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Concepto de Nacionalismo


El sufijo “ismo” hace referencia a una tendencia, doctrina o ideología. Por esto, el nacionalismo es el conjunto de creencias que un determinado grupo de personas tiene sobre su sentido de pertenencia a una nación, pero a diferencia del patriotismo, ésta requiere una postura política clara y tendiente al acción.

Así, el patriota sólo puede sentir amor hacia su país, pero el nacionalismo es la reivindicación de un conjunto de posturas políticas particulares, y generalmente asociadas a un partido.

Esta idea de “sentimiento nacionalista” viene asociada estrechamente al concepto de nacionalismo como ideología. Producto necesario de las revoluciones burguesas, el nacionalismo aparece como la unión de la idea de Estado y Nación, entendiendo la nación como base del Estado y que toda nación debería poseer uno.

Uno de los puntos más problemáticos consiste en que el nacionalismo como ideología postula la necesidad de la concordancia entre el territorio que se considera propio de la nación. Esto ha sido motivo de largos debates y en muchas ocasiones de grandes guerras.

En nacionalismo y la modernidad

El nacionalismo es un producto de la modernidad. Hablar de nacionalismo antes de la Modernidad probablemente sea un anacronismo.

Si bien podemos encontrar precedentes de lo que sería un nacionalismo en ciertas reacciones en contra del feudalismo por parte de una incipiente burguesía, el concepto de nacionalismo viene asociado fuertemente al surgimiento de los Estados como centro de organización social y política.

El auge de los nacionalismos atravesó distintas etapas, viendo su expresión más peligrosa durante el siglo XX.

Fue durante el siglo que pasó, que los Estados fueron los grandes protagonistas de la escena internacional, donde ideologías como el nazismo en Alemania, el franquismo en España o el fascismo en Italia dieron muestra de lo peligroso que puede resultar la exacerbación de los nacionalismos.

Quizás el caso más resonante es Alemania, donde Adolf Hitler supo canalizar el descontento y la frustración alemana de la derrota de la Primera Guerra Mundial, para combinarlo con un horroroso antisemitismo.

El orgullo nacionalista en estos casos se convirtió en la justificación de regímenes despóticos, y en muchos casos se creía que tales países se encontraban destinados a ocupar un lugar diferencial con respecto a otros países.

El nacionalismo exacerbado puede derivar en xenofobia, discriminación, y la historia demuestra que nunca faltan líderes políticos dispuestos a canalizar esta situación.

El nacionalismo y los intelectuales

Muchos intelectuales se han dedicado al estudio del nacionalismo, sobre todo en su faceta ideológica. Tal es el caso de Hannah Arendt, Max Weber, por ejemplo. Otras grandes figuras, aunque no lo hayan estudiando en profundidad, lo han condenado rotundamente, como Albert Einsten o Albert Camus.

Los nacionalismos y las crisis

(El nacionalismo aumenta en las crisis)

(El nacionalismo aumenta en las crisis)

Los contextos de crisis tienden a acentuar los nacionalismos.

Tal es el caso de Europa hoy en día, tras no recuperarse totalmente ante la crisis internacional del año 2008, encuentra en países como Francia, Grecia o Italia pequeños brotes de nacionalismo que generan cierto resquemor entre la población y sobre todo entre los intelectuales.

Como vemos, el nacionalismo no es algo que haya quedado sepultado con el inicio de la postmodernidad.


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