Concepto de empleo

La palabra del concepto de empleo es polisémica. Su etimología se remonta al latín, en particular la del verbo emplear, que proviene de implicare. Empleo es la acción y efecto de emplear, y emplear significa, en primer lugar, utilizar algo para cumplir alguna función, como sinónimo de usar. Sin embargo, la acepción más utilizada apunta a dar trabajo a otra persona, es decir, ofrecerle y garantizarle una función de trabajo a partir de un contrato negociado: se afirma que el acto de dar empleo deberá satisfacer a ambas partes, en la medida que una otorga su fuerza de trabajo y la otra la utilizará para conseguir productividad y así obtener renta, a cambio de una remuneración conocida como salario.

La historia del hombre involucra la utilización de su fuerza de trabajo para satisfacer sus necesidades, desde que se dio cuenta de que debía sembrar, criar y construir para vivir mejor. El trabajo ha existido siempre, pero lo que ha oscilado con el correr de los siglos ha sido el modo de producción con el que ese trabajo se organiza.

En la prehistoria, el primer quiebre se dio cuando el humano pasó de recolector a cazador, ya que fue necesario asignar las primeras funciones entre las personas. Mientras los hombres salían a cazar, las mujeres y los impedidos se quedaban a cargo de otras funciones, como mantener el fuego.

Muy lejos de la idea actual de empleo quedaron los oscuros años en que imperó como forma de trabajo la esclavitud, en la que las personas eran compradas y vendidas como mercancías. La abolición de la esclavitud no fue algo abrupto, sino un lento y sangriento proceso de maduración social. Más cerca de nuestro tiempo se consolida el capitalismo como sistema económico, y las personas pasan a ser dueñas de su vida, intercambiando la fuerza de su trabajo por una suma de dinero. El sindicalismo refuerza su aparición, agrupando a las personas que ejercen el mismo empleo para organizarlas y posibilitar que manifiesten sus demandas de forma mancomunada.

El empleo podrá adquirir diversas modalidades, cada una de ellas con características propias:

  • Podrá ser registrado o no registrado, según esté o no inscripto dentro de la normativa que establecen los Estados. Aunque pueda parecer una cuestión burocrática, el hecho de estar registrado es la única forma de adquirir todos los derechos que el Estado le da al trabajador, incluidos los convenios colectivos donde se establecen las remuneraciones para las distintas funciones.
  • Será calificado cuando se genere como resultado de tener todas las herramientas apropiadas para utilizarlo de manera eficiente (tecnología, técnica y formación), y será no calificado cuando carezca de esos elementos.
  • El empleo de tiempo completo es el que demanda alrededor de ocho horas de trabajo, lo que se supone que es el máximo tiempo que una persona debe trabajar, a fin de preservar su salud física, mental y emocional. El de medio tiempo será el que demande de cuatro a seis horas. Algunas personas por diversos motivos combinan dos trabajos de medio tiempo.

A nivel macroeconómico, el empleo también tiene una dimensión, ya que el trabajo resulta un factor fundamental en el producto bruto de los países. La tasa de empleo representa a las personas que tienen trabajo respecto de las que están en edad de trabajar, y se contrasta con el concepto de desempleo (fracción que no consigue trabajo) y el de subempleo (trabajadores que tienen trabajo, pero no a tiempo completo, generalmente asociado a un menor ingreso). A la situación en la que todos los habitantes de un país tienen empleo se la conoce como de pleno empleo. Este concepto es sustancial en la teoría económica de John Maynard Keynes.

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