Concepto de
Privacidad Digital

Te explicamos qué es la privacidad digital, sus características, importancia y riesgos de su ausencia. Además, la privacidad en la web.

privacidad digital
La privacidad digital puede impedir la comercialización de nuestra información.

¿Qué es la privacidad digital?

La privacidad digital o privacidad en Internet, es el grado de control que poseemos del contenido personal que ingresamos de manera voluntaria o involuntaria a Internet, en tanto usuarios, a través de páginas web, aplicaciones o cualquier otra pieza de software, especialmente cuando es susceptible de ser almacenado, utilizada y comercializado por terceros.

La privacidad digital implica el derecho que tenemos las personas a administrar nuestra “huella digital”, o sea, la información que dejamos a nuestro paso al emplear Internet y las tecnologías 2.0, y a limitar su aprovechamiento por empresas y terceros, tanto con fines legales como ilegales.

Se trata de una preocupación contemporánea surgida a partir de la masificación de los comercios en línea y del intercambio social a través de plataformas digitales y redes sociales, vinculada con los llamados Derechos Humanos de cuarta generación.

El problema con la privacidad y la protección de datos en Internet tiene que ver con que se trata de un área relativamente nueva de la experiencia humana. Por eso está poco regulada legalmente y sin instituciones propias.

Hoy se comparten en Internet cantidades inconcebibles de información diariamente de manera desordenada y, en muchos casos, sin supervisión, gracias a dinámicas tecnológicas cuyo conocimiento y manejo especializado no son precisamente de acceso popular, es decir, son de manejo altamente técnico y especializado.

Numerosas iniciativas nacionales e internacionales han surgido a principios del siglo XXI, interesadas en un marco regulatorio legal o algún tipo de jurisdicción respecto al manejo de la información en la red. Especialmente se busca regular el “big data”: las grandes cantidades de información que los usuarios ingresan a la red de manera voluntaria, y que es comercializada y aprovechada con fines privados sin su conocimiento ni su consentimiento.

Ver además: Riesgos y peligros de las redes sociales

Características de la privacidad digital

La privacidad digital se caracteriza, a grandes rasgos, por lo siguiente:

  • Se refiere a toda forma de información que los usuarios de Internet dejan a su paso al navegar o al emplear distintos tipos de aplicaciones y software. Ello puede abarcar desde datos personales fundamentales, como el nombre, el número telefónico o el número de tarjeta de crédito, o bien datos más abstractos como la ubicación geográfica, los contactos personales, el historial de navegación y los patrones de consumo informativo, por ejemplo.
  • También se refiere a contenidos propios generados por los usuarios de Internet, como mensajes, imágenes, videos y grabaciones, puestas a circular de manera voluntaria o involuntaria en la red, a través de canales privados o públicos.
  • No se limita al uso de páginas web, sino también a la transmisión de datos al realizar operaciones de comercio electrónico, usar aplicaciones, servicios de mensajería instantánea o redes sociales.
  • Suele estar regulada por leyes locales o nacionales, contempladas en cada ordenamiento jurídico particular. Sin embargo, la naturaleza global de Internet siempre supone un reto para su regulación local.
  • Atañe a empresas de desarrollo de software y servicios online, y a proveedores de acceso a Internet, quienes venden este servicio de manera indiscriminada, y por ende deben ser responsables, así sea parcialmente, de su modo de empleo.

Problemas y riesgos en la privacidad digital

Los riesgos que supone la ausencia de políticas de privacidad digital son mucho más serios de lo que supone la mayoría de la población, y pueden afectar la vida privada de maneras catastróficas, si no se toman las medidas pertinentes a tiempo. Los principales de dichos riesgos y problemas se resumen en:

  • Rastreo y geolocalización. Aparatos como los teléfonos celulares o incluso la dirección IP de las computadoras puede revelar a terceros aspectos bastante detallados de la ubicación geográfica de los usuarios, como en dónde estamos y durante cuánto tiempo, con quién coincidimos y en dónde, lo cual puede ser aprovechado por personas malintencionadas para cometer delitos y acosos.
  • Espionaje y retención de datos confidenciales. A través de hackers y programas maliciosos, es posible que terceras personas obtengan acceso a nuestros aparatos conectados a Internet y los manipulen para capturar información confidencial, como números de tarjeta de crédito o seguro social, o incluso información comprometedora usando la cámara web o el micrófono de nuestros aparatos. Con esa información podrían luego ejercer chantajes.
  • Análisis de tráfico. Diferentes aplicaciones registran nuestros hábitos en línea, almacenando la información de qué vemos y por cuánto tiempo, y luego comercializan esa información a terceros, sin que sepamos quiénes son, qué harán con ella o cuánto dinero vale la descripción de nuestros hábitos en Internet.
  • SPAM y publicidad engañosa. Esto no es nada nuevo para un usuario tradicional de Internet: anuncios falaces, correos electrónicos falsos o que fingen ser de nuestros bancos (phishing o suplantación de identidad), en fin, existen muy diferentes estrategias en la red para capturar nuestros datos y utilizarlos en nuestra contra, o para bombardearnos con publicidad que no sólo es fastidiosa, sino que a la larga restringe las capacidades de nuestros equipos electrónicos.
  • Ciberbullying. El acceso indiscriminado a la información personal permite fenómenos crueles como el ciberacoso o ciberbullying, en el que uno o más individuos se dedican a humillar, difamar o lastimar psicológicamente a una persona, especialmente a los niños y adolescentes, en una versión mucho más despiadada todavía del acoso escolar o bullying.

Importancia de la privacidad digital

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La falta de privacidad digital afecta aspectos sociales, económicos y políticos de la vida.

La privacidad digital es fundamental para garantizar el uso correcto, respetuoso y seguro de las dinámicas que Internet posibilita. Es un paso, si se quiere, hacia una Internet más amable, más segura y en la que se fomente un uso responsable de la tecnología.

Además, los riesgos que significa la falta de privacidad digital son reales e inmensos, y sus efectos en la vida cotidiana pueden ser trágicos, especialmente en el mundo hiperconectado y vigilante que se perfila hacia mediados del siglo XXI.

Privacidad en la web

Para cumplir con las normativas de la privacidad en la red, existen ya distintas medidas que se deben cumplir de cara al destinatario de la información, aunque en muchos casos distan de ser ideales. Son ejemplos de ello los siguientes:

  • Avisos legales. Los avisos legales son contenidos informativos que una empresa está obligada a introducir en sus portales digitales y en sus comunicaciones, para brindar al usuario toda la información legal y comercial que necesite para saber con quién está haciendo transacciones, es decir, a quién le compra o a quién le suministra su información.
  • Políticas de privacidad. En las páginas web y en cierto tipo de aplicaciones, el acceso a la información confidencial o personalizada sólo puede darse cuando el usuario acepta los términos y condiciones de uso. Esto usualmente ocurre al ingresar a la página y por lo general bajo la misma lógica de la letra pequeña en los anuncios publicitarios y contratos: algo redactado de manera engorrosa y abundante, que ningún usuario lee ni se toma demasiado en serio, a pesar de que realmente lo sea.
  • “Cookies”. Se llama así a pequeños archivos que se instalan en el software de navegación de los usuarios, y que sirven para recordar información sobre su comportamiento. Algunos pueden ser útiles para recordar contraseñas o sesiones iniciadas, y otros pueden en cambio compilar datos y enviarlos a terceros con fines publicitarios. La instalación de estos archivos, no obstante, debe aceptarse expresamente para poder ser legal.
  • Privacidad en correos electrónicos. Las empresas que realizan envíos masivos de información por correo electrónico están obligadas a tomar las medidas pertinentes para que el usuario distinga entre comunicaciones formales y oficiales, y copias o imitaciones con fines inescrupulosos, y para que cualquier intercambio de datos que realice con la institución ocurra bajo estrictos protocolos de seguridad y de privacidad. Asimismo, las empresas que realizan publicidad masiva (mailing lists) deben brindar a los usuarios la oportunidad de desuscribirse en cualquier momento que deseen dejar de recibir sus envíos.

Privacidad en redes sociales

Las redes sociales son otro terreno espinoso para la privacidad digital, dado que las personas suelen emplearlas para compartir información personal o establecer nexos sociales, en ocasiones con completos desconocidos. Por ende, existen recomendaciones importantes para conservar la privacidad en redes sociales, tales como:

  • Controlar la configuración de privacidad de nuestras cuentas en redes sociales: a quiénes les damos permiso para ver nuestras fotos, para escribirnos o para acceder a datos como nuestro teléfono o dirección de correo electrónico. Todo ello debería poder administrarse a través de la cuenta en la red social, de modo que no cualquiera tenga acceso a nosotros.
  • Desconfiar de las cuentas que pretendan ser de celebridades o personas famosas y que insistan en establecer contacto con nosotros, especialmente cuando prometen premios u otros ardides. Debemos ser selectivos respecto de a quién le revelamos la información contenida en nuestras cuentas privadas.
  • Restringir el envío de información altamente sensible, como contraseñas, fotografías íntimas o incluso nuestra ubicación en tiempo real a través de redes sociales. Debemos siempre saber a quién estamos dándole acceso a nuestra intimidad, y debemos comportarnos en redes sociales tal y como lo haríamos en la plaza pública.
  • Elegir si deseamos recibir anuncios personalizados (es decir, si deseamos suministrar nuestros datos de navegación y de comportamiento en redes sociales) o no. Siempre podemos negarnos a suministrar información, y debemos considerarla tan valiosa como el dinero: cuando una aplicación en redes sociales nos pide tener acceso a nuestra información a cambio de algo, no está realmente ofreciéndonos un servicio gratuito, sino que estamos pagándolo con información personal.

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Referencias:

Última edición: 11 de febrero de 2021. Cómo citar: "Privacidad Digital". Autor: María Estela Raffino. De: Argentina. Para: Concepto.de. Disponible en: https://concepto.de/privacidad-digital/. Consultado: 27 de febrero de 2021.