Escepticismo

Te explicamos qué es el escepticismo en su uso común y filosófico. Además, sus principales representantes y características.

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El escepticismo floreció en la antigüedad griega con el pensamiento de Pirrón.

¿Qué es el escepticismo?

El escepticismo es una corriente de pensamiento filosófico que pone en suspenso la posibilidad de conocer la verdad y, en algunos casos, la niega.

Esta corriente floreció en la antigüedad griega con el pensamiento de Pirrón (360-270 a. C.), que se basó en la duda. Pirrón decía que en lugar de afirmar, solo opinaba, pues ese era el espíritu de los escépticos: una postura de duda frente al mundo.

Los escépticos no niegan la posibilidad de conocer por la validez argumentativa del conocimiento, sino porque este puede ser puesto en duda. Por esto se diferencian de los negacionistas, para los que no existe algo que sea posible de conocer. En este sentido, el escepticismo debe pensarse como una capacidad de acción y no como una norma que obliga, ya que no es una doctrina.

Originado en la antigüedad, el escepticismo perduró durante toda la historia de la filosofía occidental. Distintos autores de la modernidad retomaron, en su momento, posturas y argumentos escépticos. Ejemplo de ello son los trabajos de Hume, Descartes, Kant o Hegel, quienes adoptaron algunas estrategias del escepticismo para dar inicio a su reflexión filosófica.

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Etimología del término “escepticismo”

El término “escepticismo” tiene su origen en el adjetivo “escéptico”, que viene del vocablo griego skeptikós, derivado del verbo skeptomai (“mirar”, “examinar” u “observar cuidadosamente”). Los escépticos se hacían llamar skeptikoi, “los que examinan” o “los que investigan”, ya que se mostraban insatisfechos con las razones presentadas respecto a la posibilidad del conocimiento.

Historia del escepticismo

El escepticismo filosófico se originó en la Antigua Grecia en la misma época que la Academia de Platón , ya que fueron los detractores de la Academia quienes promovieron el escepticismo como actitud filosófica.

Gran parte de lo que se sabe del escepticismo se debe a los trabajos de Cicerón (104-66 a. C.), Academica y De Natura Deorum, y Agustín de Hipona (354-430), Contra Académicos. Ambos coinciden en que el escepticismo comienza con los pirrónicos, que fueron los seguidores de Pirrón de Elis, filósofo griego que vivió entre los años 360 y 270 a. C. Aunque no se conservan textos escritos por Pirrón, las obras de Cicerón y de Agustín conservan gran parte de sus ideas.

Los pirrónicos propusieron curarse de las inquietudes filosóficas dogmáticas y académicas por medio de la ataraxia, que era el estado de quietud o imperturbabilidad. El método para lograrlo era la epojé, que consistía en suspender todo juicio posible sobre las cosas del mundo.

El pensamiento pirrónico fue continuado por un estudiante de Pirrón llamado Timón, cuyo trabajo fue recopilado por Sexto Empírico y Diógenes Laercio. En paralelo y durante el siglo III a. C. se desarrolló el escepticismo académico, formulado por Arcesilao y Carnéades, de la academia platónica. Del siglo I a. C. y hasta el filósofo Sexto Empírico (163-210 d. C. ) se continuó una escuela escéptica que mantuvo la línea pirrónica en vigencia.

En el mundo medieval el escepticismo cayó en desuso gracias a Agustín de Hipona. Si bien recopiló los principales argumentos escépticos, Agustín escribió en su contra y terminó por desacreditarlo como corriente o actitud filosófica.

Recién durante el Renacimiento y la Edad Moderna se retomó el escepticismo, esta vez de la mano de Michel de Montaigne y Pierre Gassendi, entre otros. También Francisco Sánchez, David Hume y René Descartes trabajaron con actitudes escépticas. Si bien Descartes no puede ser considerado un escéptico, su método filosófico de la duda es un claro heredero de esta actitud.

Características del escepticismo

El escepticismo se apoya en sus formulaciones clásicas originadas en Grecia. La mayoría de los distintos filósofos que lo ejercieron retomaron las mismas características pirrónicas descritas por Sexto Empírico. Estas se conocen como el Trilema de Agripa, que establece las siguientes ideas:

  • Regreso al infinito. Las justificaciones para un argumento son una cadena sucesiva e infinita que no logra justificar las creencias verdaderas.
  • Injustificación. Las razones no justifican a las creencias verdaderas porque, aun cuando tengan un punto final, no logran decir por qué una creencia es un conocimiento. Además, en caso de haberla, esta creencia final se suele autojustificar.
  • Círculo vicioso. Las justificaciones son circulares y regresan sobre sí mismas, cerrándose en un círculo vicioso que no termina de justificar lo pretendido.

Representantes del escepticismo

Entre los principales representantes del escepticismo se destacan:

  • Pirrón (c. 360- c. 270 a. C.). Es el padre del escepticismo. Se dice que fue un gran viajero que conoció culturas lejanas junto al ejército de Alejandro Magno.
  • Timón el Silógrafo (c. 320-230 a. C.). Fue un filósofo griego y poeta satírico, discípulo de Pirrón y de Estilpón de Megara.
  • Luciano de Samósata (125-181). Fue un escritor romano de origen sirio que utilizó la lengua griega, perteneciente a la llamada “segunda sofística”.
  • Sexto Empírico (c. 160-210). Fue un médico y filósofo romano de origen griego, que recopiló la mayoría de los preceptos del escepticismo pirroniano en su obra Esbozos Pirrónicos.

Escepticismo y dogmatismo

El dogmatismo es la corriente de pensamiento contraria al escepticismo, ya que consiste en una actitud que no acepta cuestionamientos ni ofrece evidencias respecto de lo que acepta o defiende, sino que exige su aceptación plena y total. De hecho, la corriente filosófica del dogmatismo defendía la capacidad de la razón humana para conocer la verdad.

La crítica que el escepticismo hace al dogmatismo se basa en la imposibilidad de este último de justificar los preceptos de los cuales parte su pensamiento. Muchos de los argumentos escépticos fueron desarrollados para contrarrestar las argumentaciones dogmáticas de los filósofos de la Antigüedad. Esta misma actitud fue retomada por distintos filósofos modernos tales como Hume, Descartes e incluso Kant, quien, entre otras cosas, sostuvo que fue Hume quien logró despertarlo de su sueño dogmático.

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Referencias

  • Hoyos, L. E. (1999). Significado y banalidad del escepticismo filosófico. Ideas y valores, 48(109), 53-84.
  • Rueda, G. El escepticismo filosófico antiguo.
  • Alcalá, R. R. (2005). El escepticismo antiguo: Pirrón de Elis y la indiferencia como terapia de la filosofía. Daimon Revista Internacional de Filosofía, (36), 33-52.
  • Conche, M., & Urbano, C. (2003). El escepticismo filosófico y su límite. Discusiones Filosóficas, 4(7), 121-127.
  • “Escepticismo” en Wikipedia.
  • “Escepticismo filosófico” en Wikipedia.
  • “Skepticism (philosophy)” en The Encyclopaedia Britannica.

¿Cómo citar?

"Escepticismo". Autor: Juan Pablo Segundo Espínola. De: Argentina. Para: Concepto.de. Disponible en: https://concepto.de/escepticismo/. Última edición: 11 de octubre de 2022. Consultado: 05 de febrero de 2023

Sobre el autor

Última edición: 11 octubre, 2022
Licenciatura en Filosofía (Universidad de Buenos Aires)

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