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Concepto de Psicopatología


Se conoce como psicopatología a la disciplina que analiza las motivaciones y las particularidades de las enfermedades de carácter mental. Este estudio puede llevarse a cabo con varios enfoques o modelos, entre los cuales pueden citarse al biomédico, al psicodinámico, al socio-biológico y al conductual.

La palabra psicopatología puede referirse a varias cuestiones. Por un lado, con este término se designa a aquella área de salud que describe y sistematiza los cambios que se producen en el comportamiento de los seres humanos y que no pueden ser explicados a través de la maduración o del desarrollo del individuo y que se los conoce como trastornos psicológicos. Y por el otro lado, como un área de estudio de la psicología que se centra en estudiar aquellos estados no sanos de la mente de los individuos, como ya hemos mencionado.

De esto se desprende que cualquier conducta que ocasione malestar, algún impedimento o la discapacidad como consecuencia del deterioro de las funciones cerebrales cognitivas es plausible de ser denominado como psicopatología.

Psicopatología

(La Psicopatología estudia los trastornos mentales.)

Por ende, la psicopatología es la disciplina que estudia lo anormal, lo desviado, lo desadaptado, lo trastornado, lo desorganizado, etc; cuyo interés se centra en la naturaleza y las causas de la conducta anormal o psicopatológica y se plantea como objetivo principal descubrir leyes que regulan la conducta anormal o patológica mediante el método científico.

El interés de la psicopatología radica en la naturaleza y las causas de la conducta anormal o psicopatológica. Sin embargo, es difícil establecer absolutamente y con total precisión lo que debe entenderse por conducta anormal o psicopatológica, por lo cual es útil conocer cuáles son los criterios o parámetros que nos permitirán ingresar al campo de lo anormal o psicopatológico.

Perspectiva biomédica de la psicopatología

La perspectiva biomédica aborda los trastornos mentales como cualquier otra clase de enfermedad, al considerar que las alteraciones psicopatológicas son generadas por anormalidades biológicas subyacentes (genéticas, bioquímicas o neurológicas). Por lo tanto, el tratamiento debe estar enfocado a la corrección de dichas anormalidades de raíz orgánica.

En este sentido, puede decirse que un comportamiento anormal es una enfermedad sufrida por el funcionamiento patológico de alguna parte del organismo. Estas enfermedades se hallan relacionadas con alteraciones en la porción cerebral, las cuales pueden ser anatómicas (el tamaño o la forma de ciertas regiones cerebrales no están dentro de los cánones normales) o bioquímicas (cuando los elementos bioquímicos que contribuyen al funcionamiento neuronal poseen su función alterada).



La psicopatología entiende que los trastornos mentales orgánicos son aquellos que poseen causas físicas evidentes, como ocurre con el Alzheimer, mientras que los trastornos mentales funcionales nuclean a los patrones de conducta anormales que no ofrecen indicios concretos de alteraciones orgánicas en el cerebro.

En el caso de la psicopatologías o trastornos psicopatológicos que se desarrollan durante la infancia, niñez o adolescencia de un individuo, podemos establecer que existen varias tipologías, entre las que se encuentran el retraso mental, los trastornos de la comunicación (fonológicos, tartamudeo, etc.), los trastornos generalizados del desarrollo, trastornos del aprendizaje, trastornos por tics o trastornos de la ingestión y de la conducta alimentaria.

En el caso de los trastornos del desarrollo se incluyen aquellos que suponen que el individuo en cuestión sufre de una incapacitación a distintos niveles. Dentro de esta categoría destaca, por ejemplo, el trastorno autista, que comienza en la infancia y que se traduce en una serie de incapacidades en lo que es el área psicológica y también en el conductual.

Los cinco sentidos se ven afectados por anomalías en las personas autistas que, además, se caracterizan por ser callados, apenas ríen, tienen limitaciones en materia de lenguaje y comunicación y a nivel físico cuentan con una serie de deficiencias en la lateralización.

Asimismo, dentro de los trastornos psicopatológicos del desarrollo, se encuentra también el conocido como trastorno de Rett, que se da en el género femenino y que se asemeja al autismo en cierta medida. Un retraso mental así como una afección en la coordinación motriz son las dos señas de identidad de los pacientes de este síndrome que supone que aquellos cuentan con una severa discapacidad en muchos sentidos.

Por último, resulta interesante resaltar que el modelo conductual de la psicopatología no marca diferencias entre las conductas patológicas y las conductas normales, ya que ambas son el resultado del aprendizaje condicionado por el entorno o ambiente. Por lo tanto, se le concede una gran importancia a las influencias ambientales en lugar de las biológicas o genéticas. El tratamiento en este modelo gira en torno a la modificación de la conducta tanto manifiesta como inferida.


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