Concepto de tolerancia

Significado de tolerancia

¿Qué es la tolerancia? La palabra proviene del latín tolerantĭa. En pocas palabras la tolerancia puede ser definida como el respeto  y la aceptación que se tiene hacia opiniones, creencias, sentimientos o ideas de otros, incluso cuando difieren o son antagónicas a las propias.

Sin embargo debe ser aclarado que este es un concepto mucho más amplio, ya que significa aceptarse y respetarse a uno mismo y luego a los demás, sin importar su status social, la religión a la que adhiera o a la etnia a la que pertenece. Para practicar la tolerancia es necesario escuchar a los que opinan y sienten de manera diferente, apreciando su percepción sobre el tema tratado.

La tolerancia es considerada como una cuestión de la moral y de la vida en sociedad, ya que vivimos en sociedades pluralistas. Es por ello que se la considera como una gran virtud y una responsabilidad cívica.  Hay quienes incluso postulan a la tolerancia como uno de los pilares de una cultura  democrática real. Ya que esta posibilita una mayor integración y a su vez, la construcción de los cimientos de una verdadera identidad de los pueblos.

Historia de la noción de tolerancia

La noción de la tolerancia es algo que se discute desde los antiguos griegos, los romanos  y persiste en nuestros días.  Se estima que las antiguas civilizaciones trataban de aceptar la diversidad sin mayores problemas. En el caso de los romanos la diversidad de cultos no era sancionada y además las cuestiones políticas podían ser debatidas en el Senado con total libertad.

Durante el período de la Ilustración este también fue un tema de suma importancia. Con la primera edición de la Enciclopedia se publica un apartado completo dedicado a la tolerancia. Se creía que esta era una cuestión de prudencia ya que la intolerancia significa una batalla constante contra las opiniones. Es por ello que el fanatismo, sea por la patria, la religión entre otras, se vio condenado en este capítulo.

A partir de la formación de los primeros estados liberales, los principios jurídicos que los sustentaban, tenían como principio fundamental la libertad y el respeto.  Es por ello que la tolerancia dejó de ser solo un tópico  relacionado a lo ético para tener  también un valor jurídico fundamental.

Incluso Freud trató el tema. El psicoanalista define a la intolerancia como un “reflejo narcisista”, que debe ser tratado como un tema social, no de manera particular, ya que es un tema que, según consideraba, afectaba  a la sociedad.  Hoy en día es un asunto que es tratado, sobre todo en aspectos políticos y éticos, para poder aceptar y respetar por ejemplo a los pueblos originarios de nuestras tierras y darles los medios de expresión que requieren.

Hay posturas que consideran que la tolerancia requiere de una distinción entre lo correcto y lo incorrecto, del bien y el mal. El mal, la mentira o lo incorrecto, no pueden ser tolerados. La tolerancia debe buscar un bien supremo, pero de una manera correcta, es por ello que en esta postura no se acepta la frase “el fin justifica los medios”. Además, los defensores de esta posición sostienen que la tolerancia no puede ser un mero hecho teórico sino que debe verse reflejado a partir de la acción.


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