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Plebiscito


Cuando oímos hablar de plebiscito (también conocido como referéndum o referendo), se hace referencia a aquel procedimiento político que se somete al voto popular de los ciudadanos.

Las leyes y las reglamentaciones variarán de acuerdo a cada país pero existen algunas características y calificaciones que son similares en cada gobierno que posee este procedimiento.

De acuerdo con la Real Academia Española, podemos decir que el plebiscito es una resolución tomada por todo un pueblo a pluralidad de los votos.

A su vez, explica que es la consulta que realizan los poderes públicos al someterse a voto popular directo con el fin de aprobar o rechazar una determinada propuesta sobre la soberanía, la ciudadanía, los poderes excepcionales, entre muchos otros.

El origen de la palabra proviene del latín plebiscitum y significa que las resoluciones son tomadas por la pluralidad de los votos de un pueblo.

La importancia de los plebiscitos

Los plebiscitos se crearon con el fin de conocer y escuchar los deseos de los habitantes de una Nación o un Estado, y en base a estos, tomar diferentes decisiones.

En muchos países, es un medio esencial para la comunicación y el buen funcionamiento del gobierno con el pueblo. Hoy en día se hace referencia al derecho que se utiliza para intervenir en la ratificación o aprobación de un determinado acto que sea político de manera esencial, que posea naturaleza constitucional o que sea gubernamental.

La mayoría de los plebiscitos suelen basarse en la fórmula de “si” o “no” en la que los votantes responderán de esta manera a la pregunta que se les realice en cada caso por un ente electoral.

El plebiscito es un mecanismo de democracia semi-directa y suele implementarse en las democracias representativas como complemento a su funcionamiento, debido a que los dirigentes de dicho gobierno brindan la posibilidad de un plebiscito para escuchar al pueblo. Suelen tratar temas que sean de gran importancia para la vida social.

Los plebiscitos pueden ser vinculantes o consultivos. Cuando lo que se decida en la votación sea una medida de cumplimiento obligatoria, estaremos hablando de un plebiscito vinculante. Será consultivo cuando la votación sea sólo a modo de consulta con el fin de cooperar con los dirigentes a tomar una determinada decisión sobre algún asunto.

Origen del plebiscito

El plebiscito tiene su origen en la Antigua Roma, donde las resoluciones se tomaban por la plebe en Asambleas que se presidían por un tribuno; a éste se lo denominaba Concilia Plebis. Los plebiscitos eran obligatorios y, en general, trataban sobre cuestiones del derecho privado.

Luego de la Revolución Francesa, se comenzó a emplear el plebiscito como una alternativa en las anexiones por fuerza y en temas relacionados a las conquistas en la guerra. No obstante, en muchos lugares se intimaba a los ciudadanos para que los votos coincidieran con los deseos del gobierno.

Un siglo después, el plebiscito se utilizaba como una herramienta democrática. Por ejemplo, tuvo su insignificancia en la revolución y la unificación de Italia.



Diferencia entre plebiscito y referéndum

Aunque estos dos términos poseen diversas similitudes, es importante conocer aquellas características que las diferencian debido a que muchas veces se da por sentado que se habla del mismo proceso y se utilizan de manera incorrecta.

El plebiscito es utilizado por el Jefe de Gobierno con el fin de someter a consideración del pueblo distintas decisiones o acciones que sean relevantes para la vida de los ciudadanos.

En cambio, el referéndum da la posibilidad al pueblo de emitir su voto con el fin de aprobar o rechazar alguna modificación, concepción o derogación de una determinada ley.

(Plebiscito. Ilustración)

(Plebiscito. Ilustración)

Es decir, el referéndum brinda al pueblo la posibilidad de aprobar o rechazar una ley.

Mientras que el plebiscito es únicamente un método de consulta en lo que respecta a cuestiones administrativas que tienen consecuencias directas en la sociedad.

En cuanto al preceder que se les exige a ambos, el plebiscito necesitará una solicitud aprobada o rechazada por el Jefe de Gobierno dentro de los primeros 60 días. En cambio, el referéndum se podrá realizar una vez que la Asamblea Legislativa lo apruebe y expida su convocatoria dentro de los primeros 30 días antes de su ejecución.

No obstante, en ambos casos, cualquier persona que esté inscrita en el patrón electoral podrá solicitar cualquiera de estas dos medidas. Para realizar esto, se necesitará presentar una petición detallada donde se explique el acto o la ley que se desea someter a la consulta popular; también se necesitará aclarar las razones por las que se realiza con el fin de exigir este derecho.


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