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Concepto de Déficit fiscal


El déficit fiscal hace referencia a aquellos gastos que hace el Estado (o una entidad que pertenece al mismo, como un municipio o un ministerio) en donde los ingresos de dinero son menores a los gastos que tiene el mismo durante un determinado período de tiempo.

¿Qué es el déficit fiscal?

El término déficit quiere señalar que hay algo que está faltando, la existencia de una carencia. El déficit fiscal también es conocido como déficit público o presupuestario. Cuando existe un déficit presupuestario es porque la administración pública, en palabras sencillas, gasta más dinero del que recibe. Podríamos decir que todo el dinero que le vuelve al Estado en impuestos y otros ingresos se le escapa de las manos en planes sociales, subsidios, deudas y otros.

El déficit público en muchos países comienza a partir de la crisis del petróleo, en el año 1973. Podemos marcar cuatro hechos separados entre sí que surgieron de esta misma problemática a nivel mundial: Después de la crisis del petróleo, las economías mundiales comienzan a sentir una reducción importante en las actividades del sector. Entonces, como consecuencia, obtenemos una menor recaudación fiscal y al mismo tiempo, un aumento de los gastos sociales que tienen que ver con el desempleo, como los subsidios. Este fenómeno es conocido como el efecto de los estabilizadores automáticos.

Por otro lado, el hecho de que se mantengan los déficits en los fondos públicos del Estado ha provocado un aumento de la deuda pública, lo que a su vez incrementa los intereses inherentes. Toda esta problemática de la deuda, con los gastos de los intereses que van en aumento, contribuyen al mismo tiempo a que exista cada vez un mayor déficit.

Déficit fiscal

(El Déficit fiscal se da en períodos de crisis.)

En tercer lugar tenemos la influencia que tiene la inflación sobre el gasto público básico que ya existe. Esto sucede porque los gastos públicos se van adaptando con mayor rapidez a la inflación que a los ingresos. Digamos que sólo lleva a que el Estado se endeude más porque, si aumenta la inflación, hay que aumentar los presupuestos destinados a cada fin, porque el anterior ya no se ajusta.

En cuarto y último lugar, el déficit ha tenido un papel no poco importante sobre las políticas fiscales que se van llevando a cabo para tratar de superar la paralización económica que sufre el país a raíz de todo lo que sucede. Esto se vio reflejado más que nada en los años setenta, y a partir de los ochenta la estrategia cambió y en su lugar se optó por políticas más bien estrictas en cuanto al presupuesto.

Cuando no existe el déficit fiscal y en cambio la diferencia entre producción y gasto es positiva, se dice que tenemos un superávit presupuestario o fiscal. Esta situación es común en países que se encuentran en vías de crecimiento o desarrollo: la gente tiene buenos sueldos y, por lo tanto, consume; paga sus impuestos como se debe y las empresas tanto públicas como privadas se ven beneficiadas.

La deuda fiscal, en cambio, es otro asunto que no tiene que ver con el déficit en su totalidad, pero sí parcialmente, porque la deuda es la acumulación del déficit. El saldo presupuestario que tiene un Estado, ya sea superávit o déficit, nos habla de la salud fiscal de un país. En base a éstos podemos evaluarla. Analicemos el siguiente ejemplo: si resulta ser que un Estado tiene, al finalizar el año, una deuda pública de 3000 dólares y al siguiente año sufre un déficit de 200 dólares, entonces su deuda pública al final de ese año será de un total de 3200 dólares, más los intereses que vaya sumando el Banco Central o alguna otra entidad financiera. El déficit es acumulativo, al igual que los intereses.

Cuando el producto bruto interno de un país determinado cae por debajo de un marco establecido, se establecerá un sistema de apoyo en donde tendremos un déficit porque se incrementan las deudas para recuperar ciertos niveles de crecimiento en el PBI, pero el mismo déficit traerá a ese país niveles muy altos de inflación porque se financia el pago del déficit con la emisión de papel moneda. Cuando un país cae en este hoyo no le queda más que emitir la deuda pública.

El déficit aparece cuando la economía de un país está cerrada, esto quiere decir que el Estado no tiene más acceso al endeudamiento directo con los habitantes de ese lugar y tampoco por fuera del país. En esta situación se supone que las reservas del exterior de este Estado se terminaron y la única solución que puede encontrar para solucionar el déficit es contraer una deuda con el Banco Central.

Quien se encargará de establecer si existe el déficit o el superávit será el sector de contabilidad de la nación, el ministerio de economía o el órgano similar que exista dentro del Estado. El criterio que sigue la contabilidad nacional es el de obligaciones contraídas, independientemente de los pagos y los cobros efectuados.

Una medida precisa del déficit fiscal es el llamado déficit primario, el cual es de un nivel mayor al déficit total. La definición correcta es la diferencia que hay entre el gasto corriente que el gobierno tiene en bienes y servicios, y el ingreso total actual del Estado de todos los tipos de impuestos y otros pagos. El primero nos muestra los efectos que tienen las medidas fiscales por sobre la deuda neta que existe en el sector público, esto sirve para ver si el déficit del mencionado sector es o no sostenible. Es importante que se tome en cuenta la inflación porque es ésta la que va a afectar los intereses que le corresponden a los pagos de la deuda.

La diferencia que existe entre el déficit fiscal total y el déficit fiscal primario nos da como resultado la deuda acumulada, la cual no va a reflejar de forma necesaria las políticas fiscales existentes en ese Estado.

Efectos del déficit fiscal

La política económica keynesiana afirma que el déficit presupuestario puede llegar a estimular la actividad económica de ese país ante el derrumbe del consumo y de la inversión privada. Aunque parece prometedor, la historia dejó en claro que esto puede tener consecuencias negativas muy graves para ese Estado, dejando en cero el efecto expansivo que se esperaba.

Veamos algunos efectos del déficit fiscal en la economía.

  1. El primero es llamado efecto de expulsión real. Con éste, los aumentos producidos en la demanda no suponen una mayor actividad económica en el país, sino más bien por este efecto se llega a un incremento de las importaciones, las cuales son las beneficiadas por el déficit.
  2. En segundo lugar, también como consecuencia de los efectos de expulsión real, se producen cambios en el comportamiento del ahorro privado ante el déficit presupuestal. En los casos en los que el déficit se financia por medio de la emisión del papel moneda y por lo tanto se acelera la inflación, las familias responden ahorrando todo lo posible, o sea disminuyendo el consumo de todo tipo, público o privado, creando entonces una situación en donde sigue subiendo el gasto público por la falta de entradas de dinero.
  3. El último efecto es el de la expulsión financiera. Ya dijimos que la financiación del déficit por medio de la deuda pública aumenta los intereses, pero la realidad de este efecto es que el dinero que proviene de los fondos privados desaparecerá, porque ésta causa que los proyectos de inversión y los gastos privados no puedan realizarse.

Ante la inflación, ¿ahorro o consumo?

Hay casos en donde la deuda contraída es tan importante que la inflación lleva años en aumento constante, y el nivel de vida del país se encarece en gran medida, a la vez que los sueldos suelen mantenerse estables, por lo que, como dijimos anteriormente, el consumo se reduce y el ahorro se maximiza.

Hay teorías que afirman todo lo contrario, que con la existencia de la inflación la población tiende a consumir más, porque lo que hoy tiene un precio, dentro de un mes habrá aumentado en cierto porcentaje, por lo tanto consumir hoy es ganarle de alguna manera a la inflación. De la misma forma, hay familias que para generar ahorros deciden comprar productos en grandes cantidades, sobre todo aquellos que son de uso diario, como alimentos, productos de higiene y otros. Un ejemplo de esta situación tan dramática es Argentina.

Entre los países con mayor inflación anual se encuentran Venezuela, Argentina, México, Ucrania, Rusia y Ghana.


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