Concepto de actitud

El término de actitud provine del latín actitūdo. En primer lugar este término puede ser definido como la manifestación de un estado de ánimo o bien como una tendencia a actuar de un modo determinado.

El concepto de actitud es muy utilizado en ámbito de la psicología, sin embargo resulta muy difícil encontrar una definición unificada. Algunos aspectos en común que pueden ser detectadas en muchas concepciones de actitud son:

  1. Las actitudes no pueden ser considerados como cuestiones particulares, si no que más bien deben ser entendidos dentro de un contexto social y temporal.
  2. Pueden ser detectados tres componentes en cuanto se refiere a la actitud. En primer lugar el elementos conductual, es decir el modo en que son expresados las emociones o pensamientos. El segundo elemento es el emocional, que hace referencia a los sentimientos que cada persona tiene y por último el elemento cognitivo, que hace referencia a lo que el individuo piensa.
  3. Las actitudes son adquiridas y aprendidas a  lo largo de la vida y adquieren una dirección hacia un determinado fin. Esto lo diferencia de caracteres biológicos, como el sueño o el hambre.

Las actitudes que adquieren los individuos son influidos por diversas causas, como relaciones, creencias y experiencias que hayan sido vividas a lo lago de la existencia de cada persona. Estas variantes impulsan a los individuos a actuar de distintas formas ante situaciones muy similares. Es por ello que es corriente oír términos como una actitud positiva o negativa, lo cual puede determinar el éxito o fracaso de lo que se intente realizar. Por otro lado especialistas han realizado ciertas clasificaciones determinando los tipos de actitudes en:

  1. Actitud egoísta: la personas que actúan con este tipo de actitudes se caracterizan por interesarse en conseguir satisfacer sus propias necesidades sin interesarse en las necesidades ajenas. En este caso se utiliza cualquier medio, incluso las otras personas pueden resultar un medio para alcanzar lo deseado.
  2. Actitud de manipulador: los individuos que poseen estas actitudes sueles tener características en común al caso anterior, a diferencia que realmente utilizan a los demás como el instrumento para alcanzar satisfacer sus propias necesidades, es decir que efectivamente utilizan a otras personas como herramientas.
  3. Actitud altruista: las personas que adoptan este tipo de actitudes resultan completamente opuestas a los dos casos mencionados anteriormente ya que no se interesan por el beneficio propio, si no en el de los demás. Las otras personas no son utilizadas como un medio o herramienta si no que son entendidas como fines en sí mismos. Las personas con actitud altruista suelen ser comprensivas y atentas.
  4. Actitud emocional: las personas que adquieren actitudes de este tipo suelen interesarse en los sentimientos y estado emocional de las otras personas. Al igual que el caso anterior no buscan satisfacer de manera exclusiva sus necesidades si no que son considerados con los demás. Muchas veces estas personas son afectivas y sensibles para con los demás.

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