Concepto de cliente

Derivado del latín, el concepto de cliente se utiliza para hacer referencia a las personas o entidades que hacen usufructo de los recursos o servicios que brinda otra. El origen de la aplicación de este término debe buscarse en la antigua Roma, siendo el individuo económicamente inferior, quien se ponía al servicio de uno de mayor rango en una relación, que no estaba regulada y que otorgaba, al de mayor rango, un importante prestigio social. Esta definición resulta la esencia del término, que sin embargo se va desmembrando y reinventando de acuerdo con el ámbito que lo utilice. Son muchos los campos que toman el término y lo aplican en su contexto, pero siempre sobre la base de ser una persona u organización que, voluntariamente, recibe algo a cambio de otra cosa que entrega.

El marketing es una de las disciplinas que más utiliza el concepto: lo entiende como la persona que adquiere un producto, ya sea para hacer usufructo de él, o para obtener una ganancia mayor con él. Las organizaciones viven a base de los clientes, ya que son ellos los que con cada decisión de consumo contribuyen a lo que luego será la ganancia de la empresa. Obviamente que las categorizaciones que se hagan de los clientes distarán mucho de acuerdo con la clase de empresa o de producto que se considere, pero en todos los casos puede hablarse de clientes satisfechos o insatisfechos, de acuerdo al resultado que ha tenido, es decir, el nivel en el que la empresa satisfizo sus necesidades (que se sabe, repercutirá en próximas compras). También las empresas analizan a los clientes de acuerdo a su perfil psicológico, su disposición al cambio y sus costumbres en el consumo.

La publicidad, por ejemplo, es un eslabón clave entre el empresario y el cliente, al ser el vehículo  a través del cual la idea y los valores que se le quieren asignar a los productos llegan a los sentidos del potencial consumidor. Esta concepción de la mercadotecnia es derivada de la necesidad que ha tenido la microeconomía de establecer las clases de consumidores. Gran parte de la teoría clásica de la empresa considera los términos de la necesidad, de la utilidad y de la satisfacción en el consumo, por lo que se necesitaba profundizar en esos conceptos. También la economía determina esos criterios de frecuencia y volumen de compras.

Dos acepciones más del término cliente, que surgen de esa relación entre dos entidades que intercambian algo, son desde la política y desde el derecho: en el primer caso, se cree que un cliente es una persona que recibe algún tipo de favor por parte de un partido o líder político, y que retribuirá ese favor mediante el apoyo o el voto (de ahí deriva el término “clientelismo”). En el caso del derecho, es llamado cliente aquella persona que está en protección de otra. El ejemplo más claro es el del abogado defensor, que debe defender a su cliente en el marco de un litigio. Es bien conocida la imagen del abogado utiliza la expresión “mi cliente” para referirse a su defendido en el marco de un juicio oral, por ejemplo.

Derechos Reservados

© Se permite la total o parcial reproducción del contenido, siempre y cuando se reconozca y se enlace a este artículo como la fuente de información utilizada.


Artículos Relacionados: