Concepto de sujeto

El concepto de sujeto proviene del latín “subiectus”, que hace referencia próxima a “lo que subyace” la acción realizada. Usualmente es utilizada en el caso de que no se sepa el nombre particular de la persona a la cual se hace referencia, se utiliza de modo genérico, o en el caso de que no se quiera declarar quien es la persona que lleva a cabo la acción.

En filosofía se considera que el sujeto es un sujeto “pensante” con respecto a la  situación en que se encuentra, esta es en oposición al mundo exterior que le compete. De este modo el sujeto está en condiciones de percibir y distinguir la realidad de forma objetiva, externa, más allá de su conocimiento subjetivo. El sujeto desde este punto de vista es el ser humano consciente que se hace cargo de sus actos por decisión propia o voluntad y que toma conocimiento de la realidad como objeto.

Pero existen otros significados y utilizaciones de este término, se lo puede utilizar como adjetivo haciendo referencia a los que se encuentra expuesto o propenso, por ejemplo en la oración “El archivo estaría sujeto a revisión”. En el aspecto gramatical el “sujeto” es la parte constituyente de la oración que tiene función nominal, designa a los objetos, seres, personas, que lleva realizan o se relacionan con la acción que expresa el verbo.

La concepción del “sujeto” fue progresando y transformándose a través de toda la historia del pensamiento occidental. El filósofo Rene Descartes del siglo XVII, padre de la filosofía moderna y por ende de la concepción del sujeto moderno influencia que llega hasta nuestros días, concebía al sujeto como un ser basado en su racionalidad, responsable de tomar decisiones basándose en sus expectativas y cálculos racionales. De allí que la importancia del sujeto cartesiano reside en que la razón es la forma por excelencia por el cual se comprende la relación que existe entre el sujeto y objeto de conocimiento. El “cogito” es el sujeto de la ciencia racional que entiende que la razón es un nexo para alcanzar la verdad acerca del mundo exterior. Pasada la modernidad, y luego de la primer guerra y la segunda mundial, el concepto de “sujeto” se transformó debido al pesimismo generalizado producto de las consecuencias de la guerra y el estado de devastación social.

El concepto se transformó, ya no estaba ligado a los aspectos positivos de la acción racional, sino a la visión crítica influenciada del pesimismo de la época. La irracionalidad de la guerra produjo la incertidumbre y el derrumbe de las verdades absolutas y de las creencias en la evolución basado en el progreso racional positivista. La forma de entender al sujeto transmutó hacia una concepción y posturas que ven al sujeto contemporáneo conmocionado frente a un panorama devastador, ya sin creencias estables, de actitud pesimista ante un mundo destruido, y en medio de procesos de cambio social vertiginosos y violentos.


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