Valores estéticos

Te explicamos qué son los valores estéticos y cuáles son, con ejemplos. Además, te explicamos la importancia de los valores estéticos.

Los valores estéticos dependen de la vida interior de cada persona.

¿Qué son los valores estéticos?

Los valores estéticos son los aspectos perceptibles de una cosa, una persona o una situación que resultan agradables, atractivos, llamativos o conmovedores para un observador. Dicho de otro modo, son aquellos elementos que constituyen la idea de la belleza.

Así, por ejemplo, cuando alguien dice que un cuadro, una canción o incluso un atardecer es bello, está afirmando que hay algo en sus formas, sus proporciones, su ejecución o su significado que tiende a la perfección y que, por lo tanto, resulta conmovedor, llamativo, impresionante, de acuerdo con los valores estéticos de esa persona.

Sin embargo, no es fácil definir la belleza. Diferentes filósofos lo han intentado desde épocas antiguas y han obtenido conceptos parciales, aproximados, que usualmente giran en torno a las formas artísticas y a las impresiones subjetivas que producen en el espectador.

Esto en parte se debe a que los valores estéticos cambian con el paso del tiempo y varían de una cultura a otra. Así, lo que resulta bello para alguien puede no serlo para otra persona, o incluso esto puede variar para una misma persona en dos etapas diferentes de su vida. Lo mismo ocurre si se comparan los estándares de belleza de dos culturas distintas.

Además, los valores estéticos son subjetivos, es decir, dependen de la vida interior de cada persona, y es común que alguien encuentre algo hermoso sin que pueda explicar exactamente por qué. Pues la belleza no es algo natural e innato, sino algo que se aprende a percibir, a menudo de manera intuitiva. Cada generación forma sus valores estéticos a partir de los de sus antecesores.

El término estético proviene del griego aisthetikós, que significa “que puede percibirse a través de los sentidos”. Es por ello que la estética, como rama de la filosofía, se ocupa de estudiar aquello que resulta llamativo a los sentidos, es decir, lo bello.

Ver también: Estética

Ejemplos de valores estéticos

Los valores estéticos pueden ser muchos y diversos, pero siempre están relacionados con la percepción de las cosas, es decir, con su forma de ser y de presentarse, o bien con el efecto que producen en los sentidos y en las emociones. De allí que sirvan para apreciar subjetivamente lo que se percibe.

Lo bello o hermoso

El vestíbulo de baile en la ópera en la rue Le Peletier (1872), de Edgar Degas.

Se llama bello, precioso o hermoso a aquello que nos resulta grato a los sentidos, es decir, que al ser percibido nos produce un cierto bienestar espiritual. Una persona, un libro, un cuadro, una melodía, incluso un recuerdo o un pensamiento pueden ser hermosos, siempre que produzcan esa impresión de perfección, cercana a la alegría.

Lo horrible

Monstruo creado por Hans Ruedi Giger para la película Alien (1979), de Ridley Scott.

Se llama feo, horrible u horroroso a aquello que nos resulta desagradable a los sentidos, o que al ser percibido nos causa una impresión de malestar, de vulnerabilidad o incluso de miedo. Se trata, en principio, de lo opuesto a lo bello, aunque también puede hallarse la belleza en medio de lo horrible y viceversa.

Lo sublime

John Martin representa lo sublime natural y divino en Cristo calma la tempestad (1852).

Se llama sublime a aquello que resulta excelso, es decir, que supera los límites tradicionales. Esta palabra proviene de las voces latinas sub (“de abajo hacia arriba”) y limus (“oblicuo”), y se emplea de manera figurada para decir que algo es elevado, grandioso, excepcional, que se aleja de las cosas mundanas y terrestres. Una obra es sublime si alcanza el punto máximo de finura, delicadeza y excelencia en su género.

Lo imponente

Muchas construcciones religiosas como la catedral de Milán buscan ser imponentes.

Se llama imponente a aquello que resulta sobresaliente, grandioso o monumental, es decir, a lo que posee una cualidad extraordinaria que lo hace muy destacable del resto. Una obra imponente se considera por encima de las demás de su género, pues, justamente, se impone: domina, sobresale, ocupa una posición superior.

Lo grotesco

Lo grotesco es algo excesivo o irregular.

Se llama grotesco a aquello que resulta extravagante, irregular, grosero o chocante, o sea, que se asemeja a una caricatura o una burla. El origen de este término se encuentra en las grutas descubiertas en la Roma del siglo XV (de allí grottesco, en italiano, “perteneciente a las grutas”), cuyas paredes tenían decoraciones recargadas, excesivas e irregulares. Usualmente, este término describe lo contrario de lo sublime.

Lo elegante o estilizado

Lo elegante puede ser una persona, un objeto o incluso una actitud.

Se llama elegante o estilizado a aquello que resulta refinado y distinguido, es decir, de buen gusto. Una obra artística, una vestimenta o un edificio pueden considerarse elegantes cuando su apariencia sugiere que están hechos con delicadeza y gracia. Habitualmente, este término designa lo contrario de lo tosco, rústico o basto.

Lo melancólico

Melancolía (1801), de Constance Marie Charpentier.

Se llama melancólico a aquello que produce melancolía, es decir, a lo que induce a una tristeza o añoranza profunda. La melancolía es un concepto muy antiguo, que se asociaba con la falta de energía vital y los ánimos decaídos, así como con una tendencia sostenida a la tristeza. Hoy en día la melancolía se entiende como una sensación agridulce de introspección y reflexión, o como la definió el escritor francés Victor Hugo (1802-1885), “la felicidad de estar triste”.

Lo armonioso

En lo armónico las partes se vinculan entre sí de forma adecuada.

Se llama armonioso o armónico a aquello que resulta grato al sentido del oído y, de manera figurada, a las cosas y situaciones que reproducen esa misma sensación de orden y equilibrio. La palabra armonía proviene del vocablo griego harmos, que significa “concordancia” o “combinación”, y en un sentido estricto se refiere a que las partes de una cosa o una situación se vinculan entre sí de manera adecuada, sin producir ruidos o interferencias, tanto reales como figurados.

Lo caótico

Batalla de Grunwald (1878), de Jan Matejko.

Se llama caótico a aquello que sugiere desorganización o caos, esto es, lo contrario de la armonía. Una obra o situación caótica es aquella que resulta difícil de seguir o comprender en su totalidad, ya que sus elementos constitutivos se encuentran desarreglados o dispersos, o bien resultan confusos. Esto no significa, sin embargo, que se trate de algo necesariamente feo.

Lo cómico

Los motivos para reír pueden variar enormemente de persona a persona.

Se llama cómico o gracioso a aquello que induce a la alegría o a la risa. Una obra cómica normalmente es simpática y amena, y cuenta con chistes o situaciones disparatadas de resolución feliz, aunque los motivos para reír pueden variar enormemente de persona a persona y de una cultura a otra. El término proviene del género clásico de la comedia, opuesto en sus formas e intenciones a la tragedia

Lo trágico

En la tragedia no hay escapatoria al sufrimiento (pintura de Bénigne Gagneraux).

Se llama trágico a aquello que pertenece al género clásico de la tragedia, caracterizado por sus situaciones dramáticas y sus desenlaces infelices y sangrientos. Por extensión, se emplea el adjetivo trágico para calificar las situaciones en las que no hay escapatoria al sufrimiento y para las obras que constan de relatos de este tipo. Se considera lo contrario de la comedia.

Lo fantástico

La doncella y el unicornio (1602), de Domenichino.

Se llama fantástico a aquello que pertenece a la fantasía, es decir, que escapa de la realidad y propone otro mundo posible. Dado que estos mundos posibles se rigen por sus propias reglas, en ellos pueden encontrarse situaciones, criaturas y fuerzas inexistentes en la realidad. De manera figurada, se usa también el término fantástico para referirse de manera exagerada a algo que es tan bueno que parece sacado de otro mundo. 

Lo absurdo

Una obra es absurda cuando plantea situaciones incoherentes.

Se llama absurdo a aquello que parece contrario a la razón y al entendimiento, o sea, que se muestra confuso, delirante o descabellado. En general, una obra es absurda cuando plantea situaciones incoherentes, extravagantes o difíciles de interpretar. Existen variantes de teatro, cine y literatura calificadas como absurdas, que se alejan de las expectativas del lector o espectador y le ofrecen un relato incierto, onírico o surrealista.

Lo siniestro

Lo siniestro puede ser psicológicamente perturbador.

Se llama siniestro a aquello que resulta lúgubre o angustiante, es decir, que produce sensaciones de temor e incomodidad, sin llegar a los extremos del horror. Una obra puede ser siniestra en función de los temas que aborda o las imágenes que ofrece, cuya naturaleza suele ser psicológicamente perturbadora.

Lo conmovedor

La piedad, de Miguel Ángel.

Se llama conmovedor a aquello que moviliza los sentimientos en general, aunque el término suele reservarse para aquello que, específicamente, invita a la ternura y la compasión. Una obra conmovedora, entonces, es aquella que les pone a sus espectadores los sentimientos a flor de piel, lo cual muchas veces se manifiesta en reacciones como el llanto.

Lo solemne

Lo solemne se distingue de lo cotidiano.

Se llama solemne a aquello que resulta formal, grave o pomposo, esto es, que tiene aires de importancia o de ceremoniosidad. En este sentido, lo solemne se distingue de lo cotidiano o coloquial. Una melodía solemne, por ejemplo, es aquella que transmite aires de grandeza o importancia, mientras que una estatua solemne luce formal y oficial, como las estatuas de los próceres o las grandes figuras históricas.

Lo delicado

Lo delicado es una muestra de maestría y de talento.

Se llama delicado a aquello que demuestra un alto grado de exactitud, precisión y finura en su hechura o ejecución. La delicadeza es lo contrario de la torpeza, ya que se asocia con lo frágil y lo efímero, y, por lo tanto, se entiende como una muestra de maestría y de talento.

Lo erótico

El erotismo constituye una antigua e importante tendencia dentro de las artes.

Se llama erótico a aquello que suscita la excitación o el deseo, a través de imágenes o contenidos sensuales, relacionados con el amor o los placeres sexuales. El erotismo constituye una antigua e importante tendencia dentro de las artes y las representaciones, y propone una mirada estética respecto al cuerpo y sus placeres.

Lo misterioso o intrigante

Lo misterioso puede mantener en vilo al espectador.

Se llama misterioso o intrigante a aquello que genera tensión y, por lo tanto, captura la atención. Se suele denominar intriga a la trama de las obras narrativas, caracterizada por un conjunto de peripecias que pueden ser más o menos sorpresivas, pero que mantienen en vilo al lector o espectador.

Importancia de los valores estéticos

Los valores estéticos forman parte importante de la cultura, ya que solo a partir de ellos puede experimentarse y entenderse la belleza. De hecho, la posibilidad de percibir algo bello, o sea, de apreciar algo por el modo en que conmueve los sentidos, es un rasgo distintivo de la humanidad y un aspecto fundamental de la civilización.

Además, los valores estéticos son indispensables para acceder al arte, que enriquece la percepción de la realidad. El arte no solo incentiva a la reflexión, la sensibilidad y la creatividad, sino que además repercute en los sentidos. Todo esto ayuda al ser humano a comprender mejor su mundo interior y sus emociones.

Por último, los valores estéticos son necesarios para producir juicios estéticos, es decir, para diferenciar entre lo que es bello y lo que no, especialmente cuando se necesitan argumentos para sostener ese criterio. Dicho de otro modo: solo es posible explicar cómo y por qué algo resulta bello a través de sus valores estéticos observables.

Sigue con: Arte

Referencias

  • Ministerio de Educación del Ecuador. (2014). “Los valores estéticos (I)”. En Desarrollo del pensamiento filosófico (pp. 150-151). El Telégrafo.
  • Ramos, S. (1985). Estudios de estética. Filosofía de la vida artística. Universidad Nacional Autónoma de México.
  • Real Academia Española. (2014). Estético, ca. En Diccionario de la lengua española. https://dle.rae.es/

¿Cómo citar?

Citar la fuente original de donde tomamos información sirve para dar crédito a los autores correspondientes y evitar incurrir en plagio. Además, permite a los lectores acceder a las fuentes originales utilizadas en un texto para verificar o ampliar información en caso de que lo necesiten.

Para citar de manera adecuada, recomendamos hacerlo según las normas APA, que es una forma estandarizada internacionalmente y utilizada por instituciones académicas y de investigación de primer nivel.

"Valores estéticos". Autor: Gilberto Farías. De: Argentina. Para: Concepto.de. Disponible en: https://concepto.de/valores-esteticos/. Última edición: 7 de junio de 2024. Consultado: 24 julio, 2024

Sobre el autor

Última edición: 7 junio, 2024
Revisado por Gilberto Farías
Licenciado en Letras (Universidad Central de Venezuela)

¿Te fue útil esta información?

No

    ¡Genial! Gracias por visitarnos :)