en el siglo XX aparecieron las máquinas de escribir y las computadoras, aparatos que tuvieron un efecto estandarizante en el trazo de las letras. Es por eso que hoy en día se entienden como sinónimos los términos itálica, cursiva y bastardilla.

¿Cuándo se usan las cursivas?

Las letras cursivas o itálicas se emplean, comúnmente, como un reemplazo del subrayado, es decir, para añadir un énfasis particular a lo escrito o resaltar un sentido específico, en situaciones como las siguientes:

  • Para llamar la atención del lector sobre un término específico: “La palabra gusano fue usada por los revolucionarios como término despectivo para sus enemigos políticos”.
  • Para destacar que la palabra usada es un término nuevo, extranjero o inventado: “En el sur preferimos hablar de living al referirnos a la sala” o “Sus amigos lo bautizaron chupchup en honor a los sonidos que hacía al hablar”.
  • Para marcar el carácter oral de una palabra o expresión: “¡Cuidao con el perro, maistro!”.
  • Para remarcar la ironía o un cierto énfasis hablado a una palabra en un diálogo: “Yo sé que amigo, lo que se dice amigo, no lo soy de nadie.

¿Cursivas o itálicas?

En la actualidad, tanto “cursivas” como “itálicas” se emplean de manera indistinta para referirse a las letras redondas de imprenta levemente inclinadas a la derecha. En un sentido técnico y estricto, sin embargo, este uso ignora la distinción entre las letras de corrido (o sea, escritas sin alzar el lápiz del papel) que vendrían a ser las cursivas, y las letras de imprenta redondas pero inclinadas, que vendrían a ser las itálicas.

Abecedario en letra cursiva

El alfabeto en cursiva incluye mayúsculas y minúsculas.

Sigue con: Símbolos

Referencias

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"Cursiva". Autor: Gilberto Farías. De: Argentina. Para: Concepto.de. Disponible en: https://concepto.de/letra-cursiva/. Última edición: 17 de enero de 2024. Consultado: 24 julio, 2024

Sobre el autor

Última edición: 17 enero, 2024
Revisado por Gilberto Farías
Licenciado en Letras (Universidad Central de Venezuela)

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