Concepto de recreación

Desde que el ser humano se organiza en el mundo, siempre ha estado sometido a responsabilidades, que son realizadas con una periodicidad que no solo generan su agotamiento, sino que lo tienden a desestimular para la continuidad de la práctica. Dicho de otro modo, las personas pasan una cantidad importante de su vida trabajando o preparándose para ello con el fin de atender a sus necesidades vitales, sin embargo siempre necesitan dedicar un tiempo a escapar de esas presiones. En los años cincuenta, la educación, el trabajo y el derecho se orientaron a resaltar la importancia de que las personas tengan más tiempo libre, por lo que se generalizó la idea de recreación. Con este término se entiende a las prácticas sociales que se realizan para un disfrute transitorio, entremezclado con una sensación de tranquilidad y entretenimiento. La recreación puede organizarse tanto en espacios abiertos como en cerrados, y pueden darse de forma tanto  individual  como colectiva (aunque, como se dijo, siempre se trate de una práctica social).

El caso de los niños representa un ejemplo muy claro: aunque desde pequeños asistan a instituciones en las que comienzan a internalizar conocimientos, está comprobado que son capaces de asimilarlos con mayor facilidad y rapidez en un entorno de relajación, sin presiones. Se entiende así por qué en esos primeros ámbitos (el jardín de niños, por ejemplo) predomine el juego por sobre cualquier otra actividad. Luego, cuando ya concurren a la escuela primaria o secundaria, se le denomina recreo al tiempo que los jóvenes tienen entre clase y clase, en el que pueden dispersarse, jugar o sociabilizar entre ellos. No solo los niños necesitan del espacio de recreación: también se ha comprobado que los adultos inmersos en rutinas laborales, que evitan dedicarle tiempo a ese tipo de experiencias, son los que más frecuentemente sufren de angustia o estrés. Resulta, de algún modo, un cable a tierra para el equilibrio mental de las personas.

Pero veamos de qué modos se pueden aprovechar los espacios de recreación. Se ha dicho que el juego resulta fundamental en el crecimiento del niño: tanto de forma individual como colectiva, resulta un paso muy importante en su adaptación deportiva, social o intelectual. La vida al aire libre acerca a las personas al medio natural, lo que les permite relajarse y tomar dimensión sobre el mundo en el que viven. Las artes plásticas, escénicas, musicales, audiovisuales y la lectura son formas de recreación que aprovechan de distinto modo el tiempo libre: todas tienen en común la expresión comunicativa, la sensación de autorrealización y el desarrollo de la creatividad.

El fomento de la recreación es algo que muchas veces viene organizado especialmente para un grupo social: los gobiernos muchas veces ofrecen espacios destinados a afianzar los lazos sociales y la identificación con la comunidad, que eventualmente puede resaltar valores patrióticos o cívicos. Sucede con más frecuencia pero con el mismo fin dentro de las empresas, donde se busca generar en el empleado una buena motivación y también un fuerte sentido de pertenencia a través de todo tipo de actividades: eventos corporativos, picnics, fiestas de fin de año. Muchas veces estas actividades son del tipo de jornadas deportivas, destinadas a promover hábitos saludables en los empleados.

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