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Concepto de Desidia


La palabra desidia alude al sentimiento de despreocupación y falta de empatía por el dolor, sufrimiento y miseria ajena. Una de las consecuencias de la desidia es la falta de compromiso con los demás, la ausencia de sentimientos solidarios.

No nos equivocamos si conectamos los términos desidia e indolencia. Es por eso que el término desidia tiene una connotación negativa alrededor del globo, puesto que no es correcto ver el sufrimiento de los demás y no contribuir de alguna manera para que éste se termine.

Un ejemplo de actos de desidia es cuando los habitantes de una ciudad ven a diario a una persona que vive en la calle y no hacen nada para asistirla o la ignoran.

Características de la desidia

Para definir “desidia”, primero tenemos que señalar que no es un sinónimo de indiferencia, ya que la indiferencia no es siempre voluntaria, pero la desidia sí lo es.

Es posible encontrar las raíces del término en el verbo latino desidere, que a su vez nace de sedere que significa “estar sentado“. El prefijo de seguido de sedere significa que se abandona un puesto, indica deserción, pereza, desinterés.

Si bien la desidia puede significar que se perdió el deseo de hacer algo, el término es comúnmente ubicado en el marco de la acción social, la solidaridad y la empatía.

Así es que coincidimos con la definición de desidia como la falta de interés en algo o alguien que implica ignorar su situación y necesidades de forma voluntaria.

Ese alguien puede ser una persona, una clase y en algunos casos puede tenerse desidia hacia uno mismo. Abandonar los cuidados, la atención y el interés son partes cruciales de la definición de desidia. No es de extrañar que el término tenga una connotación tan negativa.

La desidia en el Capitalismo

Los valores ciudadanos y de casi la totalidad de las religiones le dan gran importancia a la solidaridad y la ayuda al prójimo, por lo que la desidia va en contra de los valores que sirven de base de la civilización.

Sin embargo, el sistema capitalista no cesa de reafirmar los valores individualistas, los que socavan los antiguos valores y promueven la idea de que debemos preocuparnos por nosotros mismos.

Como consecuencia, vemos una desidia generalizada, toda una sociedad ignorando las necesidades y el dolor de los demás. Si partimos desde la idea de que todos somos iguales y merecemos las mismas oportunidades, una persona en una situación de vulnerabilidad, miseria o en la indigencia es responsabilidad de la sociedad entera, no sólo del Estado.

Todos podemos ayudar pero algunos obstáculos en el camino de la sensibilidad y la intervención activa son la desidia y la ausencia de interés.

La desidia sobre uno mismo

(Desidia sobre uno mismo)

(Desidia sobre uno mismo)

La desidia también puede ejercerse sobre uno mismo abandonando los cuidados y el interés por la salud y los proyectos, independientemente del comportamiento hacia los demás.



Uno puede no interesarse por el bienestar propio y sí hacerlo por el del resto.  También es posible que esta situación transcurra a la inversa, cuando una persona tiene intereses únicamente egoístas.

Si bien es extraño, no es imposible que una persona no se ocupe de sí misma y sí de los demás.

La desidia y la desigualdad social

Los conflictos de desigualdad en las sociedades a lo largo y ancho del mundo no podrán resolverse en el marco de la cultura individualista que fomenta la desidia, sino a través de cambios que nos ayuden a relacionarnos con los demás y a interesarnos por su bienestar.

No está de más aclarar que no toda persona que sufra desidia tiene bases ideológicas en contra de otros grupos, en la mayoría de los casos se limita a una actitud egoísta.

En los políticos y dirigentes de las naciones democráticas, la desidia es un defecto, ya que deben representar los intereses de todos los ciudadanos: mayorías y minorías.

Si no pueden comprender y trabajar para el progreso y la inclusión de las clases menos favorecidas, pierden una parte importante de la misión que implica el bien común de los habitantes de la Nación.

Otra acepción de desidia

Desidia es el nombre que recibe un disco de maquetas de la banda Extremoduro, que no fue reconocido como disco oficial por la banda.

Esta producción consta de 10 canciones, fue lanzado en el año 1996 y fue caracterizado por los fans como un álbum recopilatorio.

Incluía temas como “Perro callejero”, “Ni príncipes ni princesas”, “Emparedado” y “Tu corazón”, entre otros.


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