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Concepto de Egocentrismo


Día a día nos vemos obligados a convivir con personas que toman actitudes egocéntricas, que sólo hablan de sus logros y de sus aptitudes y que, incluso, obtienen como resultado que los demás se burlen de ellos o que los dejen de lado. No obstante, no debemos pensar que el egocentrismo se manifiesta sólo en estos casos tan extremos y pronunciados; probablemente, en alguna situación de nuestras vidas hemos tomado -en menor o mayor medida- esta característica.

¿Qué es el egocentrismo?

De acuerdo a la Real Academia Española, el egocentrismo se puede definir como una exagerada exaltación de la propia personalidad de una persona que de tal manera se la considere como el centro de atención; o de las actividades generales que realizan en un determinado contexto, frente a otras personas. Esta palabra tiene su origen en el latín ya que ego significa “yo”.

Podríamos decir entonces que una persona egocéntrica es aquella que se considera la mejor o la más capacitada para realizar ciertas funciones o cuando se habla de un determinado tributo. Además, suelen tener ciertas actitudes como hablar y recalcar gran parte del tiempo sus capacidades, aptitudes o logros cumplidos. En consecuencia, esta forma de ser, suele tener un resultado negativo en las personas que se encuentran a su alrededor debido a que pueden llegar a sentirse incómodos, agredidos o simplemente cansados frente a tal egocentrismo. A su vez, en muchos casos las personas egocéntricas suelen creer que su opinión es más importante que la de los demás y, por lo tanto, cualquier diferencia que existan con ellas, será despreciada o ignorada.

Egocentrismo en los niños

Existe una estrecha relación entre el egocentrismo y los niños de muy temprana edad. Jean Piaget, un reconocido psicólogo suizo, afirmó que todos los niños pequeños son egocéntricos debido a que todavía no desarrollan la capacidad de entender las diferentes opiniones y circunstancias con otras personas en comparación a las propias. No es casualidad que una de las primeras palabras que aprenden los bebes sea “mío” para utilizarla con sus juguetes o cualquier otro objeto aunque no les pertenezcan.

De todas maneras, Piaget explica que esta actitud presente en los niños es pasajera. Estas conductas se hacen presentes con más frecuencia en bebés de 12 a 24 meses, pero incluso se puede prolongar hasta los cinco años de edad.  No obstante, muchos especialistas contradicen esta teoría argumentando que Piaget sobreestimó en sus investigaciones esta característica de los niños; debido a que se trataría únicamente de la visión espacial que poseen a tan temprana edad.

El egocentrismo y el Trastorno Narcisista (TNP)

Egocentrismo

(Egocentrismo.)

A las personas egocéntricas no se las puede clasificar como aquellas que padecen una patología debido a que es únicamente una forma de actuar. Sin embargo, cuando esta actitud se intensifica y su duración es aún más prolongada y prácticamente constante, se la debe dejar de clasificar como egocentrismo y denominarla Narcisismo.

El trastorno Narcisista (TNP) se define como el patrón generalizado de  grandiosidad que necesita la admiración tanto propia como de los demás y que carece de empatía. Esta patología suele comenzar en los jóvenes y puede surgir por diversos contextos. Como sucede con la mayoría de las enfermedades, las personas que las sufren no suelen poder admitir que la padecen y no pueden reconocerse como tales narcisistas.

Algunas características de las personas que padecen TNP incluyen la creencia de que su propia existencia es grandiosa y única y que se creen personas especiales que sólo deberían relacionarse con personas de igual característica y no con aquellos que consideran inferiores. Muchas veces, suelen mostrar actitudes autoritarias y manipuladoras y toman comportamientos de gran arrogancia y prepotencia frente a los demás.

Recomendaciones

Como bien explicamos con anterioridad, para lograr un cambio en la actitud de las personas egocéntricas, es elemental que las mismas tomen conciencia de su problema para poder así, modificarlo. Se recomienda que un especialista acompañe a la persona en este proceso y continúe con su asesoramiento a lo largo del proceso.

El psicólogo será capaz de identificar la raíz del problema y trabajará en las inseguridades y la baja autoestima que la mayoría de los pacientes egocéntricos padecen a escondidas de sus actitudes totalmente opuestas.

Si conoces una persona que posee estas características y estás dispuesto a ayudarla, debes reconocer sus logros o méritos en justa medida y no adularla de sobremanera. Hablar y aconsejar a la persona egocéntrica es fundamental ya que ayudará a comprender la situación en la que se encuentra y lo negativa y perjudicial que puede llegar a ser para la propia persona o para los que la rodean.


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