Concepto de
Suerte

Te explicamos qué es la suerte, el origen de su nombre y su relación con el azar. Además, cómo se vincula con lo religioso o lo divino.

suerte
La superstición indica que hay talismanes para llamar la buena suerte y alejar la mala.

¿Qué es la suerte?

Todos sabemos de un modo u otro qué cosa es la suerte, aunque no siempre sepamos cómo definirla. A veces hablamos de la suerte para referirnos al azar, otras veces al destino y en ocasiones a la idea de que el universo conspira positiva o negativamente respecto a nosotros. Pero ¿qué cosa es realmente la suerte?

Comencemos por explicar que la palabra suerte proviene de la voz latina sortis, que eran unos dados o huesecillos empleados para el reparto de los lotes de tierra (de allí proviene, también, lotería) con que premiaban a los soldados que cumplían su servicio en la Antigua Roma. Estas parcelas eran del mismo tamaño, pero no de la misma calidad, así que, dependiendo de la suerte del soldado, podía tocarle un terreno fértil o un pedregal.

De modo que, desde el inicio, la suerte es un nombre que damos al azar, a las circunstancias que escapan a nuestro control y no dependen en absoluto de nuestra preparación o nuestro esfuerzo. Así, al mismo tiempo, hemos decidido diferenciar entre dos tipos de suerte: la buena suerte, cuando el azar nos depara algo favorable, y la mala suerte, cuando ocurre todo lo contrario.

La idea de azar no siempre ha sido la misma a lo largo de la historia. Por ejemplo en la antigüedad romana se le atribuía el azar a la diosa Fortuna, y se la representaba ya con la típica rueda, emblema de lo que hoy puede estar arriba, y mañana abajo.

Para los romanos, dependiendo del asunto específico que decidiera la suerte, pasaba en cambio a ser una decisión (o simplemente consecuencia de los buenos favores) de otros dioses y deidades: Marte, por decir un caso, regía los destinos de la guerra.

En cambio, en tradiciones monoteístas como la judaica (y posteriormente, la cristiana), la voluntad de Dios era la fuente de todo lo que ocurre en el mundo. Suya era la decisión de todo lo que está dejado al azar, lo cual en el fondo significa que la suerte no existe sino que todo es voluntad de Dios, quien opera, según esta mirada, a través de caminos incomprensibles para el ser humano.

Como se verá, la suerte ha estado siempre vinculada con lo religioso o lo divino, es decir, con las fuerzas que no podemos vislumbrar, muchísimo menos controlar. De allí que también surgiera un aspecto supersticioso vinculado con la posibilidad de favorecer la suerte, o sea, de llamar la buena suerte y alejar la mala, a través de rituales, amuletos o códigos personales.

Muchos de estos talismanes y emblemas sobreviven aún hoy: el trébol de cuatro hojas y la herradura de caballo son símbolos de la buena suerte, cuya posesión supuestamente inclinaría la suerte a favor; lo mismo ocurre con el número 7, o con los números primos. Mientras que el número 13, pasar bajo una escalera, romper un espejo o que un gato negro se cruce por nuestro camino, son capaces de traernos la mala suerte.

La creencia en la suerte, en todo caso, es un asunto íntimo y que nada tiene que ver con la lógica, y que muchos interpretan como una forma de fe o de creencia mística que aún sobrevive en nuestras sociedades laicas y modernas. Otros, en cambio, prefieren ver en la suerte un mero asunto de probabilidades y estadísticas, operando en un sistema tan grande y complicado, que resulta imposible de predecir a pequeña escala.

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Referencias:

Última edición: 27 de octubre de 2020. Cómo citar: "Suerte". Autor: María Estela Raffino. De: Argentina. Para: Concepto.de. Disponible en: https://concepto.de/suerte/. Consultado: 02 de diciembre de 2020.

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