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Concepto de Confianza


El significado etimológico de “confianza” tiene orígenes latinos y hace referencia a “aquella persona sobre la cual se tiene una total fe“. El concepto de confianza es abordado tanto por el sentido común como por especialistas, especialmente dentro del campo de la sociología y la psicología social.

La confianza es la capacidad que tiene una persona o grupo de depositar expectativas sobre otro grupo o persona, creyendo en las decisiones que tomará ante distintas situaciones.

Otro tipo de confianza es la que uno siente hacia uno mismo, resultado de una positiva autoestima, entendida como la creencia en sus propias virtudes y capacidades.

La confianza es una característica estrictamente humana, ya que es una toma de decisión voluntaria y libre. Al ser un sentimiento subjetivo, es el resultado del raciocinio y la libre elección, que no puede ser forzado ni inducido, ya que corresponde a los estados mentales.

Los animales no pueden sentir confianza en el sentido estricto, ya que su comportamiento es meramente instintivo.

La confianza para la psicología y la sociología

Para estas ciencias la confianza tiene un fuerte elemento de apuesta hacia el futuro. La persona que confía establece un pacto (sepa la otra persona o no) en el cual no se sabe cómo reaccionará o actuará el otro individuo, pero se tiene fe en él.

Es esta acción la que permite la cooperación entre los individuos, forjando lazos cuando las expectativas se cumplen o rompiéndose si no llegan a cumplirse.

Sin embargo, la confianza requiere de un conocimiento previo de la persona en quien se va a confiar. Esto tiene principal importancia en la política, ya que los ciudadanos depositan una confianza en sus gobernantes, ya sea a través del voto o cualquier otra forma.

Los ciudadanos depositan su confianza en su representante, creyendo que van a representar sus intereses y a afrontar sus problemas. Esto es un rasgo característico de la democracia, que puede intervenir de manera directa, y producto de las sociedades modernas, donde el Estado es entendido como el pacto libre entre los individuos (iusnaturalismo).

En otros tipos de gobierno, como pueden ser las monarquías, por ejemplo, esto tenía una injerencia menor en las monarquías (aunque una imagen muy negativa podría generar una revuelta, por ejemplo), ya que el rey gobernaba por derecho divino y no importaba lo que los súbditos opinen de él.

En cuanto a la psicología, el concepto de confianza no difiere pero sí hace hincapié en el proceso de construcción y destrucción de la misma, es decir, ¿cómo se construye la confianza? ¿cómo se pierde? No hay respuestas únicas para esto, pero distintas ramas de la psicología, especialmente la psicología positiva, ha establecido algunos parámetros básicos.

Durante el proceso de socialización primario, es decir, los primeros años de vida en los cuales el bebé aprende las formas más elementales de conducta, el infante aprende que sus padres o adultos responsables son personas dignas de confianza, ya que lo alimentan, cuidan, visten, etc.



Luego conocerá a sus familiares e irá a un colegio, aprenderá a confiar en sus maestros e incluso a desconfiar de extraños.(Confianza. Ilustración)

Esto se potencia en cuanto a las relaciones amorosas, ya que uno se relaciona de una manera muy íntima con una persona ajena al entorno, pero en la cual depositamos toda nuestra confianza.

Esto es un proceso necesario, ya que es a través de esto que podemos expresar nuestros sentimientos y necesidades más profundas, rompiendo la distancia existente entre dos personas. Esto se rompe principalmente ante situaciones de infidelidad, generando un quiebre en la confianza y sintiendo un profundo sentimiento de traición, y rompiendo esa estrechez existente entre las dos personas.

Desconfianza

La desconfianza es aquel sentimiento o estado mental en el cual una persona cree o siente que una persona no es de fiar y toma una posición distante frente a la misma.

Los motivos de la desconfianza pueden ser varios y no responden únicamente a una causa. Sin embargo, en nuestro proceso de socialización aprendemos a desconfiar de extraños, por ejemplo. Si un desconocido se nos acerca en un lugar oscuro a la noche, no dudaremos ni un segundo en largarnos a correr de manera automática.

La desconfianza puede llegar a ser patológica si la persona en cuestión se siente amenazada constantemente o no puede establecer lazos con otras personas debido al miedo de ser traicionado.


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