Concepto de
Etopeya

Te explicamos qué es una etopeya y diversos ejemplos literarios. Además, qué son la prosopografía y el retrato.

etopeya
La etopeya describe las cualidad espirituales de un personaje.

¿Qué es la etopeya?

La etopeya es una figura literaria que consiste en la descripción moral o conductual de un personaje, es decir, de su carácter, sus virtudes, sus cualidades de personalidad o sus cualidades espirituales, en lugar de los físicos. El término proviene de la palabra griega ethopoeia, compuesto por las voces ethos, “costumbre”, y poiein, “imitar”.

Al igual que la prosopografía (descripción física) y el retrato (la suma de ambas), la etopeya forma parte de las técnicas de descripción literaria. Se diferencia de ellas porque contiene un elemento de imaginación que le permite ser, de algún modo, más teatral.

Así, permite imaginar situaciones en las que el personaje habría reaccionado de una o de otra manera, con tal de dejarle en claro al lector qué tipo de personaje es y cómo piensa. En ese sentido, la etopeya da cabida al monólogo y a la autodescripción.

Se trata de una técnica común en la literatura, sobre todo en los casos en que el accionar ético y/o moral del personaje resulta de relevancia. También se utiliza cuando se busca que éste represente cierta forma de pensar, como ocurre en el terreno de las alegorías narrativas.

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Ejemplos de etopeya

Los siguientes son ejemplos del uso de la etopeya:

  • De El viejo y el mar de Ernest Hemingway:

“En la oscuridad el viejo podía sentir venir la mañana y mientras remaba oía el tembloroso rumor de los peces voladores que salían del agua y el siseo que sus rígidas alas hacían surcando el aire en la oscuridad. Sentía una gran atracción por los peces voladores que eran sus principales amigos en el océano. Sentía compasión por las aves, especialmente las pequeñas, delicadas y oscuras golondrinas de mar que andaban siempre volando y buscando y casi nunca encontraban, y pensó: las aves llevan una vida más dura que nosotros, salvo las de rapiña y las grandes y fuertes.»

  • De Medea de Sófocles:

“Horribles flores rojas brotan debajo de sus pacíficos rostros. Son las flores cultivadas por mi mano, mano de una madre. He dado vida, ahora también la quito, y ninguna magia puede devolver el espíritu a estos inocentes. Nunca volverán a poner sus brazos minúsculos alrededor de mi cuello, nunca su risa llevará la música de las esferas a mis oídos. Que la venganza es dulce es una mentira.”

  • De Vidas paralelas de Plutarco:

Hija del ciudadano más ilustre, Metelo Escipión, esposa de Pompeyo, príncipe de poder enorme, madre del más precioso de los hijos, me veo zarandeada en todas direcciones por tal cúmulo de calamidades que mi puedo asumirlas en mi cabeza o en el silencio de mis pensamientos, ni tengo palabras ni frases con que expresarlas.

Prosopografía

Al contrario de la etopeya, centrada en los aspectos morales y de personalidad, o en las acciones subjetivas del personaje, la prosopografía consiste en una descripción del aspecto exterior del personaje, o sea, de sus rasgos enteramente físicos.

Este término proviene también del griego antiguo prosopón, “máscara”, y graphos, “escritura”, ya que en el teatro de la antigüedad griega los actores empleaban máscaras para encarnar a sus personajes.

Un ejemplo de prosopografía sería el siguiente, tomado de las Novelas ejemplares de Cervantes:

«Este que véis aquí, de rostro aguileño, de cabello castaño, frente lisa y desembarazada, de alegres ojos y de nariz corva, aunque bien proporcionada, las barbas de plata, que no ha veinte años que fueron de oro; los bigotes grandes…»

Retrato

Por último, la suma de la etopeya y la prosopografía componen el retrato: la descripción plena del personaje, o la construcción de su perfil. A través de él se puede conocer al personaje tanto en su interioridad moral y de pensamiento, como en su aspecto físico exterior.

Generalmente está mediada por un narrador, o sea, un observador que desde su punto de vista describe al personaje, aunque tampoco es infrecuente que consista en un autorretrato.

Por ejemplo, leamos parte del autorretrato de Nicanor Parra:

Considerad, muchachos,
Este gabán de fraile mendicante:
Soy profesor en un liceo obscuro,
He perdido la voz haciendo clases.
(Después de todo o nada
Hago cuarenta horas semanales).
¿Qué les dice mi cara abofeteada?
¡Verdad que inspira lástima mirarme!
Y qué les sugieren estos zapatos de cura
Que envejecieron sin arte ni parte.

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Referencias:

Última edición: 26 de octubre de 2020. Cómo citar: "Etopeya". Autor: María Estela Raffino. De: Argentina. Para: Concepto.de. Disponible en: https://concepto.de/etopeya/. Consultado: 15 de enero de 2021.

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