Concepto de Crédito


Existe una gran variedad de definiciones del concepto de ‘crédito’, y muchos autores han elaborado las propias para trabajar, principalmente, desde el sentido económico. Se puede entender al crédito como el ‘permiso para utilizar el capital de otras personas’, pero también puede verse como ‘un derecho a actuar’ o un ‘poder para obtener bienes y servicios por la promesa de pago en una fecha de terminada’. Con cualquiera de esas definiciones, el crédito es un elemento imprescindible en el sistema económico que representa un derecho presente, a pago futuro. El término proviene del latín y tiene su raíz en la frase ‘lo que es confiado’.

En lo que respecta a los negocios, la palabra adquiere una serie de acepciones: por un lado, una transacción a crédito es un deudor obteniendo un permiso de un acreedor a utilizar su capital, con la promesa de un pago futuro: al crearse esta transacción, se genera un derecho y una obligación. Por otro lado, se lo puede ver como un instrumento financiero, que consiste en una promesa de pago documentada que manifiesta una transacción formal de crédito. De la misma manera puede tratarse de algo establecido con una simple promesa, basada en la buena voluntad del vendedor y la aceptación del compromiso de pago por parte del comprador.

La mayoría de las veces, los vendedores otorgan los créditos una vez realizada una investigación que permita garantizar la solvencia económica por parte del comprador: estar seguro de que podrá pagar conforme con lo estipulado. Sin embargo, la buena voluntad o la firma de la promesa de pago no es lo único que obtiene el vendedor: por el contrario, los créditos siempre tienen una tasa de interés que debe ser pagada, obteniendo una ganancia futura cuando esta sea abonada. La tasa de interés es el instrumento más importante que tienen los países para definir una política económica: cuanto más barato sea el crédito, mayor inversión habrá. Resumamos el concepto: cuando una persona (o empresa) consigue un crédito se compromete a pagar en total un poco más, a cambio de obtener la liquidez y la inmediatez que necesita. Además del otorgamiento de créditos con tasas fijas o variables, hay otras operaciones con crédito entre un banco y los usuarios. Una cuenta de crédito es una cuenta corriente en la que el titular puede disponer de una cantidad superior a su saldo disponible, en tanto que una tarjeta de crédito es un cartón magnético que no solo permite ahorrarse la utilización de dinero en efectivo, sino que da la posibilidad de consumir pagando posteriormente. En ambos casos, se abona el interés correspondiente.

La clasificación de los créditos bancarios se hace de acuerdo con la función que tendrán: un crédito al consumo será para la adquisición de bienes o servicios, mientras que uno hipotecario servirá para la adquisición de una vivienda ya construida (con una hipoteca de garantía). Los créditos prendarios, por otro lado, son los que piden las personas físicas para la compra de un bien mueble, que deberá ser aprobado por el banco que le otorgue el crédito.

Como se ha visto, la palabra reviste su mayor importancia en lo que respecta a una confianza y un apoyo. Es por eso que también es utilizada como sinónimo de respaldo o de comprobación de cualquier cosa, así como para hablar de la fama o de la reputación que alguien tiene. En el mundo académico, y también en los videojuegos, los créditos son el respaldo con el que un individuo cuenta y que le permitirán a futuro obtener beneficios.


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