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Concepto de Corrupción


El concepto de corrupción hace referencia al hecho de que algo se haya echado a perder, que pase a un estado de pudrición o perversión, alterándose las propiedades básicas y pasando a ser mucho más turbias y negativas. La palabra proviene de la combinación de dos palabras en latín: romper y corazón. Ese sentido metafórico significa filosóficamente que la corrupción es justamente la pérdida de la esencia de un objeto o valor. Probablemente existan dos grandes acepciones del término: una hace referencia a la pudrición de algo, en tanto que la otra asume una forma más simbólica, para aludir a las relaciones humanas, especialmente a las de poder.

En primer lugar, un organismo luego de su muerte comienza un proceso de degradación. Se trata de una descomposición (con sustancias que se van hinchando, luego secándose y pudriéndose), por la que los cuerpos lentamente se van transformando en formas menos complejas y más simples. También se denomina corrupción a una situación que puede darse en ámbitos de la literatura o la lingüística: si una palabra es utilizada por una sociedad de forma diferente de la que establece su definición, está ocurriendo un fenómeno de corrupción lingüística. También ocurre si en cualquier obra escrita, a partir de una traducción, corrección o redacción, aparece una alteración con respecto a la versión original. En informática, se sabe que el almacenamiento de los datos no es un acto infalible, y si los bits alteran la presentación de los datos (cosa que puede suceder por ataque de virus, por mal funcionamiento del sistema operativo, o simplemente por una mala transmisión de datos), se considera que es un archivo corrupto.

Cuando se habla de casos de corrupción de menores es porque existe un mayor de edad que, abusándose de una situación de indefensión, somete a un menor a realizar actividades como la prostitución, que lo pueden perturbar psicológicamente de un modo muy grave, corrompiendo así su personalidad y su desarrollo psicológico.

Otro sentido del concepto de corrupción –lamentablemente hoy tan frecuente– refiere al acto de abuso de poder para sacar un provecho que no responde a las funciones que ese poder asigna. Con esto se ve la relación con el espíritu etimológico del término: en la política, el poder debe tener un fundamento filosófico de búsqueda del bien común, y la vulneración de eso por perseguir intereses individuales es uno de los actos por excelencia de traición, y por lo tanto, de corrupción.

Pero concretamente, ¿de qué hablamos cuando mencionamos actos de corrupción? He aquí algunos ejemplos:



  • La extorsión al amparo de altos cargos en la función pública o privada, para obligar a otras personas a hacer cosas más allá de sus funciones.
  • La falsificación de las adjudicaciones públicas, con contrataciones falsas y por fuera de las vías que la ley impone.
  • El tráfico de influencias, utilizando los beneficios o las amistades en los cargos jerárquicos para favorecer o perjudicar causas o proyectos.
  • El uso ilegal o con malas intenciones de los bienes que han sido conferidos para otro uso.
  • La falta de ética, sobre todo en altos niveles jerárquicos. Es delito que un funcionario vea un ilícito y no lo denuncie o advierta.

La corrupción aparece tanto en la función pública como privada y tiene consecuencias más que negativas para la mayoría de las organizaciones que no saben combatirlo: favorece la reproducción de las burocracias, limita la credibilidad de los gobiernos, reduce los recursos para el trabajo honesto y naturaliza estos hechos, que perjudican sobremanera a quienes con su dinero o con su apoyo legitiman esa organización. Incluso la justicia, la policía o el deporte suelen estar atravesados por estas cuestiones.

El debate sobre la corrupción suele aparecer en la mayoría de las democracias del mundo, y no faltan los partidos políticos que se consideran los paladines en la lucha contra la corrupción. Lo cierto es que para solucionar estos problemas se necesita un cambio en el sentido común de la sociedad y una cultura de pertenencia a las decisiones que se toman en los estratos superiores de las organizaciones, que esa sociedad legitima.


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