Te explicamos qué es la teoría cromosómica de la herencia formulada por Sutton y Boveri. Además, su historia y su relación con las leyes de Mendel.

¿Qué es la teoría cromosómica de la herencia?
La teoría cromosómica de la herencia es una teoría científica que postula que los genes se encuentran en el núcleo de las células, dentro de estructuras llamadas “cromosomas”. Esta idea significó un avance muy importante en el desarrollo de la genética, ya que permitió explicar en detalle la forma en que los rasgos se transmiten entre una generación de individuos y la siguiente.
La teoría fue desarrollada por los científicos Theodor Boveri y Walter Sutton en el año 1902. A pesar de la distancia entre ellos, Boveri (alemán, 1862-1915) y Sutton (estadounidense, 1877-1916) llegaron a las mismas conclusiones de manera independiente, a partir de conocimientos previos sobre la herencia y el funcionamiento celular.
Esta teoría fue debatida y controvertida hasta el año 1915, cuando los experimentos con moscas Drosophila melanogaster llevados a cabo por el científico estadounidense Thomas Hunt Morgan (1856-1945) la confirmaron por completo.
La teoría cromosómica de la herencia unió dos disciplinas que antes estaban separadas: la genética (el estudio de los mecanismos de herencia) y la citología (el estudio morfológico de las células bajo el microscopio).
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Puntos clave
- La teoría cromosómica de la herencia establece que los genes se encuentran en los cromosomas, dentro del núcleo celular. Así explica cómo se transmiten los rasgos de una generación a otra.
- Fue propuesta en 1902 por T. Boveri y W. Sutton, y confirmada en 1915 por los experimentos con moscas de T. H. Morgan.
- Sus bases se apoyan en las leyes de Mendel, que establecen que los rasgos hereditarios se transmiten mediante factores que hoy se conocen como genes.
- Esta teoría unió dos disciplinas que hasta entonces se encontraban separadas: la genética y la citología.
Historia de la teoría cromosómica de la herencia
La teoría cromosómica de la herencia tiene sus bases en la genética y la citología. Hasta el siglo XIX, los genetistas se ocupaban de estudiar la forma en que se transmiten los rasgos físicos de una generación a la otra.
Los descubrimientos de Gregor Mendel (1822-1884) permitieron predecir las características de determinados cruzamientos; por ejemplo, qué probabilidad hay de que un niño tenga ojos celestes si su madre tiene ojos marrones y su padre, celestes. Sin embargo, en esa época no se conocían detalles acerca de los genes. Para referirse a ellos, Mendel hablaba de “factores abstractos de herencia”.
Por su parte, la citología era una disciplina que se ocupaba de investigar de qué están hechas las células y cómo hacen para dividirse. Había aparecido con el desarrollo del microscopio y había ido creciendo con diversos avances tecnológicos.
Hacia fines del siglo XIX, los citólogos se proponían conocer en detalle los procesos de división celular, particularmente en los óvulos y los espermatozoides. Fue en ese momento cuando se despertó el interés por los mecanismos de la herencia, para intentar descubrir cuál es el sitio exacto donde se aloja la información genética y cómo hace para transmitirse.
Así, los estudios microscópicos demostraron que las células tienen núcleo y que dentro de él se encuentran los cromosomas. Se trata de estructuras muy especiales, cuya principal característica es que siempre aparecen en un número constante entre una célula y otra dentro de un mismo organismo (y también de un organismo a otro dentro de la misma especie). Por ejemplo, las células humanas siempre tienen 46 cromosomas.
De este modo, en 1902, el norteameicano Walter Sutton y el alemán Theodor Boveri llegaron a la misma conclusión de forma independiente. Fusionaron las ideas de Mendel con las observaciones del microscopio y dedujeron que las unidades heredables de información (genes) se alojan en los cromosomas.
Inicialmente, la teoría fue muy discutida y polémica. Sin embargo, en 1915, el científico estadounidense Thomas Hunt Morgan (1856-1945) realizó experimentos con moscas de la especie Drosophila melanogaster y sus contundentes resultados la confirmaron plenamente.
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Las leyes de Mendel

El principal antecedente de la teoría cromosómica de la herencia lo constituyen los estudios de Gregor Mendel. Este monje y naturalista austríaco llevó a cabo experimentos con plantas, principalmente de guisantes. A partir de sus hallazgos, en 1865, logró formular un conjunto de reglas acerca de cómo heredan los rasgos de los padres a los hijos, conocidas como las “leyes de Mendel”.
Mendel propuso que los genes vienen en pares, se separan al formar gametos y se combinan al azar, determinando así las características de la descendencia. Esta aproximación fue el primer intento humano por describir las leyes que gobiernan la genética.
A pesar de que los resultados de Mendel fueron reconocidos mucho tiempo después, se trató de un aporte revolucionario para su época.
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Referencias
- Griffiths, A. y Lewontin, R. (2002). Genética. McGraw Hill.
- Hickman, C. P. (2002). Principios integrales de zoología. McGraw-Hill.
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