Concepto de dignidad

Cuando se habla del concepto de dignidad se está haciendo referencia a la cualidad que puede tener una persona, en la medida que se vale por sí mismo y actúa en un marco de libertad y respeto. La dignidad puede ser entendida desde un punto de vista colectivo o individual, pero en ambos casos está vinculada con el decoro de los seres humanos, en cuanto manera de comportarse con el prójimo, pero principalmente, con uno mismo.

Si se quiere hacer un análisis histórico, solo puede pensarse a la dignidad desde el punto de vista social, que involucra un ciclo de procesos históricos que entienden a la dignidad como una cuestión de derecho, vinculada esencialmente con la igualdad y el respeto entre las personas.

En la Edad Media, mediante la preeminencia de la teología y la anulación de toda otra posibilidad de concepción de las personas, la teoría que predominaba era la de personas creadas a imagen y semejanza de Dios, por lo que desde ese marco estaba pensada la dignidad. Sin embargo, la dignidad no era garantizada para todos sino que se limitaba a los reyes y a los nobles, que eran los únicos semejantes a Dios, desde donde se desprendía su poder absoluto. En la Edad Moderna, la aparición de las nuevas doctrinas naturalistas empiezan a creer que todas las personas pueden tener los mismos derechos, allí es donde aparece la dignidad entendida como una cuestión de garantías propias del ser humano.

La sanción de la declaración universal de los Derechos Humanos y la eliminación de la esclavitud fueron grandes avances de la historia, pero se han limitado a rúbricas por escrito. El Holocausto nazi es un ejemplo ilustrativo de las acciones que se pueden cometer contra la dignidad humana, aun pasando por altos pactos y acuerdos firmados. Una apropiación más actual del término entiende que no bastará con que no se aniquilen seres humanos para que se respete la dignidad de las personas, porque se trata de algo que va más allá: las ideas de vivienda digna y trabajo digno lo demuestran. Una vivienda digna es aquella que proporciona niveles de higiene aceptables, mientras que un trabajo digno se vincula con la realización de cierta actividad, por la que el individuo recibe un ingreso y, al mismo tiempo, algunas garantías de seguridad y desarrollo para él y su familia. Son también derechos inalienables que, en muchos lugares del mundo, son desconocidos sistemáticamente, pero que en casi todos los países, son olvidados en algún punto.

Por otra parte, también se considera a la dignidad como una cualidad individual, alejada de los aspectos tangibles y de los procesos sociales. La dignidad es una cualidad de autosuficiencia y una cuestión de conciencia, de sentirse cumplido, satisfecho, y de creer que las acciones de uno no están perjudicando a otro.

En algunos casos, la dignidad se siente al concretar un acto de solidaridad, en otros, al cumplir con las obligaciones económicas o morales. Muchas de las personas más humildes gozan de una importantísima dignidad, al no resignarse ni buscar soluciones a sus carencias que impliquen un acto inmoral, como el delito. Por el contrario, suelen dar lo máximo de sí mismas para mejorar y salir adelante.

Pedir perdón y aceptar una disculpa, cuando se hace de buena fe y con reales intenciones, es un verdadero acto de dignidad, así como la mentira es todo lo contrario. La dignidad, en el sentido más personal del término, es un requisito indispensable para que las personas puedan vivir felices y en libertad.

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