Concepto de mito

La palabra mito tiene su origen en el griego, pero el concepto trasciende a las civilizaciones más antiguas de la historia. La primera puesta en práctica de este término se hizo a partir de las historias relatadas de forma escrita u oral en el seno de una comunidad y que servían para asignarle alguna cualidad a algo que, de otra manera, era imposible otorgarle. De otro modo, algo que para la racionalidad del ser humano parecía imposible, a partir del mito comienza a ser no solo posible, sino que demostrado en los hechos: son historias que realmente han sucedido. Las religiones se fundaron en muchísimos mitos, lo que además de dar una explicación del “por qué” y del “cómo” de cosas que no se conocen realmente, puede determinar el comportamiento de algo pragmático, y genera en muchos casos sobre el que lo escucha una sensación de identidad y pertenencia al pueblo.

Esto sucede por dos motivos: la mayoría de los mitos presentan una contradicción entre algo presumiblemente bueno contra algo presumiblemente malo, y en muchos casos lo bueno viene representado a través de un sujeto que no dista mucho del héroe literario clásico, con sus características tradicionales (alguna habilidad sobrehumana, algún exilio, alguna hazaña y alguna experiencia de amor). La mitología de un pueblo es el conjunto de mitos que entre todos conforman parte de la identidad del grupo social. Una pequeña reseña de las mitologías más populares podría incluir a la judeocristiana (El mito del Edén, el mito del Arca de Noé, el Mito de Moisés y los cuarenta años en el desierto), a la griega (La caja de Pandora, Teseo y el Minotauro, Ulises y el caballo de Troya) o a la mitología precolombina (El Popol Vuh de los mayas, o El origen de la luna en Teotihuacan de los aztecas).

El paso a la modernidad y la consolidación de la ciencia como la manifestación central del conocimiento humano derivó en que las sociedades comiencen a demandar explicaciones racionales y científicas de los hechos. De este modo empezó a dudarse de la veracidad de los mitos existentes. En pos de alcanzar el conocimiento verdadero, se abandonó mucho de lo que hacía a la identidad de los pueblos, y la palabra mito comenzó a tener una carga peyorativa que indica que algo es falso en sí mismo: historias absolutamente inventadas y ficticias. Es cierto que seguramente muchos de los mitos conocidos hasta entonces hayan carecido de fundamento en la realidad o de evidencia histórica, pero las personas necesitaron y necesitarán siempre encontrarles respuestas a las preguntas que no se responden con lo conocido hasta el momento, y los mitos servirán para dar un equilibrio a estas cuestiones existenciales.

Siguiendo con esta línea histórica de la utilización del concepto, podemos ver que en la actualidad ocupa un nuevo lugar: es que esta evolución es comprendida y se sabe que el mito es algo que trascenderá una generación, será transmitido a causa de que quien lo escucha siente responsabilidad por su reproducción dentro o fuera de la comunidad. De este modo, algunos personajes famosos o populares de mucho alcance en la sociedad (deportistas, actores, personajes de televisión, hasta políticos o escritores) pueden ser, aún sin ponerse en duda su existencia real, llamados ‘mitos’, así como acontecimientos que cumplen con esas características: se trata, de un modo u otro, de imágenes que causan identificación y respeto dentro de un pueblo.


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