Objeto, motivo y hablante lírico

Te explicamos qué son el hablante, el objeto y el motivo lírico, las características de cada uno, su función en el poema y múltiples ejemplos.

Una estatua del poeta Carlos Drummond de Andrade en la playa de Río de Janeiro.
El hablante, el objeto y el motivo lírico son los componentes de la estructura interna de un poema.

¿Qué son el hablante, el objeto y el motivo lírico?

El hablante lírico, el objeto lírico y el motivo lírico son los tres principales elementos internos de un poema, es decir, los tres componentes de su estructura interna. Cada uno de ellos se refiere a un aspecto específico de la construcción temática y conceptual del poema, y no a sus aspectos formales, es decir, a su estructura externa.

En términos generales, la estructura interna de un poema alude a su “contenido”, es decir, aquello de lo que “trata” el poema. Dada la enorme diversidad y libertad del género poético, sin embargo, resulta siempre complicado hablar en esos términos, por lo que resulta más útil abordar dicha estructura a partir de tres puntos de vista específicos: quién habla (el hablante lírico), de qué habla (el objeto lírico) y de qué forma lo hace (el motivo lírico).

Ver además: Género lírico

El hablante lírico

El hablante lírico es la “voz” del poema, o sea, el yo literario que enuncia lo dicho, y que no debe confundirse con el autor del texto. Se trata de un emisor ficticio, tal y como el narrador de las obras literarias narrativas (cuentos, novelas), encargado de expresar el contenido del poema.

En ese sentido, el hablante lírico puede asumir tres posiciones fundamentales respecto al poema:

  • Expresar un sentimiento o una emoción.
  • Dirigirse o evocar a alguien, real o ficticio.
  • Contar una historia o describir una anécdota.

Por ejemplo, en el poema “In memoriam” del poeta español Federico García Lorca (1898-1936), el hablante lírico se dirige a un fallecido para evocarlo y cantarle:

«Ayer estabas verde,
un verde loco
de pájaros
gloriosos.
Hoy estás abatido
bajo el cielo de agosto
como yo bajo el cielo
de mi espíritu rojo.»

En cambio, en el poema “La casada infiel”, del mismo autor, se relata una anécdota:

«Y que yo me la llevé al río
creyendo que era mozuela,
pero tenía marido.
Fue la noche de Santiago
y casi por compromiso.
Se apagaron los faroles
y se encendieron los grillos.»

El objeto lírico

El objeto lírico es aquello a lo que el poema le canta, es decir, aquello a lo que el hablante lírico se dirige, aquello que evoca o que relata. Puede tratarse de una persona, una idea, una situación, incluso de otros poemas u otras obras de arte. El objeto lírico también puede no discernirse o estar oculto detrás del lenguaje, cosa que ocurre en la poesía más críptica o hermética, esto es, la más difícil de entender.

Para reconocer el objeto lírico en un poema, puede hacerse la pregunta ¿de qué habla el hablante lírico? La respuesta, sin embargo, puede variar dependiendo del poema y de la interpretación que se haga.

Por ejemplo, en el poema “Ajedrez”, el poeta argentino Jorge Luis Borges (1899-1986) describe subjetivamente el juego que da título a la obra, es decir, evoca el ajedrez como objeto lírico:

“Cuando los jugadores se hayan ido,
cuando el tiempo los haya consumido,
ciertamente no habrá cesado el rito.

En el Oriente se encendió esta guerra
cuyo anfiteatro es hoy toda la Tierra.
Como el otro, este juego es infinito.”

Mientras que en el poema “Ya no es mágico el mundo. Te han dejado…”, del mismo autor, el objeto lírico es el despecho amoroso que se expresa:

“y aunque las horas son tan largas, una
oscura maravilla nos acecha,
la muerte, ese otro mar, esa otra flecha
que nos libra del sol y de la luna

y del amor. La dicha que me diste
y me quitaste debe ser borrada;
lo que era todo tiene que ser nada.”

El motivo lírico

El motivo lírico o temple de ánimo es la emoción o el estado de ánimo que el objeto lírico produce al ser evocado, o lo que es lo mismo, el registro subjetivo y emocional del hablante lírico. Es el tono emocional de la obra, que a menudo coincide con la intención del autor o el deseo expresivo que el poema satisface.

A menudo el motivo lírico es suficiente para clasificar un poema. Así, por ejemplo, se puede distinguir entre elegías (lamentos poéticos), odas (evocaciones o cantos felices), sátiras (poemas burlescos), himnos (cantos solemnes), entre muchos otros tipos de poema.

Por ejemplo, en el poema “Burgueses”, del cubano Nicolás Guillén (1902-1989), el motivo lírico es furioso, lleno de resentimiento:

“No me dan pena los burgueses vencidos.
Y cuando pienso que van a dar me pena,
aprieto bien los dientes, y cierro bien los ojos.”

Mientras que en el poema “Mariposa”, del mismo autor, el motivo lírico es amoroso, enamoradizo, deslumbrado por la belleza del ser amado:

“Quisiera
hacer un verso que tuviera
toda la fragancia de la Primavera
y que cual una mariposa rara
revolara
sobre tu vida, sobre tu cuerpo, sobre tu cara.”

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Referencias

¿Cómo citar?

"Objeto, motivo y hablante lírico". Autor: Equipo editorial, Etecé. De: Argentina. Para: Concepto.de. Disponible en: https://concepto.de/objeto-motivo-y-hablante-lirico/. Última edición: 6 de marzo de 2023. Consultado: 14 de abril de 2024

Sobre el autor

Última edición: 6 marzo, 2023

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